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EL DESPERTAR DE LA DIÁSPORA

El pasado mes de septiembre se celebró en París, bajo los auspicios de la Unión Africana, la primera Conferencia Regional de la Diáspora Africana en Europa. Participaron 450 delegados de todos los países europeos, entre ellos España. El lema de la reunión fue “Hacia la realización de una África y de su diáspora unidas e integradas”.

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Por P. Constantino Bogaio

Antes de las nueve de la mañana del 11 de septiembre, el Palacio de Congresos de París empezó a llenarse con miembros de la diáspora africana luciendo sus trajes de gala de variopintos colores. No era para menos, porque ésta era la primera conferencia que la Unión Africana organizaba para la diáspora africana en la Unión Europea. La presencia de varios letrados africanos, desde doctores, médicos, ingenieros, profesores universitarios y periodistas, mostraba que algo se estaba gestando.

Destacaban algunos hijos de figuras emblemáticas del panafricanismo y nacionalismo africanos, como el hijo de Patrice Lumumba, de la R. D. de Congo, la hija de Moisés Tsombé, líder de la secesión de Katanga, y las princesas de antiguos reinos de Lunda y Ruanda, así como Samia Nkrumah (la hija de Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana).

“Hoy es un día importante para todos nosotros. África vuelve a reconciliarse con sus hijos en la diáspora. Reunir a tantos delegados de los africanos que viven en Europa para intercambiar ideas es emocionante; nos hace sentirnos cercanos y parte del continente. Por otro lado, es el inicio para llevar a buen puerto los sueños de los padres de las independencias africanas, y conocer qué dijeron y escribieron sobre la unidad del continente africano”, comentó Samia.

TRABAJAR JUNTOS

La reunión de París empezó con las palabras calurosas del representante de la Unión Africana en la Unión Europea, Mahamat Annadif, y de la embajadora sudafricana en Francia, Nomasonto Simbanda‑Thusi. Los dos subrayaron la importancia de la reunión, principalmente al ver la naturaleza y la composición de la diáspora africana en la Unión Europea, la consolidación de la estructura y los procesos para promover la comunicación y cooperación con el continente.

Por parte de los gobiernos africanos participaron varios embajadores residentes en Europa. La ministra sudafricana de Asuntos Exteriores, Nkosamana Dlamini Zuma, ennobleció la conferencia con su presencia y en su discurso hizo hincapié en tres ideas importantes: la primera consiste en “saber interpretar y definirnos, dar forma a nuestra identidad, creer en nuestra ética, asumir la responsabilidad de nuestras acciones y reforzar la capacidad de superar el sufrimiento, y juntos, sin miedo, preparar el camino de nuestro destino”.

La segunda idea fue la de “trabajar juntos para el desarrollo africano con orgullo, humor e inteligencia. Al reunirnos hoy en el siglo XXI, deberíamos reconocer que estamos renovando las relaciones y asociaciones que hicieron varios africanos cuando se juntaron en el siglo pasado de diversas partes del mundo para decidir y discutir los problemas comunes al continente africano y trazaron nuevas vías para ir adelante”.

Y, en tercer lugar, dejó claro que “todas las deliberaciones deben ser con el propósito de establecer cómo hacer un trabajo práctico y colectivo para relanzar el renacimiento africano. Por eso, todos los temas que aquí se traten se llevarán, junto con otras propuestas de otras conferencias consultivas, a la reunión ministerial de la UA que tendrá lugar en Sudáfrica en noviembre de este año”.

MIRANDO AL FUTURO

Hablaron también el representante de los países del Caribe, y el malauí Thandika Mkandawire, director del Instituto de Investigación Social de las Naciones Unidas (UNRISD, en siglas inglesas). Pero la intervención más emocionante llegó con el diplomático jubilado y abogado jamaicano Dudley Thompson, gran promotor del panafricanismo y figura histórica. Fue él quien defendió a Jomo Kenyatta en la década de los cincuenta, cuando consiguió que fuera absuelto en el caso de los Mau Mau con el famoso lema en suahili “Mzungu Aende Ulaya, Mwafrika Apate Uhuru”, es decir, que los europeos regresen a casa para que los africanos alcancen la libertad.

A sus 90 años hizo un discurso de reconciliación, cuando invitó a reconocer los errores del pasado y caminar hacia el futuro con la cabeza erguida para desarrollar África. “Sólo una diáspora organizada, unida, luchadora, puede ayudar a nuestro continente. Estoy contento de ver muchos grupos de la diáspora juntos hoy, en el día de mi cumpleaños. He esperado mucho tiempo para ver este evento. Mi gran esperanza es ver a mis hijos y nietos concretar la sexta región africana, como la definió la UA; tenemos que organizarnos para que mañana seamos la provincia de un Estado Unido de África”.

Tras estas palabras, todos los participantes se pusieron en pie para ovacionar al anciano diplomático. Era la presencia de un símbolo vivo de todos los antepasados de la diáspora, como afirmó, y que con sus palabras pasaba el testigo a la nueva generación.

Es cierto que un discurso de estas características puede provocar una series de interrogantes que necesitan una respuesta: ¿quién forma la diáspora?, ¿será verdad que todos los africanos quieren regresar a su tierra? Existía un deseo de muchos africanos de hacer algo por su continente. Hace décadas que se gestaba pero sin éxito, por causa de varios problemas políticos y sociales. Este fenómeno que se hacía a nivel de pequeños grupos en varios países fuera del continente fue creciendo principalmente en personas que tienen la vida hecha, también en aquéllos que emigraron y ya tienen un status en los países donde viven y que no querían perder el contacto con sus raíces.

Muchos de estos africanos nacidos tanto en África como fuera vieron la necesidad de contribuir a favor de su continente, ya que hasta ahora eran vistos casi como enemigos o traidores de sus tierras. De allí nace la idea de la diáspora africana como símbolo de unión de varios grupos. Esto quedó bien claro en París: colaborar al desarrollo de África no quiere decir, necesariamente, regresar a la madre tierra, sino contribuir con su tiempo, recursos financieros y sus conocimientos. Quedó patente que el continente africano no puede continuar así en el siglo XXI, mientras tiene hijos fuera que son capaces de cambiar la actual situación.

PRESENCIA DE LA MUJER

Es cierto que las que van a cambiar África en el siglo XXI son las mujeres africanas que, cuando asumen el poder, tienen ganas de cambiar el rumbo actual. Esto se ha vivido en esta reunión. La presencia de las mujeres en la diáspora ha sido masiva, pues casi la mitad de los delegados eran mujeres. Había una comisión para debatir la problemática de mujeres y niños, donde ellas mismas han discutido sobre cómo construir coaliciones para dar más poder participativo a las mujeres en el campo político y económico. ¿Qué hacer para intensificar el papel de la mujer en las estructuras de la sociedad civil? Realizar programas para apoyar a las mujeres y niños que fueron víctimas de guerras y formar personas para la promoción de los derechos de los niños.

Durante los dos días se han tocado muchos temas claves en los grupos de trabajo: paz y estabilidad en África, la contribución de la diáspora a la resolución de conflictos, la cooperación económica y el desarrollo sostenible, el importante papel de la inmigración en el desarrollo y el intercambio de conocimientos, entre otros.

Hay que decir que se ha hablado también de los medios de comunicación como instrumentos para la construcción de la nueva imagen de África. Aquí la intervención de la caboverdiana Maria de Lourdes Jesús, periodista de la RAI y presidenta de la Asociación Internacional de la diáspora caboverdiana, fue la más ovacionada. Hizo un diagnóstico de la problemática de las líneas editoriales de los medios de comunicación en lo referente al continente africano.

Al concluir se hicieron propuestas concretas que la asamblea plenaria votó y de las cuales citamos algunas: las embajadas de los países africanos en Europa deben tener una sección para la diáspora y elegir un comité internacional que represente a la diáspora ante la UA. Hacer una red de profesionales según áreas para contribuir mejor al desarrollo. Crear un banco y una universidad de la diáspora dedicada a la investigación de asuntos africanos en todos los campos.

Entre las propuestas está también buscar y encontrar un enfoque africano de la ciencia teniendo en cuenta que la religión no se opone al desarrollo. Remover obstáculos, como el visado, que impiden el movimiento de personas e ideas. Fomentar una movilización para presionar a las multinacionales farmacéuticas y así garantizar que los medicamentos que se mandan a África sean de alta calidad. Crear un instituto de investigación profesional de la salud en medicina tradicional.

El encuentro finalizó con aplausos de esperanza para el continente, ya que la diáspora continuará organizándose.

 
 

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