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Nº 514 Enero 2007 / INFANCIA A LA INTERPERIE
 
unión europea-africa

UNIÓN EUROPEA-ÁFRICA.
SOCIOS IGUALES

Por Gerardo González Calvo - Red África Europa / Fe y Justicia

El 31 de diciembre de este año tienen que estar firmados los Acuerdos de Partenariado Económico entre la Unión Europea y los 77 países ACP (África, Caribe, Pacífico). Entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2008. Estos acuerdos serán determinantes para los diez años siguientes. Abordamos los problemas más candentes de las nuevas negociaciones y nos unimos a los temores de la Red África-Europa/Fe y Justicia de meter a los países africanos en la senda de un neoliberalismo salvaje.

El pasado día 2 de octubre tuvo lugar una reunión de alto nivel entre responsables de la Unión Europea y de la Unión Africana. El encuentro se celebró en Adís Abeba, capital de Etiopía y sede permanente de la Unión Africana. Por la Unión Europea participó una delegación presidida por José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea. Le acompañaban, entre otros, el Comisario europeo para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria, Louis Michel. El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Alpha Oumar Konaré, aseguró a los delegados de la Unión Europea:“Os acogemos a nivel de la Unión Africana como amigos, aliados y vecinos. Somos conscientes de que tenemos que trabajar juntos para sentar las bases de nuestro futuro común”.

Palabras, evidentemente, corteses y protocolarias;pero que expresan el deseo del máximo organismo panafricano de seguir contando con la cooperación europea. De hecho, la Unión Africana y la Unión Europea mantienen una estrecha alianza, que se traduce en el apoyo financiero de Europa a las estructuras institucionales de la propia Unión Africana, desde su creación, en 2002, para sustituir a la OUA(Organización para la Unidad Africana). [La Unión Africana se gestó en la llamada “Declaración de Sirte”, el 9 de septiembre de 1999, y se creó en Lomé, capital de Togo, en julio de 2000. Al año siguiente se ratificó en Lusaka, capital de Zambia, y en 2002 se celebró la primera cumbre en Durban (Sudáfrica)].

Existe, además una contribución económica al mantenimiento de operaciones de paz en Burundi y Darfur (Sudán), en este último caso con una ayuda de 55 millones de euros a la misión de paz de la Unión Africana. Y una asistencia financiera y de personal militar a las primeras elecciones democráticas en la República Democrática de Congo:1.400 soldados, 130 de ellos españoles.

Más allá de estas buenas intenciones y ayudas puntuales, de lo que se habló en Adís Abeba fue de dos asuntos concretos.

1. Inmigración ilegal

El comisario europeo de Justicia, Franco Frattini, suscitó el problema de la lucha contra la inmigración ilegal y la manera de articular una política que frene el fenómeno creciente de la inmigración ilegal. Frattini habló, como era de suponer, de incrementar la ayuda al desarrollo. Los europeos desean que los países africanos apliquen los acuerdos de integración de los inmigrantes expulsados.

En una visita que realizó Louis Michel a Senegal, el 26 de octubre, subrayó la necesidad de mantener un diálogo más estrecho entre la Unión Europea y África. “Además del control de las fronteras –dijo–, es preciso incrementar la ayuda económica, para luchar contra este drama”. Michel anunció nuevos proyectos de cooperación, en el caso de Senegal. A corto plazo, contribuirá a las operaciones de vigilancia de las costas, a la repatriación y a la reinserción, por un valor de 2,8 millones de euros. A medio plazo, está previsto aumentar la financiación de un programa de carácter urbano, que pasará de 19,8 a 27,4 millones de euros;se podrán crear 4.000 empleos durante un año.

Por otra parte, la agencia europea Frontex (abreviación de Agencia Europea para la Gestión Operativa en las Fronteras Exteriores) ha creado en Senegal dos patrullas mixtas entre este país y varios países europeos, como España, Italia yPortugal. Dos aviones, dos helicópteros y cuatro barcos tienen la misión de interceptar en la costa atlántica africana los cayucos con inmigrantes clandestinos.

2. Desarrollo y regionalización de los APE

Se habló también en Adís Abeba del “Plan África”, lanzado en el año 2005 por la Comisión Europea, para el desarrollo de infraestructuras:carreteras, telecomunicaciones, nuevas tecnologías y energía. Yes aquí, en el tema del desarrollo, donde se plantea la gran cuestión:cómo orientar las relaciones entre África y Europa. Porque antes de enero de 2008, Europa y las distintas regiones de África tienen que terminar las negociaciones sobre los llamados Acuerdos del Partenariado Económico (APE). Estos acuerdos afectan no sólo a África, sino a los 77 países miembros del grupo ACP(África, Caribe, Pacífico). Implican, entre otras cosas, la adopción progresiva del libre comercio de los productos europeos hacia África y el resto de los países ACP, hoy gravados con fuertes aranceles aduaneros.

Asimismo, las ayudas a los países se reemplazarán por ayudas a regiones. Contrariamente a los tratados precedentes entre la UE y los países ACP (Acuerdos de Lomé y de Cotonú), los APE serán firmados entre la UE y los países en su conjunto, pero divididos en 6 zonas de libre cambio: una por el Caribe, una por el Pacífico y 4 por África. Éstos son los cuatro grupos africanos:

1.CEDEAO (Comunidad Económica de Estados del África Occidental): que agrupa a 16 países: Bénin, Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfíl, Gambia, Ghana, Guinea-Conakry, Guinea-Bissau, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo.

2.CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria de África Central) que agrupa a 7 países: Camerún, República Centroafricana, Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Santo Tomé y Principe, Chad.

3.COMESA (Mercado Común del África Austral y Oriental)que agrupa a 20 países: Angola, Burundi, Comoras, República Democrática de Congo, Egipto, Eritrea, Etiopía, Kenia, Libia, Madagascar, Malaui, Isla Mauricio, Ruanda, Seychelles, Suazilandia, Sudán, Uganda, Yibuti, Zambia, Zimbabue.

4.SADC (Comunidad para el Desarrollo del África Austral) que agrupa a 8 países: Angola, Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia, Suazilandia y Tanzania.

De Yaundé a Cotonú

El Acuerdo de Cotonú, firmado en junio del año 2000, ha sido hasta ahora el último eslabón de una serie de acuerdos para los intercambios comerciales y de cooperación entre Europa y los países ACP.

El primero fue la Convención de Yaundé, firmada en 1963 en Yaundé, capital de Camerún, entre la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) e inicialmente 18 ex colonias africanas, cuyas metrópolis eran Francia y Bélgica. El convenio fue la extensión del Fondo Europeo de Desarrollo, creado en 1957 por el Tratado de Roma. Este Fondo consistía en ayuda técnica y económica a los países o territorios con los que los integrantes de la CEE habían tenido vínculos históricos. Se garantizaba de esta forma el suministro de materias primas agrícolas y mineras a la CEE y el acceso de los productos africanos a los mercados europeos.

El principal objetivo de los Acuerdos de Cotonú fue “mejorar las perspectivas de desarrollo socioeconómico de los países de África, del Caribe y del Pacífico” para erradicar la pobreza y promover el progreso de sus poblaciones. Se quiso dejar claro, desde el principio, que no se trataba de una estratagema por parte de la UE para conseguir ventajas comerciales en sus relaciones con ese grupo de países en vías de desarrollo. Sin embargo, algunos negociadores de los países ACP y muchas ONGs que trabajan en el campo de la cooperación internacional denuncian que la Comisión Europea está ahora más interesada en imponer una política de liberalización comercial sobre esas 77 naciones menos avanzadas que en facilitar el desarrollo económico que, al menos, les permita cubrir las necesidades básicas de sus habitantes.

Los críticos de la liberalización creen que estos acuerdos forman parte de la guerra económica que se libra entre las grandes potencias –Estados Unidos, Japón, Unión Europea, China y Brasil– para ampliar sus mercados. Con estos nuevos acuerdos, según la Red África-Europa/Fe y Justicia, los países de la Unión Europea quieren imponer su visión neoliberal de la economía. Así los países africanos ya no tendrán derecho a gravar los productos que importan de la UE y los productos procedentes del exterior podrán competir libremente con los productos locales. Para los países africanos es una gran pérdida, porque estos gravámenes aseguran actualmente entre el 10 y el 60 por ciento de sus entradas anuales de divisas.

Un sector particularmente vulnerable en toda África subsahariana es el agrícola. La agricultura es un sector vital para África. Representa el 70 por ciento de la economía de los países africanos y es la principal fuente de divisas. La mayoría de la población depende directamente de los productos agrícolas para su subsistencia.

El mayor problema radica en la competencia desleal de las importaciones de los países del Norte, del que forma parte la UE. Las subvenciones a la exportación y las medidas de mantenimiento interno dispensadas por los países desarrollados para su sector de agricultura son los aspectos de mayor preocupación para los países ACP. De hecho, al apoyar con subvenciones la producción nacional y las exportaciones de los excedentes agrícolas, los Estados Unidos y la UE han impedido no solamente a los países ACP competir en sus mercados, sino crear una forma de competencia desleal para los productos ACP sobre sus propios mercados locales y regionales. Es anormal, por ejemplo, que el arroz importado cueste menos en África que el arroz producido en sus países.

Lo mismo sucede con el algodón. Así se expresaba el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, el pasado 25 de octubre en una conferencia sobre el algodón celebrada en Washington:“El algodón juega un papel determinante en el dispositivo estratégico de la lucha contra la pobreza en Benín, Burkina Faso, Malí y Chad. Representa una media del 6,5 del PNB y alrededor del 70 por ciento de las divisas por exportaciones agrícolas. Es la razón de ser y de vivir de 15 millones de personas y contribuye al equilibrio socioeconómico de toda la región”. Acto seguido, agradeció el compromiso de Estados Unidos de suprimir las subvenciones a la exportación de algodón y pidió a la Organización Mundial del Comercio que retome las negociaciones sobre este producto.

La situación actual

Los dos últimos decenios han mostrado un crecimiento importante de las exportaciones mundiales: alrededor de un 22 por ciento. África ha tenido el peor reparto entre los países en vías de desarrollo. Su porcentaje en las exportaciones mundiales ha caído de un 6 por ciento en 1980 a un 2 por ciento en la actualidad. Este declive se debe a varios factores: 1.- La estructura del comercio internacional. 2.- Las políticas comerciales africanas durante los últimos veinte años, dependiendo de los Programas de Ajuste Estructural (PAE) impuestos por el Fondo Monetario Internacional. Los PAE han alentado a los países africanos a producir cada vez más productos agrícolas para la exportación y les han obligado a importar mercancías manufacturadas. 3.- Unas exportaciones africanas poco diversificadas –en algunos países se exporta un solo producto– y sobre todo sin ninguna transformación, lo que las priva del valor añadido. 4-. Los acuerdos comerciales internacionales fijan las cuotas, limitando así la exportación de algunos productos y los excedentes de otros.

Ahora que todo dependerá de la ley de la oferta y la demanda, los precios pueden bajar en beneficio de algunos grandes productores (Brasil, India, China y otras economías emergentes) y en perjuicio de los países menos desarrollados, es decir, los más empobrecidos.

La excesiva dependencia de unos pocos productos para la exportación en la mayoría de los países del África subsahariana supone un poderoso freno al desarrollo. Se trata, sobre todo, de materias primas sin ninguna transformación como el pescado, el cacao, el café, el té, la madera, los diamantes, etc. El presidente ugandés, Yoweri Museveni, lo explicó así, en 2005, en el Centro de Estudios de Política Internacional con sede en Washington: “Se suele decir que los Gobiernos occidentales ayudan a África;la verdad es que África está ayudando a los países de Occidente;los donantes son los africanos... Se habla mucho de pobreza en África, pero África no es pobre;es muy rica en recursos naturales;el verdadero problema está en la exportación de materias primas”. Y puso el siguiente ejemplo: “Si Uganda vende a Gran Bretaña un kilo de café no elaborado, ganamos un dólar;el mismo kilo, una vez elaborado, se podría vender a 10 u 11 dólares. Por eso, en cada kilo de café los ugandeses estamos regalando a los ingleses al menos 9 dólares”.

Para la mayoría de estos productos, el precio no ha hecho más que bajar durante los últimos decenios a causa de la superproducción y por la falta de acuerdos internacionales sobre materias primas. El declive se percibe sobre todo en los 39 países de la ACP menos avanzados (PMA), cuyas exportaciones hacia la UE han caído en los útimos años: el 17 por ciento de 2002 a 2003.

Los parternariados comerciales

La Red África-Europa/Fe y Justicia subraya que hay grandes diferencias entre los países ACP y la UE. Mientras que en el seno de la UE hay 5 de los 10 mayores poderes económicos del mundo, en el seno de los países ACP se encuentran 38 de los 49 países menos desarrollados del planeta. El 60 por ciento de la población de los países ACP vive en una extrema pobreza. Ahora bien, las exportaciones de los países ACP hacia Europa no suponen más que el 2,9 por ciento del conjunto de las importaciones de la UE y ascendían a 28.000 millones de euros en 2003. En 1997 el total era del 3,4 por ciento contra el 6,7 por ciento en 1976. Las exportaciones de los países ACP hacia la UE están, por tanto, en claro descenso.

Los acuerdos de Lomé y Cotonú tenían como primer objetivo el desarrollo de los países ACP. La verdad es que, en el caso de África, se ha logrado muy poco desarrollo. Ha habido algún crecimiento, debido sobre todo a la producción petrolera, pero escaso desarrollo. En Angola, por ejemplo, el PIB (Producto Interior Bruto) creció un 26 por ciento en el año 2005, lo que no ha evitado que en 2006 se produjeran decenas de miles de casos de cólera. Y lo mismo se podría decir de Guinea Ecuatorial.

Ahora se habla de un desarrollo sostenible, en un marco democrático y en el respeto al Estado de derecho. Louis Michel ha subrayado que se trata de fomentar una organización más política y estratégica. Eso sí, se incrementa considerablemente el Fondo Europeo de Ayuda al Desarrollo: entre 4.000 y 5.000 millones de euros al año. Para aprovechar mejor estas ayudas, el propio Louis Michel ha apelado al buen gobierno, que implica una implacable lucha contra la corrupción y una buena gestión económica.

Parece una ayuda importante. Sin embargo, en la cumbre de Gleneagles, Escocia, celebrada a primeros de julio de 2005, los países miembros del G8 se comprometieron a aumentar la ayuda anual a los países africanos en 25.000 millones de dólares hasta el 2010. Asimismo, el G-8 decidió condonar la deuda externa multilateral –la contraída con el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Africano para el Desarrollo– a los 18 países más pobres del mundo, doce de ellos africanos. Un montante de 40.000 millones de dólares, que se irían deduciendo a partir de ese mismo año 2005, según comunicó el Fondo Monetario Internacional.

Medidas importantes, pero no suficientes. La cuestión de fondo, si de verdad se quiere un mundo sin pobreza, no es la ayuda, sino una mayor equidad en el comercio internacional. La primera ministra de Mozambique, Luisa Dias Dogo, lo dijo con palabras meridianas en la conferencia anual del Partido Laborista, celebrado en Brighton (Gran Bretaña) a últimos de septiembre de 2005:“Ningún país está destinado a ser pobre. El mundo tiene los conocimientos, la tecnología y los medios para acabar con la pobreza. Lo que falta es la voluntad de actuar... No estamos pidiendo la caridad internacional, sino, mediante la asistencia y un sistema comercial mundial más honesto, pedimos sólo la oportunidad de ser socios iguales en un mundo próspero y justo”.

Hay un factor importante para establecer con África unas relaciones económicas que favorezcan un desarrollo estable y duradero. El continente africano tiene hoy 936 millones de habitantes, que serán 1.500 millones dentro de 25 años. Nadie podrá detener la avalancha de personas que, si no consiguen trabajo en sus países, intentarán encontrarlo fuera a cualquier precio. Es una cuestión de mera supervivencia. El vecino más próximo es Europa.

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