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Otro mundo es posible”
reza el slogan del Foro Social Mundialdesde la primera vez que
se organizó en Porto Alegre (Brasil) en 2001. "Otro
mundo es posible", coreaban las 15.000 personas congregadas
bajo el sol de Nairobi (Kenia) en el Uhuru Park al ritmo de la
música que hacía bailar a grupos venidos de los
cinco continentes. El colorido de la ceremonia de inauguración
el pasado 20 de enero fue impresionante. El problema podría
ser el contenido. ¿De qué otro mundo estamos hablando?
"El mundo que tenemos ahora
es inaceptable", dice Peter Henrriot, un jesuita que dirige
un centro de estudios sociales en Zambia, una de las muchas personas
que dedican su vida al cambio social en África. Según
el padre Henrriot, decir que otro mundo es posible es "una
declaración teológica, porque significa que Dios
quiere otro mundo".
Entre los miles de participantes
hubo, sin duda, personas que dedican su vida a crear un mundo
más justo. ONGs locales, grupos de defensa de derechos
de la mujer o de minorías étnicas, Iglesias cristianas,
asociaciones de campesinos, grupos que luchan por una vida más
digna para los niños de la calle, los minusválidos,
las víctimas del sida, por la abolición de la deuda
externa o por el comercio justo.
Sin embargo, desde que el Foro
Social Mundial (FSM)inició su andadura en el 2001, como
respuesta al Foro Económico Mundial, a menudo se le ha
criticado que su retórica "antiliberal" y "anti-globalización"
no va más allá para presentar alternativas y propuestas
realistas. El lema de este año, Las luchas y las alternativas
del pueblo también podría quedar desdibujado y ahogado
por su grandilocuencia. Pero sus organizadores insisten en que
no pretenden llegar a ninguna posición común, sino
crear un espacio para intercambiar ideas y experiencias entre
grupos que luchan contra la injusticia y la pobreza.
El invitado de honor de la ceremonia
de inauguración, el ex presidente de Zambia Kenneth Kaunda,
que habló largamente (como siempre fue habitual en él)
de la lucha de los africanos contra el colonialismo, puso en evidencia
que los organizadores parecen haber tenido falta de ideas nuevas.
Los tres primeros foros tuvieron
lugar en Brasil. El FSM 2004 se celebró en Mumbai (India);el
FSM 2005 regresó a Porto Alegre. Por su parte, el FSM 2006
se celebró en tres capitales del sur del mundo:Bamako (Malí),
Caracas (Venezuela)y Karachi (Pakistán). El FSM 2007 es,
por tanto, el primero que se celebra íntegramente en una
capital africana. Pocos días antes tuvo lugar también
en Nairobi un foro mundial ecuménico sobre teología
y liberación. La figura principal fue el Premio Nobel surafricano,
el arzobispo Desmond Tutu.
Dentro de las actividades que
se celebraron de forma simultánea, varias parroquias y
grupos religiosos católicos crearon la red "Kutoka",
compuesta por personas que realizan trabajo pastoral y social
en los barrios marginales (slums) de Nairobi.
En Nairobi hay más de
200 slums, que albergan a más de dos millones y medio de
personas que malviven en apenas el 5 por ciento de la superficie
de la capital keniana. Sus habitantes viven en condiciones de
extrema pobreza, azotados por el crimen violento, el alcoholismo
y la falta de servicios básicos. El foro social terminó
con una marcha de 15 kilómetros por los principales slums
de Nairobi, en el que participaron varios miles de personas de
distintas partes del mundo.
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