Escrito por Elia Varela Serra,
on 08-02-2008 13:38
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Se trata de la eterna discusión sobre si los africanos, por el hecho de serlo, son menos inteligentes que otras "razas" y si es precisamente por eso que el África es más pobre que cualquier otro continente. Aunque este tipo de teorías deterministas no son nada nuevas, y de hecho hace siglos que la relación entre la raza y la inteligencia ha sido estudiada por expertos de varias disciplinas, durante el 2007 el debate se reavivó a raíz de unas polémicas declaraciones del geneticista James Watson. Watson, uno de los padres de la genética moderna y ganador del premio Nobel por sus trabajos sobre el ADN, afirmó que "todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, mientras todas las pruebas muestran que no es realmente así".
Aunque la opinión pública en general machacó a Watson después de estas declaraciones, la mayoría de las conferencias que tenía programadas a partir de entonces fueron canceladas y Watson se medio retiró de la actividad pública. Pero en cuanto la tormenta amainó un poco, más de uno se atrevió a defenderlo, como por ejemplo el periodista William Saletan en una serie de artículos que aparecieron en la revista Slate en noviembre pasado, supuestamente presentando tanto los argumentos científicos en que se basan los proponentes de la "inteligencia racial", como los de la igualdad de las razas. Sin embargo, por más que se esfuerca en parecer objetivo mostrando los dos puntos de vista, se decanta claramente por las tesis que defienden la desigualdad de la inteligencia en las razas: "Los análisis muestran un déficit de CI, no sólo para los africanos en relación a los europeos, sino para los europeos en relación a los asiáticos. Las teorías económicas y culturales no han conseguido explicar la mayoría de la pauta, y hay pruebas preliminares de peso que parte de ello es genético. Es hora de prepararnos a la posibilidad que la igualdad de la inteligencia, en el sentido de medias raciales en los exámenes, resultará no ser cierta".
También se le ve claramente el plumero cuando en su lista de "conclusiones" sobre este debate, aboga por el mestizaje como solución a las diferencias de CI entre blancos y negros, reunificando así al genoma humano. El artículo despertó las suspicacias de varios blogueros, pero una vez más, la que mejor respondió a los argumentos de Saletan fue Jennifer Brea, que los refutó punto por punto de manera sencilla. Sobre las pruebas de CI, por ejemplo, muy acertadamente pregunta si tienen en cuenta la enorme diversidad lingüística de África y los referentes cotidianos de los niños de ese continente. Y acaba diciendo que, aunque podría estar de acuerdo con algunas partes del artículo (aunque estén mal argumentadas), lo que le parece más ofensivo es la noción de que los Afro-Americanos obtienen resultados de CI más altos que los Africanos porque han sido bendecidos con ADN blanco. Por lo tanto la manera más rápida y más segura de acortar las distancias en los CI es fomentar los matrimonios mixtos, creando una radiante y luminosa utopía mulata.
Y eso, para Brea, no es más que otra perversa forma de eugenesia. Por si a alguien le quedaba alguna dudad sobre la relación genética entre el color de la piel y la inteligencia, un reciente artículo de Malcolm Gladwell en The New Yorker titulado What IQ doesn't tell you about race (Lo que el CI no te dice sobre la raza), lo desmonta de manera magistral. El artículo, que es una reseña de un libro sobre el llamado efecto Flynn de las pruebas de CI, argumenta que el entorno es el factor determinante en la inteligencia de los individuos y no la melanina de la piel o la genética. El artículo es bastante largo (y en inglés) pero es realmente interesante y bien expuesto. Todos los que escriben tonterías como el comentario que recibió la autora de este blog que causó una airada respuesta, tendrían que leerlo con mucha atención. Aunque ella también le contestó de manera brillante con una historia de Isaac Asimov que había leído, que ilustra perfectamente lo que dice el artículo de Gladwell sin el lenguaje científico:
"¿Qué es la inteligencia de todas formas? Cuando estaba en el ejército recibí el tipo de test de aptitud que todos los soldados tomaban y, contra un resultado normal de 100, yo saqué 160. Nadie en la base había visto nunca una cifra como ésa, y durante dos horas hubo mucho alboroto por mí (No significó nada. Al día siguiente seguía siendo un soldado raso con la policía de cocina como mi tarea más elevada.). Toda mi vida he sacado resultados como ése, con lo que tengo la satisfacción de ser altamente inteligente, y espero que la otra gente piense lo mismo también. Pero en realidad, esos resultados elevados ¿no significan simplemente que soy muy bueno contestando el tipo de preguntas académicas que son consideradas dignas de ser respondidas por la gente que hace esos tests de inteligencia - gente con las mismas inclinaciones intelectuales que yo? Por ejemplo, una vez tuve un mecánico que, en esos tests de inteligencia, no habría podido sacar más de 80 según mis cálculos. Siempre di por sentado que yo era mucho más inteligente que él. Aún así, cuando algo le pasaba a mi coche me apresuraba a llevárselo, observándolo ansiosamente mientras exploraba sus signos vitales, y escuchaba sus veredictos como si fueran oráculos divinos - y siempre arreglaba mi coche.Bueno, entonces imaginemos que mi mecánico elaboraba las preguntas para un test de inteligencia. O supongamos que un carpintero lo hacía, o un granjero o, de hecho, cualquiera que no fuera un académico. En cualquiera de esos tests yo resultaría ser un imbécil. En un mundo en el que no pudiera utilizar mi formación académica y mis talentos verbales pero en el que tendría que hacer algo intricado o difícil trabajando con mis manos, no me las apañaría muy bien. Entonces mi inteligencia no es absoluta sino que es una función de la sociedad en la que vivo y del hecho que una pequeña subsección de esa sociedad ha conseguido imponerse sobre el resto como árbitro de estas cuestiones. Consideremos de nuevo a mi mecánico. Tenía la costumbre de contar chistes siempre que me veía. Una vez levantó su cabeza de debajo el capó de un coche para decir: "Un sordo-mudo va a una ferretería a buscar clavos. Pone dos dedos junto en el mostrador haciendo gestos de martilleo con la otra mano. El dependiente le trajo un martillo. Sacudió la cabeza y señaló a los dos dedos que estaba martilleando. Entonces el dependiente le trajo los clavos. Escogió los tamaños que quería y se fue. Bien, doctor, el tipo siguiente que entró era ciego. Quería tijeras. ¿Cómo cree que las pidió". Indulgentemente, levanté mi mano derecha e hice movimientos de tijera con mis primeros dos dedos. Después de lo cual mi mecánico se rió a carcajadas y dijo "Por qué, tonto capullo, usó su voz y las pidió." Entonces dijo con suficiencia "me he pasado el día probando el chiste con todos mis clientes." "¿Pillaste a muchos?", le pregunté. "A unos cuantos," dijo, "pero estaba seguro que a usted lo pillaría." "¿Y eso?" pregunté. "Porque tiene tantos puñeteros estudios, doctor, sabía que no podía ser muy listo." Y tengo la molesta sensación de que tenía algo de razón".
Y para cerrar el repaso al debate sobre la inteligencia de los africanos, voy a volver a citar al blog de Jennifer Brea, que es desde ya uno de mis favoritos. Algo deprimida por haber gastado su tiempo y espacio de blog en contestar a un artículo tan poco inteligente como el de William Saletan, al día siguiente colgó un vídeo de una de las ponencias de la última conferencia TED que tuvo lugar por primera vez en África, concretamente en Arusha (Tanzania). Se trata de una interesantísima charla de 11 minutos del "etno-matemático" americano John Eglash que publicó un libro sobre el orígen africano de las fractales. El tipo pasó un año en África con una beca Fulbright investigando la arquitectura de las aldeas del continente, así como el diseño de ciertos objetos, y se dio cuenta de que seguían algoritmos fractales. Con lo que, sin saberlo, el orígen del código binario de los ordenadores estaría en África.
El vídeo está aquí abajo y es sencillamente magistral. Una de las charlas más inspiradores e intelectualmente estimulantes que he escuchado en mucho tiempo. Y además derrumba de un guantazo todos los argumentos sobre la inferioridad intelectual africana. Como dice uno de los comentarios en la web del vídeo, mostrádselo a todos los listillos que preguntan donde están los Mozarts o los Shakespeares africanos, como diciendo que los africanos no piensan, y observad como les explota la cabeza.
Lo que dices me parece muy simplista. Existen científicos africanos como el maliano Cheik Diarra, que ha dirigido programas interespaciales en la NASA o el nigeriano Phillip Emeagwali un matemático de muchísimo prestigio en EEUU. Si quieres saber más de inventores negros puedes entrar aquí. De todas maneras, no creo que la inteligencia solo se mida por el numero de científicos...O es que ¿los que se dedican a las leyes, la historia o el arte no son inteligentes?
hay una forma màs sencilla de analizar las cosas: preguntate cùantos cientìficos negros ha sacado la historia (de seguro notaràs que muy pocos); ahora preguntate cùantos cientìficos blancos a tenido la historia y veràs que son la inmensa mayorìa. Como dice Jorge Luis Borges, el mundo sin negros no sufrirìa cambio alguno porque hay naciones como Inglaterra o Alemania que han aportado mucho (Filosofìa alamana, revoluciòn industrial), y los negros què han aportado¿?
te estas dejando sesgar por tus ideales, y te alejas de la realidad objetiva.
¡¡Muy bueno el video de John Eglash, el etnomatemático...!! Una demostración clara que la inteligencia de los mal llamados "pueblos primitivos" es muy superior a nuestras mentes cuadriculadas occidentales, contaminadas por siglos de racismo y sentimientos de superioridad. En el S. XVIII, hasta el filósofo Montesquieu justificó la esclavitud con el argumento de que los negros no tienen alma!!
Gracias por este artículo. Yo tampoco estoy de acuerdo con eso de que la inteligencia tiene color... Los elementos que se toman para medir la inteligencia deberían tener en cuenta todas las culturas y no sólo la "dominante" o "mayoritaria" en este campo...