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UNIÓN
EUROPEA-ÁFRICA.
SOCIOS IGUALES
Por
Gerardo González Calvo - Red África Europa
/ Fe y Justicia
El 31 de diciembre
de este año tienen que estar firmados los Acuerdos
de Partenariado Económico entre la Unión
Europea y los 77 países ACP (África, Caribe,
Pacífico). Entrarán en vigor a partir
del 1 de enero de 2008. Estos acuerdos serán
determinantes para los diez años siguientes.
Abordamos los problemas más candentes de las
nuevas negociaciones y nos unimos a los temores de la
Red África-Europa/Fe y Justicia de meter a los
países africanos en la senda de un neoliberalismo
salvaje.

El pasado día
2 de octubre tuvo lugar una reunión de alto nivel
entre responsables de la Unión Europea y de la
Unión Africana. El encuentro se celebró
en Adís Abeba, capital de Etiopía y sede
permanente de la Unión Africana. Por la Unión
Europea participó una delegación presidida
por José Manuel Durão Barroso, presidente
de la Comisión Europea. Le acompañaban,
entre otros, el Comisario europeo para el Desarrollo
y la Ayuda Humanitaria, Louis Michel. El presidente
de la Comisión de la Unión Africana, Alpha
Oumar Konaré, aseguró a los delegados
de la Unión Europea:“Os acogemos a nivel
de la Unión Africana como amigos, aliados y vecinos.
Somos conscientes de que tenemos que trabajar juntos
para sentar las bases de nuestro futuro común”.
Palabras, evidentemente,
corteses y protocolarias;pero que expresan el deseo
del máximo organismo panafricano de seguir contando
con la cooperación europea. De hecho, la Unión
Africana y la Unión Europea mantienen una estrecha
alianza, que se traduce en el apoyo financiero de Europa
a las estructuras institucionales de la propia Unión
Africana, desde su creación, en 2002, para sustituir
a la OUA(Organización para la Unidad Africana).
[La Unión Africana se gestó en la llamada
“Declaración de Sirte”, el 9 de septiembre
de 1999, y se creó en Lomé, capital de
Togo, en julio de 2000. Al año siguiente se ratificó
en Lusaka, capital de Zambia, y en 2002 se celebró
la primera cumbre en Durban (Sudáfrica)].
Existe, además
una contribución económica al mantenimiento
de operaciones de paz en Burundi y Darfur (Sudán),
en este último caso con una ayuda de 55 millones
de euros a la misión de paz de la Unión
Africana. Y una asistencia financiera y de personal
militar a las primeras elecciones democráticas
en la República Democrática de Congo:1.400
soldados, 130 de ellos españoles.
Más allá
de estas buenas intenciones y ayudas puntuales, de lo
que se habló en Adís Abeba fue de dos
asuntos concretos.
1. Inmigración
ilegal
El comisario europeo
de Justicia, Franco Frattini, suscitó el problema
de la lucha contra la inmigración ilegal y la
manera de articular una política que frene el
fenómeno creciente de la inmigración ilegal.
Frattini habló, como era de suponer, de incrementar
la ayuda al desarrollo. Los europeos desean que los
países africanos apliquen los acuerdos de integración
de los inmigrantes expulsados.
En una visita
que realizó Louis Michel a Senegal, el 26 de
octubre, subrayó la necesidad de mantener un
diálogo más estrecho entre la Unión
Europea y África. “Además del control
de las fronteras –dijo–, es preciso incrementar
la ayuda económica, para luchar contra este drama”.
Michel anunció nuevos proyectos de cooperación,
en el caso de Senegal. A corto plazo, contribuirá
a las operaciones de vigilancia de las costas, a la
repatriación y a la reinserción, por un
valor de 2,8 millones de euros. A medio plazo, está
previsto aumentar la financiación de un programa
de carácter urbano, que pasará de 19,8
a 27,4 millones de euros;se podrán crear 4.000
empleos durante un año.
Por otra parte,
la agencia europea Frontex (abreviación de Agencia
Europea para la Gestión Operativa en las Fronteras
Exteriores) ha creado en Senegal dos patrullas mixtas
entre este país y varios países europeos,
como España, Italia yPortugal. Dos aviones, dos
helicópteros y cuatro barcos tienen la misión
de interceptar en la costa atlántica africana
los cayucos con inmigrantes clandestinos.
2. Desarrollo
y regionalización de los APE
Se habló
también en Adís Abeba del “Plan
África”, lanzado en el año 2005
por la Comisión Europea, para el desarrollo de
infraestructuras:carreteras, telecomunicaciones, nuevas
tecnologías y energía. Yes aquí,
en el tema del desarrollo, donde se plantea la gran
cuestión:cómo orientar las relaciones
entre África y Europa. Porque antes de enero
de 2008, Europa y las distintas regiones de África
tienen que terminar las negociaciones sobre los llamados
Acuerdos del Partenariado Económico (APE). Estos
acuerdos afectan no sólo a África, sino
a los 77 países miembros del grupo ACP(África,
Caribe, Pacífico). Implican, entre otras cosas,
la adopción progresiva del libre comercio de
los productos europeos hacia África y el resto
de los países ACP, hoy gravados con fuertes aranceles
aduaneros.
Asimismo, las
ayudas a los países se reemplazarán por
ayudas a regiones. Contrariamente a los tratados precedentes
entre la UE y los países ACP (Acuerdos de Lomé
y de Cotonú), los APE serán firmados entre
la UE y los países en su conjunto, pero divididos
en 6 zonas de libre cambio: una por el Caribe, una por
el Pacífico y 4 por África. Éstos
son los cuatro grupos africanos:
1.CEDEAO (Comunidad
Económica de Estados del África Occidental):
que agrupa a 16 países: Bénin, Burkina
Faso, Cabo Verde, Costa de Marfíl, Gambia,
Ghana, Guinea-Conakry, Guinea-Bissau, Liberia, Malí,
Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra
Leona y Togo.
2.CEMAC (Comunidad
Económica y Monetaria de África Central)
que agrupa a 7 países: Camerún, República
Centroafricana, Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial,
Santo Tomé y Principe, Chad.
3.COMESA (Mercado
Común del África Austral y Oriental)que
agrupa a 20 países: Angola, Burundi, Comoras,
República Democrática de Congo, Egipto,
Eritrea, Etiopía, Kenia, Libia, Madagascar,
Malaui, Isla Mauricio, Ruanda, Seychelles, Suazilandia,
Sudán, Uganda, Yibuti, Zambia, Zimbabue.
4.SADC (Comunidad
para el Desarrollo del África Austral) que
agrupa a 8 países: Angola, Sudáfrica,
Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia, Suazilandia
y Tanzania.
De Yaundé
a Cotonú
El
Acuerdo de Cotonú, firmado en junio del año
2000, ha sido hasta ahora el último eslabón
de una serie de acuerdos para los intercambios comerciales
y de cooperación entre Europa y los países
ACP.
El primero fue
la Convención de Yaundé, firmada en 1963
en Yaundé, capital de Camerún, entre la
entonces Comunidad Económica Europea (CEE) e
inicialmente 18 ex colonias africanas, cuyas metrópolis
eran Francia y Bélgica. El convenio fue la extensión
del Fondo Europeo de Desarrollo, creado en 1957 por
el Tratado de Roma. Este Fondo consistía en ayuda
técnica y económica a los países
o territorios con los que los integrantes de la CEE
habían tenido vínculos históricos.
Se garantizaba de esta forma el suministro de materias
primas agrícolas y mineras a la CEE y el acceso
de los productos africanos a los mercados europeos.
El principal objetivo
de los Acuerdos de Cotonú fue “mejorar
las perspectivas de desarrollo socioeconómico
de los países de África, del Caribe y
del Pacífico” para erradicar la pobreza
y promover el progreso de sus poblaciones. Se quiso
dejar claro, desde el principio, que no se trataba de
una estratagema por parte de la UE para conseguir ventajas
comerciales en sus relaciones con ese grupo de países
en vías de desarrollo. Sin embargo, algunos negociadores
de los países ACP y muchas ONGs que trabajan
en el campo de la cooperación internacional denuncian
que la Comisión Europea está ahora más
interesada en imponer una política de liberalización
comercial sobre esas 77 naciones menos avanzadas que
en facilitar el desarrollo económico que, al
menos, les permita cubrir las necesidades básicas
de sus habitantes.
Los críticos
de la liberalización creen que estos acuerdos
forman parte de la guerra económica que se libra
entre las grandes potencias –Estados Unidos, Japón,
Unión Europea, China y Brasil– para ampliar
sus mercados. Con estos nuevos acuerdos, según
la Red África-Europa/Fe y Justicia, los países
de la Unión Europea quieren imponer su visión
neoliberal de la economía. Así los países
africanos ya no tendrán derecho a gravar los
productos que importan de la UE y los productos procedentes
del exterior podrán competir libremente con los
productos locales. Para los países africanos
es una gran pérdida, porque estos gravámenes
aseguran actualmente entre el 10 y el 60 por ciento
de sus entradas anuales de divisas.
Un sector particularmente
vulnerable en toda África subsahariana es el
agrícola. La agricultura es un sector vital para
África. Representa el 70 por ciento de la economía
de los países africanos y es la principal fuente
de divisas. La mayoría de la población
depende directamente de los productos agrícolas
para su subsistencia.
El mayor problema
radica en la competencia desleal de las importaciones
de los países del Norte, del que forma parte
la UE. Las subvenciones a la exportación y las
medidas de mantenimiento interno dispensadas por los
países desarrollados para su sector de agricultura
son los aspectos de mayor preocupación para los
países ACP. De hecho, al apoyar con subvenciones
la producción nacional y las exportaciones de
los excedentes agrícolas, los Estados Unidos
y la UE han impedido no solamente a los países
ACP competir en sus mercados, sino crear una forma de
competencia desleal para los productos ACP sobre sus
propios mercados locales y regionales. Es anormal, por
ejemplo, que el arroz importado cueste menos en África
que el arroz producido en sus países.
Lo mismo sucede
con el algodón. Así se expresaba el presidente
de Burkina Faso, Blaise Compaoré, el pasado 25
de octubre en una conferencia sobre el algodón
celebrada en Washington:“El algodón juega
un papel determinante en el dispositivo estratégico
de la lucha contra la pobreza en Benín, Burkina
Faso, Malí y Chad. Representa una media del 6,5
del PNB y alrededor del 70 por ciento de las divisas
por exportaciones agrícolas. Es la razón
de ser y de vivir de 15 millones de personas y contribuye
al equilibrio socioeconómico de toda la región”.
Acto seguido, agradeció el compromiso de Estados
Unidos de suprimir las subvenciones a la exportación
de algodón y pidió a la Organización
Mundial del Comercio que retome las negociaciones sobre
este producto.
La situación
actual
Los dos últimos
decenios han mostrado un crecimiento importante de las
exportaciones mundiales: alrededor de un 22 por ciento.
África ha tenido el peor reparto entre los países
en vías de desarrollo. Su porcentaje en las exportaciones
mundiales ha caído de un 6 por ciento en 1980
a un 2 por ciento en la actualidad. Este declive se
debe a varios factores: 1.- La estructura del comercio
internacional. 2.- Las políticas comerciales
africanas durante los últimos veinte años,
dependiendo de los Programas de Ajuste Estructural (PAE)
impuestos por el Fondo Monetario Internacional. Los
PAE han alentado a los países africanos a producir
cada vez más productos agrícolas para
la exportación y les han obligado a importar
mercancías manufacturadas. 3.- Unas exportaciones
africanas poco diversificadas –en algunos países
se exporta un solo producto– y sobre todo sin
ninguna transformación, lo que las priva del
valor añadido. 4-. Los acuerdos comerciales internacionales
fijan las cuotas, limitando así la exportación
de algunos productos y los excedentes de otros.
Ahora que todo
dependerá de la ley de la oferta y la demanda,
los precios pueden bajar en beneficio de algunos grandes
productores (Brasil, India, China y otras economías
emergentes) y en perjuicio de los países menos
desarrollados, es decir, los más empobrecidos.
La excesiva dependencia
de unos pocos productos para la exportación en
la mayoría de los países del África
subsahariana supone un poderoso freno al desarrollo.
Se trata, sobre todo, de materias primas sin ninguna
transformación como el pescado, el cacao, el
café, el té, la madera, los diamantes,
etc. El presidente ugandés, Yoweri Museveni,
lo explicó así, en 2005, en el Centro
de Estudios de Política Internacional con sede
en Washington: “Se suele decir que los Gobiernos
occidentales ayudan a África;la verdad es que
África está ayudando a los países
de Occidente;los donantes son los africanos... Se habla
mucho de pobreza en África, pero África
no es pobre;es muy rica en recursos naturales;el verdadero
problema está en la exportación de materias
primas”. Y puso el siguiente ejemplo: “Si
Uganda vende a Gran Bretaña un kilo de café
no elaborado, ganamos un dólar;el mismo kilo,
una vez elaborado, se podría vender a 10 u 11
dólares. Por eso, en cada kilo de café
los ugandeses estamos regalando a los ingleses al menos
9 dólares”.
Para la mayoría
de estos productos, el precio no ha hecho más
que bajar durante los últimos decenios a causa
de la superproducción y por la falta de acuerdos
internacionales sobre materias primas. El declive se
percibe sobre todo en los 39 países de la ACP
menos avanzados (PMA), cuyas exportaciones hacia la
UE han caído en los útimos años:
el 17 por ciento de 2002 a 2003.
Los parternariados
comerciales
La Red África-Europa/Fe
y Justicia subraya que hay grandes diferencias entre
los países ACP y la UE. Mientras que en el seno
de la UE hay 5 de los 10 mayores poderes económicos
del mundo, en el seno de los países ACP se encuentran
38 de los 49 países menos desarrollados del planeta.
El 60 por ciento de la población de los países
ACP vive en una extrema pobreza. Ahora bien, las exportaciones
de los países ACP hacia Europa no suponen más
que el 2,9 por ciento del conjunto de las importaciones
de la UE y ascendían a 28.000 millones de euros
en 2003. En 1997 el total era del 3,4 por ciento contra
el 6,7 por ciento en 1976. Las exportaciones de los
países ACP hacia la UE están, por tanto,
en claro descenso.
Los acuerdos
de Lomé y Cotonú tenían como primer
objetivo el desarrollo de los países ACP. La
verdad es que, en el caso de África, se ha logrado
muy poco desarrollo. Ha habido algún crecimiento,
debido sobre todo a la producción petrolera,
pero escaso desarrollo. En Angola, por ejemplo, el PIB
(Producto Interior Bruto) creció un 26 por ciento
en el año 2005, lo que no ha evitado que en 2006
se produjeran decenas de miles de casos de cólera.
Y lo mismo se podría decir de Guinea Ecuatorial.
Ahora se habla
de un desarrollo sostenible, en un marco democrático
y en el respeto al Estado de derecho. Louis Michel ha
subrayado que se trata de fomentar una organización
más política y estratégica. Eso
sí, se incrementa considerablemente el Fondo
Europeo de Ayuda al Desarrollo: entre 4.000 y 5.000
millones de euros al año. Para aprovechar mejor
estas ayudas, el propio Louis Michel ha apelado al buen
gobierno, que implica una implacable lucha contra la
corrupción y una buena gestión económica.
Parece una ayuda
importante. Sin embargo, en la cumbre de Gleneagles,
Escocia, celebrada a primeros de julio de 2005, los
países miembros del G8 se comprometieron a aumentar
la ayuda anual a los países africanos en 25.000
millones de dólares hasta el 2010. Asimismo,
el G-8 decidió condonar la deuda externa multilateral
–la contraída con el Fondo Monetario Internacional,
Banco Mundial y Banco Africano para el Desarrollo–
a los 18 países más pobres del mundo,
doce de ellos africanos. Un montante de 40.000 millones
de dólares, que se irían deduciendo a
partir de ese mismo año 2005, según comunicó
el Fondo Monetario Internacional.
Medidas importantes,
pero no suficientes. La cuestión de fondo, si
de verdad se quiere un mundo sin pobreza, no es la ayuda,
sino una mayor equidad en el comercio internacional.
La primera ministra de Mozambique, Luisa Dias Dogo,
lo dijo con palabras meridianas en la conferencia anual
del Partido Laborista, celebrado en Brighton (Gran Bretaña)
a últimos de septiembre de 2005:“Ningún
país está destinado a ser pobre. El mundo
tiene los conocimientos, la tecnología y los
medios para acabar con la pobreza. Lo que falta es la
voluntad de actuar... No estamos pidiendo la caridad
internacional, sino, mediante la asistencia y un sistema
comercial mundial más honesto, pedimos sólo
la oportunidad de ser socios iguales en un mundo próspero
y justo”.
Hay un factor
importante para establecer con África unas relaciones
económicas que favorezcan un desarrollo estable
y duradero. El continente africano tiene hoy 936 millones
de habitantes, que serán 1.500 millones dentro
de 25 años. Nadie podrá detener la avalancha
de personas que, si no consiguen trabajo en sus países,
intentarán encontrarlo fuera a cualquier precio.
Es una cuestión de mera supervivencia. El vecino
más próximo es Europa.
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