| Aislado desde hace más de una década, Togo vive una nueva era política y económica. La reconciliación nacional a través del Acuerdo Político Global ha permitido la celebración de elecciones presidenciales y legislativas democráticas y transparentes. Resultado: el país vuelve a ser recomendable con un Gobierno dirigido por el nuevo primer ministro Komlan Mally, nombrado el pasado 3 de diciembre.
Poco conocido por el público togolés, dicen de él que es un hombre riguroso al que le gusta el trabajo bien hecho. Pero su principal virtud es la discreción. Este antiguo prefecto de las regiones de Wawa (1996‑1999) y Golfe (2002‑2006), era ministro de Urbanismo y Ciudades en el equipo anterior antes de ser elegido diputado en la nueva Asamblea Nacional, después de las elecciones legislativas celebradas el pasado 14 de octubre. Es también miembro del comité central del partido presidencial, la Reagrupación del Pueblo Togolés, que tiene la mayoría absoluta en el Parlamento con 50 de los 81 escaños.
Al frente del Gobierno, Komlan Mally tendrá que reencauzar la economía y mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos. En esto, podrá beneficiarse del apoyo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, cuyos expertos resaltaron a finales de noviembre de 2007 los “numerosos progresos realizados en la gestión de la hacienda pública”. “Se ha reforzado el control sobre los ingresos y los gastos, lo que permite a Togo pagar algunas de sus deudas”, declaró Christian Mumsen, portavoz de una misión conjunta de las dos instituciones en el país. “Hemos venido a Lomé para ayudar al Estado togolés a que ejecute un buen programa susceptible de dar un nuevo impulso al crecimiento económico y mejorar la situación social”, añadió.
Al igual que otros donantes, el FMI y el Banco Mundial suspendieron sus operaciones macroeconómicas en Togo, después de que éste viera rotas sus relaciones con la Unión Europea en 1993 por “déficit democrático”. Sin embargo, los esfuerzos realizados por las autoridades togolesas en los últimos años en el respeto de los derechos humanos, el regreso de un gobierno constitucional y la celebración de elecciones democráticas el pasado 29 de noviembre llevaron a Bruselas a restablecer una cooperación “total y completa” con Lomé.
Bruselas ya ha desbloqueado el noveno Fondo Europeo al Desarrollo para Togo, estimado en 40 millones de euros. La UE había concedido anteriormente unos 26 millones de euros en ayuda para Togo para llevar a cabo proyectos de desarrollo institucional y urbano en el periodo 2008‑2013. En total, Togo espera recibir de la UE, entre 115 y 120 millones de euros, por el décimo Fondo europeo al Desarrollo.
En este contexto de confianza renovada entre la UE y Togo, la Comisión Europea ha animado a las autoridades togolesas a proseguir el diálogo político con la oposición a fin de consolidar los logros conseguidos en el proceso democrático. Esos logros deberían ser confirmados en las futuras elecciones, incluido la creación de un sistema equilibrado de acceso a los fondos públicos para la financiación de los partidos políticos, tal y como se prevé en el Acuerdo Político Global.
Pero Europa no es la única que ha suavizado su postura con Togo. Reunidos en Vientiane (Laos) a finales de noviembre de 2007, los representantes del Consejo permanente de la Francofonía decidieron readmitir al país africano como miembro de pleno derecho de la organización. En una resolución sobre Togo, la organización decidió “el levantamiento de la suspensión provisional de Togo adoptada en febrero de 2005, durante la 54 sesión del Consejo permanente”.
En la resolución, la Organización Internacional de la Francofonía se felicita por la situación en Togo, “caracterizada por la búsqueda del consenso y la firma del Acuerdo Político Global”. Asimismo, toma nota “del carácter conforme con los criterios de transparencia y de fiabilidad de las elecciones del 14 de octubre de 2007”. |