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La sindicalista guineana Hadja
Rabiatou Sérah Diallo se ha convertido en uno de los símbolos
de la protesta que ha hecho tambalear al régimen de Lansana
Conté. "Me gusta mandar y sobre todo complacer a mis
compañeros que siempre me han animado", declara esta
viuda de 56 años, que ha conseguido imponerse en un mundo
dominado por los hombres. En menos de un año, "Rabi",
como la llaman sus amigos, ha llegado a movilizar a gran parte
de la población en tres huelgas generales. Esposa de un
antiguo gobernador y madre de siete hijos, Rabiatou no lo ha tenido
fácil para hacerse sitio en el mundo sindical de Guinea,
tradicionalmente reservado para los hombres en este país
de mayoría musulmana. Fue en 1969 cuando dio sus primeros
pasos en Kankan, en una sección local de la CNTG (Confederación
Nacional de los Trabajadores de Guinea), que dirige desde el año
2000 como la primera mujer secretaria general de este sindicato.
En la actualidad, es miembro del Consejo Económico y Social
y de la Comisión Electoral Nacional Autónoma. Rabiatou
Sérah declara haber actuado siempre con determinación.
Primero cuando era secretaria en la presidencia de la República,
durante la dictadura de Ahmed Sékou Touré. Luego
trabajó en la escribanía del Tribunal de Conakry,
en los años 80, antes de convertirse en jueza, diez años
más tarde. La CNV Internacional, una organización
holandesa de trabajadores, la nombró "Mujer del Mundo"
en 2006. Por su parte, la asociación de los escritores
de Guinea le ha dedicado un poema.
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