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514 Enero 2007 / INFANCIA A LA INTERPERIE
 
gente solidaria

Juan Pablo López Mendía
CÁRITAS PARROQUIALES EN BENÍN

 



"Si nuestro
trabajo funciona
es porque en todos
los pueblos hay un
grupo con sensibili-
dad por lo social:
eso es Cáritas
"

Lo único que hago es ir de aquí para allá”, dice con cierta timidez Juan Pablo, un misionero diocesano riojano cuando se le pregunta por su actividad en la parroquia de Fô-Bouré, en el norte de Benín. Pero, en el fondo, sabe que no es cierto. Además de su labor propiamente misionera, es el encargado de la Cáritas diocesana de la diócesis de N´Dali, desde donde se impulsan y coordinan diversos programas de justicia y paz, derechos humanos y promoción y desarrollo.

Antes de ir a Benín, Juan Pablo estuvo de párroco en su diócesis de Calahorra y la Calzada-Logroño. “De sacerdote –me corrige–, porque lo de párroco no me gusta; parece que yo estoy aquí y el pueblo allí. En una parroquia todos somos un equipo”.

Después de estar unos años en dos parroquias de Logroño, pasó cuatro años en la Sierra de la Demanda. Junto a otro sacerdote, se encargaban de siete pueblos de montaña. “La verdad es que disfrutábamos con la gente mayor”.

En la diócesis de Calahorra le dijeron que necesitaban gente para misiones, más específicamente para África, y allá que se fue. Desde 1996 trabaja en la parroquia de Fô-Bouré, junto a otros dos compañeros riojanos. “Antes pertenecíamos a la diócesis de Parakou. En diciembre de 1999 se erige la nueva diócesis de N’Dali, que se desmembra de la anterior. En Benín hay un crecimiento muy grande de cristianos. La Iglesia católica está creciendo mucho. En nuestra parroquia habrá unos 5.000 cristianos. No todos están bautizados; hay muchos catecúmenos que participan y piden nuestra presencia en medio de ellos”.

La parroquia de Fô-Bouré está sostenida por la diócesis de Calahorra. “Existe una colaboración para que en España, concretamente en La Rioja, no se olvide el significado de la Misión”.

Juan Pablo quiere resaltar su papel “de sacerdote”, la importancia de la evangelización, a pesar de no olvidar la parte de promoción y desarrollo. “En nuestra diócesis –asegura– siempre ha ido unido. Pero nuestro trabajo es de evangelización, nuestra labor es acompañar a las comunidades a través de las catequesis y de las celebraciones eucarísticas, en el despertar de la fe. Atendemos a 24 pueblos, donde viven principalmente tres etnias: los peul, los baribá y los gandós. Además de los trabajos propios de la evangelización, apoyamos el trabajo de las religiosas de la parroquia, que dirigen un dispensario, y todo el trabajo de promoción que realiza la diócesis: construcción de pozos, pantanos, pequeños embalses... También colaboramos en la promoción de la mujer, la alfabetización... Son programas de la diócesis, pero con seguimiento parroquial”.

Desde el comienzo de la diócesis, el obispo le pidió que se encargara de la Cáritas diocesana de N’Dali. “Además de Cáritas-España, colaboran con nosotros Misereor, que es la Cáritas alemana, CRS, que es la Cáritas americana, Secours Catholique, que es la Cáritas francesa, Manos Unidas y otras ONGs, como Mensajeros de la Paz”.

“Aquí a la Iglesia católica se la respeta mucho. Quizás porque está muy comprometida en el campo de la Justicia y la Paz y en la defensa de los derechos humanos. A través del programa para la mujer, la diócesis realiza importantes campañas de sensibilización contra prácticas tradicionales dañinas, como la mutilación genital femenina, el infanticidio o el tráfico de niños. En nuestra zona es muy común la mutilación. Todas las mujeres mayores de 50 años han sido circuncidadas. Ahora no quieren que se haga este rito. Nosotros llevamos a cabo una campaña muy intensa de sensibilización en todas las parroquias. Allí vamos lanzando mensajes continuamente.

También tenemos un programa dedicado a la lucha contra el tráfico de niños. Consiste en implicar a delegados, alcaldes, taxistas y autoridades. Se les dice:“Hay un problema, y se empieza a hablar del tema. Puede que no estén de acuerdo; pero poco a poco se van concienciando del daño de este fenómeno, consecuencia de la pobreza de las familias. Hacemos lo mismo que con la excisión. Hay cosas de las que apenas se habla, pero creo que hay que plantearlas en las homilías, en la radio, en los grupos de formación de jóvenes y de la mujer”.

Juan Pablo subraya la importancia de contar con la red de Cáritas para impulsar los temas de formación. “Si nuestro trabajo de sensibilización y formación de la mujer funciona bien, es porque hay una amplia red de Cáritas locales que alcanza a todos los pueblos. En ellos existe un grupo con una sensibilidad especial hacia lo social: eso es Cáritas. Esas personas las formamos para que tengan más capacidad de acción. Tanto en el tema de la mujer, en problemas de justicia y paz, como en tráfico de niños y matrimonios forzosos”.

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