Misioneros Combonianos | C/ Arturo Soria, 101 | 28043 Madrid | España | 91 416 98 38  
.

Hna. Carlota Martínez
SALERO SEVILLANO EN ANGOLA

La Hna. Carlota Martínez Alba pertenece a la congregación de las Esclavas del Divino Corazón. Jovial y siempre alegre (es de Sevilla), dice que no se arrepiente de haber “aterrizado” en Angola. Su comunidad lleva adelante una escuela y un centro de salud en Palanca, un barrio periférico de Luanda, la capital del país.

.

Por P. Ismael Piñón y Gerardo González

Se le nota enseguida que es sevillana; no sólo por su acento, sino por su alegría y es‑pontaneidad. Cuando supo que estábamos en Luanda, no dudó un instante en coger el coche y venir a saludarnos al lar de la CEAST (Conferencia Episcopal de Angola y Santo Tomé y Príncipe), centro de acogida en el que nos hospedamos durante nuestra estancia en la capital de Angola. Incluso tuvo que sufrir el agobio de discutir con un guardia urbano que quiso aprovecharse de una pequeña infracción para sacarle una buena suma de dinero, la llamada gasosa angolana. Con su grácil portugués con acento sevillano y gracias a su carácter siempre alegre y positivo, salió airosa del entuerto y pudo llegar hasta nosotros, que con gusto aceptamos la invitación de ir a Palanca, su barrio, en el que lleva más de dos años trabajando.

Las Esclavas del Divino Corazón están en el barrio de Palanca desde 1996. En aquel entonces había el proyecto de construir una escuela y un puesto de salud. Llegaron con la misión de llevar adelante ambas cosas. Con mucha paciencia y gracias a la ayuda de Manos Unidas, lo lograron. “Ahora mismo, la escuela tiene trece aulas, en las que se acogen unos 950 alumnos en varios turnos. En total, son unos 35 profesores, de los que cuatro son Hermanas de nuestra congregación y los demás, nativos”, nos explica.
La escuela, que lleva el nombre de Santa Teresa, pertenece a las Esclavas del Divino Corazón, pero está reconocida por el Estado. A ella asisten alumnos de todos los niveles comprendidos en la enseñanza básica, que en Angola va desde los 5 hasta los 18 años.

Aunque la escuela está abierta a todo tipo de alumnos, la mayoría de los que la frecuentan provienen del propio barrio de Palanca o de otros barrios populares colindantes. Son de todo tipo de etnias y confesiones religiosas. Según nos explica la Hna. Carlota, son ya expertos en la vida. Desde pequeños tienen que ayudar a sus familias, no sólo en la limpieza de la casa, sino en buscarse la vida".

Al principio había muchos más niños que niñas, pero ahora hay aulas en las que ya se llega a una paridad. “Antes se mandaba a los niños a la escuela y las niñas se quedaban en casa ayudando en las tareas domésticas. Ahora se está valorando también la importancia de la educación de la mujer”, afirma la Hna. Carlota.

CENTRO DE SALUD

La comunidad está formada por cuatro misioneras. Con la Hna. Carlota viven y trabajan las Hermanas Claudia Birrian, Victoria Espejo y Josefina Gutiérrez; esta última es filipina. La Hna. Joy (así llaman a la Hna. Josefina), es la superiora y la responsable del centro de salud, cuyo material (especialmente el del laboratorio) también fue financiado por Manos Unidas. Al centro acuden sobre todo madres con niños pequeños aquejados de malaria y fiebre tifoidea, que son las enfermedades más comunes, o con síntomas de desnutrición. Tienen también consulta prenatal.

El laboratorio les permite hacer la analítica para diagnosticar la fiebre tifoidea, la malaria y otras enfermedades en general. Les gustaría tener la posibilidad de hacer también el test del sida, pero ello requiere un material especializado del que en este momento no pueden disponer. El puesto de salud cuenta también con una farmacia para distribuir medicamentos a los enfermos que acuden al centro de salud con poca capacidad adquisitiva.
Como en el momento de nuestra visita estaba muy reciente la epidemia de cólera que asoló varias regiones del país, le preguntamos si han detectado algún caso en el centro. Nos dice que sí; no en la escuela, pero sí en gente que acudió al puesto de salud. “Esos casos son remitidos directamente a centros y hospitales instalados especialmente por el Gobierno para el tratamiento del cólera, que disponen de aislamiento y del material necesario para tratar la enfermedad”, nos explica.

TRABAJO PASTORAL

Durante los fines de semana, cuando no hay actividades docentes, las cuatro misioneras se dedican a las actividades pastorales, cuya coordinación corre a cargo de la Hna. Carlota. Organizan la catequesis siguiendo las directrices de la diócesis de Luanda y dentro del marco de la parroquia. Es todo un proceso que sigue varias etapas, incluso después del bautismo.

Gracias al acompañamiento que reciben durante ese año de mistagogía, cada recién confirmado va discerniendo su vocación dentro de la comunidad. También en ese año se presenta y se plantea la vocación religiosa o sacerdotal. La Hna. Joy acompaña un grupo vocacional. Durante cuatro años, los que forman parte de ese grupo reflexionan sobre su vocación. Tienen diferentes encuentros formativos y van conociendo las diferentes congregaciones religiosas que hay en Angola. La misma casa de las Esclavas del Divino Corazón es una casa de formación. En este momento viven con las misioneras dos jóvenes que están en la etapa del aspirantado, un tiempo de prueba en el que las jóvenes conviven con las religiosas. Tienen también una postulante que ya ha dado un paso adelante y está en la primera etapa formativa.

FELIZ DE ESTAR EN ANGOLA

Cuando le preguntamos sobre su vocación y cómo vino a parar a Angola, saca a relucir todo su ser sevillano. Nos explica que conoció a las Esclavas del Divino Corazón porque estudió en el colegio que tienen en Sevilla. Después de un tiempo en España fue destinada a Angola.

No cabe duda de que la experiencia en Angola le está abriendo los horizontes, como ella quería. “Estoy descubriendo otros valores; no eran desconocidos, pero aquí los vivo y los veo de otra manera –confiesa–. Aquí no hay prisas. La gente aprecia mucho que tú te pares y estés con ellos, les preguntes por su familia, que pierdas tu tiempo con ellos. A mí eso me está haciendo pensar mucho que lo que se valora en definitiva son las relaciones humanas y no la eficacia; aunque sé que hay que cumplir y llevar las cosas bien y con eficacia, vale mucho más lo que es la relación persona a persona. A nivel de fe, este pueblo es muy religioso, con una fe muy sencilla, pero tiene constantemente una referencia a Dios. Es una mezcla de confianza y de conformismo. Están muy enraizados en su fe. A mí, como religiosa, eso me ayuda mucho y me estimula a revisar mi propia fe, mi confianza en Dios y también a aprender de ellos”.

Para la gente, las misioneras son “las madres de Palanca”. Llevan ya diez años en el barrio y sus vecinos valoran mucho que se hayan quedado a vivir con ellos. “Para ellos es muy importante que vivamos aquí –nos dice la Hna. Carlota–. No venimos de fuera a dar clases o atender el dispensario; vivimos aquí mismo, y eso lo valoran muchísimo. Lo mismo pasa en la parroquia, donde participamos en todas las actividades. Los cristianos se sienten respaldados. Vivimos con ellos, somos cercanas, nos ven como iguales, nos hablan y tenemos una relación de familia. Esto para mí es lo más importante”.

 
 

© MUNDO NEGRO tiene la exclusiva para España de los servicios de las siguientes revistas: NIGRIZIA, de Verona; LA SEMAINE AFRICAINE, de Brazzaville (República Democrática de Congo); ALEM-MAR, de Lisboa; NEW PEOPLE, de Nairobi (Kenia); WORLDWIDE, de Pretoria (Sudáfrica); WORLD MISSION, de Manila (Filipinas); AFRIQUESPOIR, de Kinshasa (R.D. de Congo)