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Descripción: Los alces africanos (Taurotragus derbianus)
son antílopes muy grandes, como el tamaño de un buey.
Tienen rayas o manchas en el cuerpo. Una corta crin sobre los hombros.
Papada prominente bajo el cuello. Los cuernos están retorcidos
espiralmente como un tornillo y nunca están anillados. Su
color es pardo amarillento, volviéndose azulado con la edad.
Una línea negra le recorre el dorso. Cola relativamente larga
con un mechón de pelo negro en la parte ınferior.
Hábitat-Distribución: Desde zonas boscosas
a llanuras abiertas y sabanas arbóreas. Algunas veces en
praderas montañosas. Nunca lejos del agua.
Reproducción: Paren una cría anualmente,
que amamantan durante casi tres meses.
Naturaleza: El alce africano tiene una altura de 175 centimetros
y un peso de 400 a 900 kilos. Orejas anchas y desplegadas. Una papada
que parte desde la punta de la barbilla. Cuernos grandes y macizos,
retorcidos a manera de barrena, que muchas voces llegan a medir
más de un metro. Los flancos están marcados por rayas
blancas bien diferenciadas. Las hembras son menores. Su olfato y
oído son excelentes.
Alimentación: Raramente comen hierba. Su dieta alimenticia
se basa sobre todo en hojas jóvenes y tallos. Generalmente
comen durante la noche. A diferencia de los demás animales
de caza africanos no descansan durante las horas más calurosas
del día. Prefiere praderas sembradas de bosquecillos. En
la época de las lluvias comen también las hierbas
tiernas de la pradera.
Vida cotidiana: El gran alce africano es tímido
y le falta agresividad. Es gregario y forma robaños de hasta
60 cabezas. Normalmente son de 15 a 20 con uno o dos machos adultos.
Los machos viejos viven solitarios. Se desplazan muy a menudo durante
todas las estaciones, pero sobre todo en la estación seca
en busca de árboles jóvenes. Su carácter tímido
y la falta de agresividad le ha llevado a ser víctima de
una caza incontrolada con armas de fuego para conseguir sus hermosos
trofeos, motivo por el cual se ha llegado a un completo exterminio
en gran parte de su hábitat. A causa de la peste bovina,
más susceptible a ella que cualquier otro antílope,
se ha reducido considerablemente su número en África
Tropical.
ALCE DE EL CABO
Antílope de tamaño
grande. Orejas estrechas y apuntadas. Papadas que empiezan en la
garganta (no bajo la barbilla). Líneas blancas menos marcadas.
Cuernos grandes y echados hacia atrás, con una espiral en
su base. A pesar de su peso, unos 600 kilos, puede saltar hosta
2,50 metros. El olfoto y el oído son buenos, aunque su vista
es pobre. Las hembras son menores, pero sus cuernos son más
finos y largos que los del macho.
Es gregario. Forma rebaños
de 25 a 70 cabezas. Se alimenta de hojas y arbustos. Come bulbos
y raíces, que desentierra con sus pezuñas. Su voz
es un gruñido o un bufido.
Estos alces son silenciosos y carecen
de agresividad. Han sido en muchas ocasiones domesticados, ya que
su carne y su leche son excelentes. |