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La frágil unidad de la Unión de las Comoras –formada por la Gran Comora, Mohéli y Anjouan, en el océano Índico– está amenazada. Desde hace seis meses, una grave crisis política enfrenta al Gobierno Federal y a Anjouan. Este estancamiento ha abierto la vía a cualquier solución, incluida una intervención militar. En el origen de la crisis están las elecciones celebradas en el archipiélago en junio del año pasado. Inicialmente previstas para el día 10, tanto la Unión Africana (UA) como el Gobierno Federal decidieron aplazarlas por razones de seguridad. Esta decisión fue consecuencia de las intimidaciones y los violentos incidentes que tuvieron lugar durante la campaña, en los cuales murieron dos militares. Sin embargo, el coronel Mohamed Bacar, presidente de Anjouan, continuó con la votación.
Llegado al poder en 2001 después de un golpe de Estado, y elegido presidente de la isla en 2002, Bacar había terminado su mandato de cinco años y debía dejar el poder, según el Tribunal Constitucional. Pero éste nombró a un presidente interino al frente del Gobierno local hasta las elecciones. Una comisión electoral local lo declaró vencedor y lo nombró presidente de la isla. El Tribunal Constitucional de la Unión declaró la votación nula.
Después de una serie de negociaciones y propuestas infructuosas, la UA decidió sancionar a las “autoridades ilegítimas” de la isla. Esta medida, que implicaba la prohibición de viajar y el bloqueo de sus activos bancarios, buscaba presionarlas para que organizaran nuevas elecciones presidenciales supervisadas por la Misión de Asistencia Electoral y de Seguridad, que se desplegaría en la isla para garantizar la seguridad. El ultimátum de la UA a Mohamed Bacar, para encontrar una solución negociada al conflicto se cumplió a finales de noviembre, sin ningún avance.
Es más, el Comité de la UA para el seguimiento de las sanciones contra las autoridades de Anjouan se ha declarado muy preocupado por la represión y las numerosas violaciones de los derechos humanos cometidas en la isla en los últimos meses. A la par que lo califica de “régimen ilegal del coronel Mohamed Bacar”, la UA invita a las autoridades de Anjouan a aplicar las decisiones de su Consejo de Paz y de Seguridad sobre la celebración de elecciones libres y transparentes. Asimismo, la UA ha denunciado las detenciones y las exacciones cometidas por agentes de la Policía anjouanesa contra varias personas, la mayoría de ellas en huelga para protestar contra el gobierno local.
La UA tendrá que andar con mucho tacto para solucionar la reedición de una crisis –en 1997, Mohéli y Anjouan se separaron de Gran Comora– que la antigua Organización para la Unidad Africana, cerró en 2001. Entonces se negoció el actual sistema electoral del archipiélago, que prevé que cada isla tenga un gobierno semi‑autónomo con su presidente, y que los presidentes se turnen al frente del Gobierno Federal de la Unión. |