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El pasado 5 de noviembre, el presidente yibutiano Ismael Omar Guelleh inauguró la primera Facultad de Medicina, después de treinta años de independencia. Conocido también como Instituto Superior de las Ciencias de la Salud, este centro académico funciona temporalmente en el hospital general Peltier, a la espera de la construcción de sus locales en el futuro complejo hospitalario de Doraleh, a las afueras de la capital, Yibuti. Para el curso 2007‑2008, la facultad cuenta con 36 estudiantes y 17 profesores llegados de Túnez, Marruecos y Francia. Se prevé que para el año siguiente el número de estudiante se duplique.
El jefe de Estado, que para la ocasión estaba acompañado del director regional de la Organización Mundial de la Salud, Hussein Al Jazairy, hizo hincapié en que gracias a la nueva facultad, “los jóvenes dejarán de soportar siete años lejos de sus familias para estudiar en el extranjero. Este centro universitario ha sido construido con el objetivo de frenar la fuga de cerebros y las pérdidas en un sector tan importante como la sanidad”. Para conseguir esta meta, el Estado invertirá 221.000 euros en los sueldos de los profesores, mientras que el gasto mensual por estudiante será de 470.000 francos yibutianos (unos 2.224 euros).
Según el ministro de Sanidad, Abdallah Abdillahi Miguil, gracias a la formación local de los médicos se espera proveer a todos los centros de salud del país, incluidos los de las zonas rurales, de especialistas sanitarios. “La creación de esta escuela en Yibuti es un importante pilar para el ministerio de Sanidad y para las estructuras sanitarias, que van a realzar la calidad de las prestaciones”, declaró. Para una población de 821.805 habitantes, este pequeño país del cuerno de África, situado entre Somalia y Eritrea, cuenta con 13 médicos por cada 100.000 habitantes.
El pasado 5 de noviembre, el presidente yibutiano Ismael Omar Guelleh inauguró la primera Facultad de Medicina, después de treinta años de independencia. Conocido también como Instituto Superior de las Ciencias de la Salud, este centro académico funciona temporalmente en el hospital general Peltier, a la espera de la construcción de sus locales en el futuro complejo hospitalario de Doraleh, a las afueras de la capital, Yibuti. Para el curso 2007‑2008, la facultad cuenta con 36 estudiantes y 17 profesores llegados de Túnez, Marruecos y Francia. Se prevé que para el año siguiente el número de estudiante se duplique.
El jefe de Estado, que para la ocasión estaba acompañado del director regional de la Organización Mundial de la Salud, Hussein Al Jazairy, hizo hincapié en que gracias a la nueva facultad, “los jóvenes dejarán de soportar siete años lejos de sus familias para estudiar en el extranjero. Este centro universitario ha sido construido con el objetivo de frenar la fuga de cerebros y las pérdidas en un sector tan importante como la sanidad”. Para conseguir esta meta, el Estado invertirá 221.000 euros en los sueldos de los profesores, mientras que el gasto mensual por estudiante será de 470.000 francos yibutianos (unos 2.224 euros).
Según el ministro de Sanidad, Abdallah Abdillahi Miguil, gracias a la formación local de los médicos se espera proveer a todos los centros de salud del país, incluidos los de las zonas rurales, de especialistas sanitarios. “La creación de esta escuela en Yibuti es un importante pilar para el ministerio de Sanidad y para las estructuras sanitarias, que van a realzar la calidad de las prestaciones”, declaró. Para una población de 821.805 habitantes, este pequeño país del cuerno de África, situado entre Somalia y Eritrea, cuenta con 13 médicos por cada 100.000 habitantes.
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