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Juan
Pablo López Mendía
CÁRITAS PARROQUIALES EN BENÍN
"Si nuestro
trabajo funciona
es porque en todos
los pueblos hay un
grupo con sensibili-
dad por lo social:
eso es Cáritas" |
Lo único
que hago es ir de aquí para allá”,
dice con cierta timidez Juan Pablo, un misionero diocesano
riojano cuando se le pregunta por su actividad en la
parroquia de Fô-Bouré, en el norte de Benín.
Pero, en el fondo, sabe que no es cierto. Además
de su labor propiamente misionera, es el encargado de
la Cáritas diocesana de la diócesis de
N´Dali, desde donde se impulsan y coordinan diversos
programas de justicia y paz, derechos humanos y promoción
y desarrollo.
Antes de ir a
Benín, Juan Pablo estuvo de párroco en
su diócesis de Calahorra y la Calzada-Logroño.
“De sacerdote –me corrige–, porque
lo de párroco no me gusta; parece que yo estoy
aquí y el pueblo allí. En una parroquia
todos somos un equipo”.
Después
de estar unos años en dos parroquias de Logroño,
pasó cuatro años en la Sierra de la Demanda.
Junto a otro sacerdote, se encargaban de siete pueblos
de montaña. “La verdad es que disfrutábamos
con la gente mayor”.
En la diócesis
de Calahorra le dijeron que necesitaban gente para misiones,
más específicamente para África,
y allá que se fue. Desde 1996 trabaja en la parroquia
de Fô-Bouré, junto a otros dos compañeros
riojanos. “Antes pertenecíamos a la diócesis
de Parakou. En diciembre de 1999 se erige la nueva diócesis
de N’Dali, que se desmembra de la anterior. En
Benín hay un crecimiento muy grande de cristianos.
La Iglesia católica está creciendo mucho.
En nuestra parroquia habrá unos 5.000 cristianos.
No todos están bautizados; hay muchos catecúmenos
que participan y piden nuestra presencia en medio de
ellos”.
La parroquia
de Fô-Bouré está sostenida por la
diócesis de Calahorra. “Existe una colaboración
para que en España, concretamente en La Rioja,
no se olvide el significado de la Misión”.
Juan Pablo quiere
resaltar su papel “de sacerdote”, la importancia
de la evangelización, a pesar de no olvidar la
parte de promoción y desarrollo. “En nuestra
diócesis –asegura– siempre ha ido
unido. Pero nuestro trabajo es de evangelización,
nuestra labor es acompañar a las comunidades
a través de las catequesis y de las celebraciones
eucarísticas, en el despertar de la fe. Atendemos
a 24 pueblos, donde viven principalmente tres etnias:
los peul, los baribá y los gandós. Además
de los trabajos propios de la evangelización,
apoyamos el trabajo de las religiosas de la parroquia,
que dirigen un dispensario, y todo el trabajo de promoción
que realiza la diócesis: construcción
de pozos, pantanos, pequeños embalses... También
colaboramos en la promoción de la mujer, la alfabetización...
Son programas de la diócesis, pero con seguimiento
parroquial”.
Desde el comienzo
de la diócesis, el obispo le pidió que
se encargara de la Cáritas diocesana de N’Dali.
“Además de Cáritas-España,
colaboran con nosotros Misereor, que es la Cáritas
alemana, CRS, que es la Cáritas americana, Secours
Catholique, que es la Cáritas francesa, Manos
Unidas y otras ONGs, como Mensajeros de la Paz”.
“Aquí
a la Iglesia católica se la respeta mucho. Quizás
porque está muy comprometida en el campo de la
Justicia y la Paz y en la defensa de los derechos humanos.
A través del programa para la mujer, la diócesis
realiza importantes campañas de sensibilización
contra prácticas tradicionales dañinas,
como la mutilación genital femenina, el infanticidio
o el tráfico de niños. En nuestra zona
es muy común la mutilación. Todas las
mujeres mayores de 50 años han sido circuncidadas.
Ahora no quieren que se haga este rito. Nosotros llevamos
a cabo una campaña muy intensa de sensibilización
en todas las parroquias. Allí vamos lanzando
mensajes continuamente.
También
tenemos un programa dedicado a la lucha contra el tráfico
de niños. Consiste en implicar a delegados, alcaldes,
taxistas y autoridades. Se les dice:“Hay un problema,
y se empieza a hablar del tema. Puede que no estén
de acuerdo; pero poco a poco se van concienciando del
daño de este fenómeno, consecuencia de
la pobreza de las familias. Hacemos lo mismo que con
la excisión. Hay cosas de las que apenas se habla,
pero creo que hay que plantearlas en las homilías,
en la radio, en los grupos de formación de jóvenes
y de la mujer”.
Juan Pablo subraya
la importancia de contar con la red de Cáritas
para impulsar los temas de formación. “Si
nuestro trabajo de sensibilización y formación
de la mujer funciona bien, es porque hay una amplia
red de Cáritas locales que alcanza a todos los
pueblos. En ellos existe un grupo con una sensibilidad
especial hacia lo social: eso es Cáritas. Esas
personas las formamos para que tengan más capacidad
de acción. Tanto en el tema de la mujer, en problemas
de justicia y paz, como en tráfico de niños
y matrimonios forzosos”.
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