Misioneros Combonianos | C/ Arturo Soria, 101 | 28043 Madrid | España | 91 416 98 38  
.

Somalia:
¿Misión imposible?
 
.

Soldados somalíes patrullan por una calle de Mogadiscio para combatir a las milicias islámicas.
 


El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, presentó el pasado 20 de marzo un informe sobre Somalia en el que propuso al Consejo de Seguridad que la AMISOM (Misión de la Unión Africana para Somalia) fuera reemplazada por una fuerza de paz de las Naciones Unidas que ponga fin al caos en el que está sumido este país, sin orden ni ley desde la caída de Siad Barré en 1991. Si el Consejo aprobara el envío de fuerzas de mantenimiento de paz a Somalia, sería el tercer intento de la comunidad internacional de ayudar a pacificar este país.

Un año después de su despliegue, la AMISOM no ha sido capaz de acabar con los combates y el fuego cruzado en las calles de Mogadiscio. La falta de apoyo financiero, logístico y de personal ha convertido a la AMISOM en una fuerza ineficaz. Con una reducida fuerza de 1.500 soldados, sobre todo ugandeses, desplegados en la capital somalí, la AMISOM tenía como objetivos apoyar al Gobierno de transición somalí contra las milicias islamistas afines a la Unión de Tribunales Islámicos, expulsadas de la capital en diciembre de 2006, y poder así permitir la retirada de las tropas etíopes presentes en Somalia.

Según Timothy Othieno, analista regional del Instituto de Desarrollo de Ultramar de Londres, la AMISOM no ha realizado su mandato, en parte debido a la resistencia que han ofrecido los grupos islamistas. “Aunque parezca que la misión estaba destinada a fracasar debido al incumplimiento de las promesas hechas, para algunos las acciones de AMISOM en Somalia han aumentado las tensiones existentes entre las facciones en liza, al estar en medio del fuego cruzado entre islamistas y las tropas etíopes en Somalia”.

Sin embargo, otros consideran positiva su presencia. Abdi Haji Gobdon, portavoz del Gobierno Federal de Transición, cree que al menos la AMISOM ha servido para garantizar la seguridad en el aeropuerto y el puerto de Mogadiscio, y para proporcionar seguridad al presidente y al primer ministro. Que no es poco, después de que ambos hayan sufrido con anterioridad múltiples atentados fallidos.

El portavoz del Gobierno también opina que “ahora es necesario ampliarla y desplegar una fuerza más robusta que puede proteger el país entero. Es tiempo de que las Naciones Unidas no sólo la apoyen, sino que se implique”, aseguró Abdi Haji Gobdon, pocas semanas antes de que Ban Ki-moon lanzara la propuesta de que las Naciones Unidas se hicieran cargo de la misión de paz.

Otra de las misiones de la AMISOM era colaborar en la creación de un ambiente de seguridad suficiente para garantizar el envío de ayuda humanitaria, algo en lo que, desde luego, ha fracasado. La capital se ha hundido en un profundo caos, los atentados con bomba, los ataques indiscriminados contra civiles y los enfrentamientos no han cesado, y más de la mitad de su población, 700.000 personas, se han visto obligadas a huir para escapar de los combates.

Los últimos actos de violencia el 1 y 2 de marzo dejaban tras de sí 24 muertos y más de 90 heridos. Días antes las fuerzas etíopes y del Gobierno de Transición se enfrentaban en los alrededores de Bakara, el principal mercado de la capital.

El 10 de marzo, el jeque Muhammad Ahmed Kashka, uno de los imanes más famosos de Mogadiscio, fue asesinado por dos bandidos mientras regresaba a su casa tras predicar en la mezquita del barrio de Medina, al sur de la capital. Ahmed Kashka –que era conocido como “el imán de la gente común”– había condenado duramente a las milicias antigubernamentales por sus continuos ataques contra civiles.

Tanto el Comité Internacional de la Cruz Roja como la organización Human Rights Watch (HRW) han denunciado en las últimas semanas la insostenible situación que vive la población civil en Somalia, y han instado al Consejo de Seguridad de la ONU a condenar firmemente los graves abusos contra los civiles cometidos por todas las facciones. “La situación humanitaria y de derechos humanos en Mogadiscio es extrema. Miles de civiles han sido asesinados o han resultado heridos desde que se intensificó, a principios del año pasado, el conflicto entre las fuerzas etíopes y el Gobierno somalí, por un lado, y los insurgentes, por otro”, denunció HRW.

Por otro lado, el primer ministro del Gobierno Federal de Transición, Nur Hassan Hussein, anunció a mediados de marzo su intención de iniciar conversaciones de paz con los diferentes grupos de oposición. Según funcionarios de la ONU, ésta es la primera vez que el Gobierno de transición manifiesta de manera clara su intención de reconciliación. “El Gobierno está dispuesto a conversar con cualquier grupo opositor y asistir a cualquier lugar para llevar adelante la reconciliación”, según declaraciones del ministro provisional de Información, Ahmed Abdisalem. “Somalia pertenece a todos nosotros y cada somalí tiene un papel que jugar en este país”, añadió Abdisalem.

Al cierre de la edición, la opositora Alianza para la Reliberación de Somalia había declinado hacer comentario alguno desde su base principal en Eritrea sobre las palabras del primer ministro.

 
 

© MUNDO NEGRO tiene la exclusiva para España de los servicios de las siguientes revistas: NIGRIZIA, de Verona; LEADERSHIP, de Kampala (Uganda); ALEM-MAR, de Lisboa; NEW PEOPLE, de Nairobi (Kenia); WORLDWIDE, de Pretoria (Sudáfrica); WORLD MISSION, de Manila (Filipinas); AFRIQUESPOIR, de Kinshasa (República Democrática de Congo)