|
Descripción: En el dromedario (Camelus dromedarius)
destaca la joroba como su principal característica Posee
largas y delgadas patas, cuello curvado y cabeza con grandes labios
colgantes. Dos dedos en las extremidades cubiertos por una especie
de almohadillas elásticas. Mide unos tres metros de largo
y 220 centímetros de alto. Su peso oscila entre los 400 y
700 kilos. Color pardo o arenoso; pero los hay casi negros, y otros
de un color blanco lechoso.
Hábitat-Distribución: El origen del dromedario
es de Arabia, desde donde pasó a Egipto y al resto del África
septentrional, extendiéndose hasta los Grandes Lagos por
el Este y hasta Senegal por el Norte.
Reproducción: Una cría tras poco más
de un año de gestación.
Naturaleza: Su cuerpo se halla cubierto por una capa de
lana que contiene una especie de cámara de aire que atenúa
el fuerte calor del desierto. La nariz de los dromedarios puede
abrirse y cerrarse voluntariamente, gracias a unos músculos
especiales. En los ojos poseen larguísimas pestañas
defensivas que, lo mismo que la elasticidad de su nariz, les sirven
para protegerse de la arena.
La característica principal
es la giba, formada casi totalmente de grasa. El dromedario es un
animal ungulado artiodáctico, es decir, que tiene extremidades
articuladas que terminan en dos dedos revestidos de unas almohadillas
especiales. Evitan, así, el recalentamiento interno producido
por el contacto con la arena.
Alimentación: Los dromedarios se alimentan de hojas,
ramas y hierbas. En sus viajes por el desierto absorben el agua
necesaria de los vegetales verdes y de los arbustos espinosos. Su
boca y su lengua no son muy sensibles a los espinos de que están
previstas la mayoria de las plantas del desierto. Cuando pasan mucho
tiempo sin comer ni beber pueden perder más de la tercera
parte de su peso.
Cuando falta el alimento y el agua,
aprovechan la grasa de la giba, cuyas moléculas de hidrógeno,
combinadas con el oxígeno proveniente de la respiración,
forman agua. La grasa de su joroba les permiten pasarse unos diez
días sin comer ni beber. Cuando vuelven de un largo viaje,
traen la piel de la joroba colgando, como un morral vacío.
Vida cotidiana: En la época de
celo, los machos son verdaderas fieras; braman, son gruñones
e irascibles, y pueden llegar a morder. La vida cotidiana del dromedario
está sujeta al hombre. Ofrece una notable seguridad como
transporte en el desierto y es todavía hoy muy empleado para
desplazamientos de caravanas. Cada manada de dromedarios, aparentemente
salvajes, tienen en realidad un amo.
Relación con el hombre: Para los habitantes del
desierto, no hay nada más valioso que un dromedario. Es su
mejor auxiliar para el comercio, transporte y caravanas. Puede recorrer
en un sólo dia más de 100 kilómetros en el
desierto. Algunas tribus establecen sus rangos de jerarquía
en función de la cantidad de dromedarios que poseen sus miembros.
|