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sábado, 31 julio 2010
 

Malos augurios de año nuevo para Sudán Imprimir Correo electrónico

Escrito por Alberto Eisman, on 11-01-2010 11:53

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Soy consciente de que los primeros días del año, tan llenos de esperanza y de buenos deseos después de habernos desparramado entre nuestras familias y amigos tanta voluntad de prosperidad y felicidad, no son los más propicios para hacer de aves agoreras... pero no hay más remedio que ser sinceros con la realidad y actuar en consecuencia. Es más, en estos días varias agencias de desarrollo que trabajan en Sudán nos recuerdan en un informe que el Sur del país puede volver a la guerra en cuestión de pocas semanas o meses (pueden bajarse el documento original en inglés en http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900SID/MUMA-7ZG586?OpenDocument ) y no es cuestión de hacer oídos sordos a lo que están diciendo, que no son otra cosa que verdades como puños.

Sudán está ahora expuesto a un "mortífero cocktail" de rencillas tribales y conflictos de recursos, intereses petrolíferos, presencia masiva de armas ligeras, fallos a la hora de llevar a cabo los acuerdos de paz... y la perspectiva de unas elecciones en todo el país no hace sino actuar de catalizador para que todos estos elementos interactúen entre sí y se conviertan en un verdadera amenaza para la débil estabilidad que ha tenido el país desde la firma del acuerdo de paz en 2005, hace ahora 5 años.

La degradación de la situación general salta a la vista. El último enfrentamiento en el estado de Warab donde un ataque por sorpresa se ha saldado con casi 200 muertos no es otra cosa que un botón más de muestra de lo que lleva pasando en el país en los últimos meses. La presencia de armas ligeras y la conveniencia de las rivalidades sobre todo por la posesión de ganado están suponiendo que en el Sur del país (aparte de Darfur y de otras zonas con problemas como Kordofán) haya unos puntos críticos de violencia que podrían extenderse al resto del país especialmente ante la proximidad de las elecciones de este año y sobre todo del referéndum del 2011.

A estas alturas casi nadie duda de que el resultado del referéndum se decantará claramente por la independencia del Norte, por lo cual el gobierno central, en su mayoría con elementos del Partido Nacional del Congreso de tendencia islamista, se está esmerando en hacer posible que haya tantos obstáculos como sean posibles en el camino que pueda llevar a la independencia de una región históricamente oprimida, discriminada y perseguida.

¿Y cómo se hace para impedir que el Sur alcance cierta estabilidad? Obviamente, no se puede enviar al ejército del país. Los movimientos militares de las fuerzas de seguridad levantarían demasiada polvareda mediática... lo mejor es aplicar una técnica que ya ha sido perfeccionada durante largos años de guerra tanto en el Sur Sudán como en Darfur: se subcontratan milicias y grupos dispuestos a todo a cambio de una substanciosa remuneración económica. Estos grupos serán los que hagan el trabajo sucio, se les reparte armas a mansalva y, como no llevan el uniforme del ejército nacional, pues hacen de su capa un sayo y aparecen como “grupos aislados incontrolados” que son capaces de sembrar la semilla de la discordia en diferentes regiones de especial interés. Con esto se consigue reforzar la idea que el gobierno de la región semi-autónoma del Sur no es capaz de mantener niveles aceptables de seguridad y por tanto... mejor que la cosa se quede como estaba... ¿para qué quieren la independencia los salvajes estos? Si ni siquiera pueden vivir en paz entre ellos.

Lo he puesto de manera más bien sarcástica pero les juro que no me alejo demasiado de la realidad. Si no me creen, hay diferentes informes en la red publicados en los últimos meses que hablan de la poca voluntad política del gobierno central para llegar a un referéndum y para aceptar en su día la voluntad de los sur sudaneses. Es cierto que el Sur también tiene sus problemas. El gobierno no termina de verse libre de acusaciones de corrupción y nepotismo, pero eso no significa que sean incapaces de gobernarse... la labor de gobierno sería mucho más efectiva si no tuvieran factores internos (a veces a sueldo de Jartúm) que entorpecieran la labor.

Así están las cosas, si no hay acciones contundentes y un seguimiento cercano y efectivo por parte de la comunidad internacional, en pocos meses habrá que dar la peor noticia: que la guerra en Sudán vuelve a ser una realidad y que, como apuntan todos los indicios,  será mucho peor y más mortífera que los dos largos periodos de guerra que el país ha tenido desde el día de su independencia.

No habrá oportunidad de lamentarse más tarde. Hay que actuar para conservar la frágil paz que merece el pueblo sur-sudanés. Aunque algunos crean lo contrario, la sangre derramada en esta tierra es ya más que suficiente.

Alberto Eisman es coautor del blog En clave de África


Revisado el : 11-01-2010 11:58

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