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Las autoridades sanitarias de Mozambique afirman que ya han muerto en el país cerca de 97.000 personas a causa del sida. Las leyes mozambiqueñas contra la discriminación a causa del sida apenas se aplican. La Asociación Mozambiqueña de Abogadas (AMA) ha detectado varios casos donde se vulneran sus derechos. La mayoría han sido recogidos por la ONG Médicos Sin Fronteras, según la cual el 80 por ciento afecta a mujeres. En todos ellos se rechaza la transmisión de la herencia a la mujer, porque hay sospecha de que ella ha infectado al marido.
Los familiares del fallecido impiden el reparto de bienes porque se parte del principio de que la mujer transmitió el virus a su marido. Lo que aún agrava más la situación es que a veces son también rechazados los hijos. Muchas mujeres son expulsadas de sus casas sin ninguna compensación.
La ley de familia en Mozambique exige que la viuda se haya casado legalmente para poder heredar el patrimonio. Se modificó recientemente para permitir que las mujeres puedan heredar cuando la pareja vivió en unión de hecho por lo menos durante un año, aunque no se casaran oficialmente. Sin embargo, muchas mujeres desconocen sus derechos, sobre todo las que viven en las áreas rurales, donde más del 71 por ciento son analfabetas.
Mujeres y niños, primero
En un estudio realizado en Maputo y titulado Niños, mujeres y herencia en Mozambique, la ONG Save the Children de Noruega asegura que los niños y las mujeres constituyen grupos desprovistos frecuentemente de sus derechos a la hora de repartir la herencia, dándose situaciones en las que las normas tradicionales y religiosas se sobreponen a la legislación vigente.
Sin embargo, en el Código Civil de Mozambique “la cláusula sobre el derecho de sucesión establece que las mujeres y los niños están en primera línea de la herencia, juntamente con el padre o la madre que sobrevive; sin embargo, se dan muchos casos en que las mujeres están privadas de sus derechos”, denuncia Save the Children en su informe.
El estudio, realizado en 2006 en las provincias de Gaza, Manica, Zambezia y Nampula, pretendía dar a conocer las principales situaciones en que se discrimina a los huérfanos y a las viudas respecto a sus derechos de herencia, analizar las leyes existentes sobre el tema e identificar las prácticas sociales y culturales que influyen en el derecho de las mujeres y de los niños a la herencia.
Según el estudio, el 59 por ciento de las personas encuestadas consideran que “existen normas sociales que permiten que la tierra y el dinero sean heredados por el hombre y por la mujer. Sin embargo, lo más probable es que el hombre herede los artículos más valiosos, como la casa y los negocios, y que las mujeres y los niños hereden la loza, la ropa, algo del mobiliario y parte del dinero”.
En Mozambique funcionan tres sistemas que regulan la herencia: la ley formal, de acuerdo con la legislación transmitida y reconocida por el Estado; las normas autóctonas, que se basan en tradiciones locales, cuyas prácticas de herencia son diferentes; y las normas religiosas, basadas en las diversas creencias existentes en el país.
Según Save the Children Noruega, algunas viudas perderán su herencia porque rehusaron participar en ceremonias como “la purificación” o el rito que obliga a la viuda a tener relaciones sexuales con uno de los miembros de la familia de su marido fallecido.
“El hombre que está haciendo ‘la purificación’ no puede usar preservativo. Si lo usa, entonces no hay ‘purificación’. El sida es una cosa nueva que nos ha llegado hace poco, pero esta ceremonia forma parte de nuestra tradición desde hace mucho tiempo. Si hubiese una muerte en la familia y no se hiciese la ceremonia de ‘la purificación’, todos los miembros de la familia morirían”, justifica un anciano entrevistado en Gaza y citado en el estudio. Costumbres tradicionales
A pesar de que Mozambique ha adoptado el protocolo para proteger a los niños –denominado Carta Africana sobre los Derechos Humanos y las Personas, y los Derechos y el Bienestar del Niño–, las leyes están fragmentadas, sin una orientación clara. “Los tribunales tradicionales –asegura Save the Children–, que supuestamente cumplen la ley del Estado, están a veces influidos por las normas tradicionales y por las costumbres de la región, que pueden ir en contra de los derechos de la viuda y de los huérfanos”.
La organización refiere, además, que “el principal problema relativo a la herencia es que las viudas y los huérfanos no tienen fácil acceso a las instituciones existentes ni a los instrumentos de justicia para que se respeten sus derechos”. Este problema es particularmente agudo en las zonas rurales debido a una infraestructura judicial inadecuada, a la falta de información, a los bajos niveles de alfabetización y a las más fuertes y rígidas tradiciones comunitarias”.
Como solución, la ONG sugiere la necesidad de hacer testamentos escritos y registrar a los niños. Pide también al Gobierno que refuerce la educación, especialmente de las jóvenes, porque normalmente “son las primeras en abandonar la escuela al producirse la muerte de uno o de ambos padres; queda entonces, de nuevo, con menos capacidad para luchar por sus derechos en el futuro, incluyendo el de la herencia”. |