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En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, Benedicto XVI pide una mayor justicia económica que responda a las necesidades de todos los pueblos y lanza una movilización global contra el mercado de armas.
El mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra cada primero de enero, lleva por título “Familia humana, comunidad de paz”. Para Benedicto XVI, una paz duradera exige que haya una justicia económica. “Se tiene una auténtica experiencia de paz en la familia cuando a nadie le falta lo necesario”, afirma. Para el Papa, en este mundo globalizado, la familia humana necesita una economía “que responda realmente a las exigencias de un bien común de dimensiones planetarias”. Por este motivo, Benedicto XVI afirma que es preciso comprometerse en emplear acertadamente los recursos y en distribuir la riqueza con equidad. Concretamente afirma que “las ayudas que se dan a los países pobres han de responder a criterios de una sana lógica económica”. Y añade: “Se ha de tener también debidamente en cuenta la exigencia moral de procurar que la organización económica no responda sólo a las leyes implacables de los beneficios inmediatos, que pueden resultar inhumanas”.
En otro apartado de su mensaje, el Papa habla de la necesidad global de una desmilitarización y lanza una movilización contra el mercado internacional de armas, incluidas las nucleares. El Pontífice constata “con pesar, un aumento del número de Estados implicados en la carrera de armamento; incluso naciones en vías de desarrollo destinan una parte importante de su escaso producto interior para comprar armas. Los responsables en este funesto comercio son, por un lado, los países del mundo industrialmente desarrollado, que obtienen importantes beneficios por la venta de armas y, por otro, las oligarquías dominantes en tantos países pobres que quieren reforzar su situación mediante la compra de armas cada vez más sofisticadas”.
Para el Papa, es necesaria una “movilización de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos con vistas a una eficaz desmilitarización, sobre todo en el campo de las armas nucleares”. En un momento en que el proceso de no proliferación de armas nucleares está estancado, el Papa se siente “con el deber de exhortar a las autoridades a que reanuden las negociaciones con una determinación más firme de cara al desmantelamiento progresivo y consensuado de las armas nucleares existentes”. |