| Testimonio de un misionero sobre la crisis en Guinea tras la represión de septiembre |
|
|
| lunes, 26 octubre 2009 | |
|
“A tres semanas de la represión del 28 de septiembre, la gente de Conakry vive con sufrimiento y en el duelo, pero al mismo tiempo está buscando superar con coraje el trauma, también con nuestra ayuda”, dijo a la agencia MISNA el padre Armel Duteil, misionero espiritano y presidente de la comisión episcopal Justicia y Paz, entrevistado desde la capital guineana, donde trabaja desde hace 13 años. Después de que una protesta promovida por los grupos de oposición fuera violentamente reprimida, "las numerosas comunidades misioneras de Conakry y el arzobispado ofrecieron asistencia psicológica, médica y económica a las personas heridas, a las familias que perdieron un ser querido”, agregó el Duteil, señalando que el trabajo más importante y a largo plazo es el de volver a crear un clima positivo entre los distintos grupos religiosos y étnicos que viven en la capital.
Por iniciativa de la comisión nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal guineana, 200 jóvenes (100 cristianos y 100 musulmanes) visitaron el vienes 98 barrios de Conakry para realizar, en las iglesias y las mezquitas, un llamamiento a favor del diálogo interreligioso, entendido como el único instrumento para superar heridas y diferencias. “Desde luego la información, a menudo fraccionada, difundida por distintos medios occidentales no nos está ayudando en este difícil recorrido de rehabilitación. Por el contrario, nos encierran todavía más en nuestro sufrimiento”, dijo el padre Armel, de 70 años de edad, criticando también el análisis propuesto por los grandes medios sobre la represión del 28 de septiembre. “Atribuyendo la responsabilidad de la represión sólo a la dirigencia, y en particular al capitán Moussa Dadis Camara, los medios en realidad están sirviendo a los intereses económicos de algunas potencias occidentales y de multinacionales, que no pretenden renunciar a contratos millonarios firmados por el ex presidente Lansana Conté (en el sector de la bauxita, el hierro y el oro), y que el nuevo poder pretende rescindir, visto que no son favorables para el país”. Según el misionero, “detrás de opiniones políticas en nombre de los derechos humanos, como en este caso, se esconden intereses económicos”. El sacerdote señaló que entre los jefes de la oposición hay ex ministros de Conté corruptos e implicados en la firma de contratos con irregularidades. “El episodio del 28 de septiembre se inserta nuevamente en la historia del país, hecha con golpes de estado y con violentas represiones de parte de las fuerzas del orden (en el 2006 y el 2007), que no dudan en disparar a la multitud. Tres son los problemas que nunca han sido resueltos: la impunidad, la corrupción y la falta de control sobre el ejército”. La toma del poder por parte de una junta militar y las primeras declaraciones de Camara fueron tomadas con prudencia por la comisión Justicia y Paz, que veía en la dinámica de los hechos del 28 de diciembre el golpe de Estado de 1984 y las promesas del ex presidente nunca cumplidas. “Para una verdadera reconciliación pedimos que se arroje luz sobre la violencia del 28 de septiembre, así como sobre los hechos de 2006 y de 2007. Si no nunca habrá paz ni justicia ni resarcimientos a favor de las víctimas, para llegar a una verdadera unidad nacional. Cada uno debe asumir su propia responsabilidad. Los guineanos piden una transición sólida, y en perspectiva, la llegada de una verdadera democracia, pero los intereses internacionales deben quedar fuera del juego”, concluyó el misionero. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





