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El 11 de febrero se celebra la XLVIII Campaña
de Manos Unidas. El lema elegido para este año, “Sabes
leer, ellos no. Podemos cambiarlo”, hace alusión
directa al derecho universal a la educación para todos
y la capacidad, desde nuestra situación privilegiada, de
cambiar las cosas.
Más de 121 millones de niños en
edad escolar primaria se ven privados de este derecho básico,
que está en conexión directa con la erradicación
de la pobreza y la promoción del desarrollo. Así
lo recordaba el Papa Pablo VI en su Encíclica Populorum
Progressio, de la que conmemoramos este año su 40 aniversario:
“La alfabetización es para el hombre un factor primordial
de integración social y enriquecimiento personal, mientras
que para la sociedad es un instrumento privilegiado de progreso
económico y de desarrollo”. Y es que hoy nadie duda
que la educación es uno de los pilares básicos y
principales motores para el desarrollo.
Conseguir la educación primaria para todos
los niños y niñas en el 2015 es además el
segundo de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. Aunque
en algunas regiones se está avanzando positivamente, no
es el caso de África, en donde en algunos países,
como Sudán, Níger, Sierra Leona, Eritrea o Somalia,
la tasa de escolarización no llega al 50 por ciento.
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