|
BURUNDI:
Democracia y paz en peligro

Pierre
Nkurunziza, presidente de Burundi
|
El Gobierno burundés,
dirigido por Pierre Nkurunziza, ha tomado “un
rumbo autoritario que ha provocado el deterioro del
clima político debido al arresto de sus opositores,
la censura a los medios, continuas violaciones de derechos
humanos y el endurecimiento del control sobre la economía
nacional”. Así se asegura en un informe
de la organización International Crisis Group
(ICG). El estudio, titulado Burundi: democracia y paz
en peligro, hace una serie de recomendaciones para asegurar
la paz y el desarrollo democrático después
de la salida de las fuerzas de la ONU en diciembre.
El análisis
parte de la celebración de las primeras elecciones
democráticas desde 1993, que tuvieron lugar entre
junio y agosto de 2005. De ellas salió elegido
presidente Pierre Nkurunziza, que lideraba la coalición
hutu, que obtuvo un 58 por ciento de los escaños
del Parlamento. Según ICG, estos comicios históricos
no sólo “eclipsaron las antiguas tensiones
étnicas entre hutus y tutsis”, sino que,
además, consiguieron unas fuerzas de seguridad
“equilibradas”, ya que las fuerzas rebeldes
se integraron en el Ejército, en la Policía
y en los servicios de inteligencia. Sin embargo, el
estudio considera que el Gobierno de Nkurunziza “ha
fracasado a la hora de responder al desafío de
reconstruir una economía devastada a causa de
la guerra civil que azotó al país, despreciando
las normas legales”.
Este fracaso
comienza con el ataque militar contra los rebeldes de
las Fuerzas Nacionales de Liberación (FNL) –último
grupo rebelde del país que aún estaba
activo entonces–, días después de
la formación oficial del Gobierno, y alcanza
su punto culminante en julio de 2006, cuando bajo el
“cuestionable” anuncio de un inminente golpe
de Estado, el Gobierno comienza a arrestar a sus opositores,
entre ellos al ex presidente Domitien Ndayizeye y al
ex vicepresidente Alphonse Marie Kadege. Según
Human Rights Watch, “a Kadege le colgaron de las
manos y de los pies, mientras los agentes del Servicio
Nacional de Inteligencia le golpeaban con un cinturón
de cuero”. Por su parte, el líder pro Derechos
Civiles, Deo Niyonzima "recibió golpes con
un bastón en la parte inferior de la espalda
y en el brazo, mientras estaba siendo interrogado",
según la organización de derechos humanos.
|