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El continente
africano se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios
de la política exterior española. Razones políticas,
económicas, de cooperación al desarrollo, migratorias
y de corresponsabilidad en el tratamiento multilateral de problemas
globales como la pobreza, la amenaza terrorista o la preservación
del medio ambiente, justifican para el Ejecutivo español
el Plan África 2006-2008. Su finalidad es establecer, a
lo largo de tres años, un marco más profundo y global
de relaciones multilaterales para reforzar la presencia y la proyección
española en África subsahariana.
Las organizaciones que trabajan
en los países “beneficiados” creen que el plan
puede sentar las bases de un esfuerzo político serio, al
tratarse de un primer paso en la dirección correcta, pero
al mismo tiempo consideran que está lejos de ofrecer las
respuestas concretas que África necesita.
En este sentido, Ariane Arpa,
directora general de Intermón Oxfam, opina que se trata
de una respuesta “precipitada” ante la alarma social
generada en la sociedad española por la llegada masiva
de inmigrantes a las Islas Canarias. Es “un plan para España
en África, en lugar de España para África”,
lo que hace que el proyecto haya nacido “gravemente hipotecado”.
Según Intermón,
el Gobierno está más preocupado por el control de
la inmigración y la defensa de intereses comerciales y
geopolíticos que por la erradicación de la pobreza
en el continente. A su juicio, si España quiere ayudar
realmente a África y ser parte de la solución de
sus problemas, debe hacerlo con políticas “más
coherentes y menos superficiales”, que respondan a sus necesidades
y creen condiciones de vida dignas para que sus habitantes no
tengan que emigrar. “Mientras no se dote al África
subsahariana de los medios y las oportunidades necesarios para
salir de la pobreza, la emigración seguirá siendo
un problema sin solución. No se puede reprochar a nadie
que busque un futuro mejor para sus hijos”, argumenta Arpa.
Con esta iniciativa, España
“apuesta por tener una nueva relación con los países
del África subsahariana, que antes no interesaban, lo que
a priori parece positivo”, indica por su parte Cristina
Redonet, coordinadora de Proyectos para África de Manos
Unidas, si bien lamenta que se trate de “un plan político,
no de desarrollo ni de cooperación”. Aunque el plan
incluye la idea de ayudar, sobre todo en el terreno de la educación,
es más bien “una declaración de intenciones
políticas para establecer un nuevo sistema de relaciones
con el continente africano, pero sin concretar absolutamente nada”.
Mientras el resumen ejecutivo
del Plan África dice que ha sido elaborado por el Gobierno
“como resultado de un amplio proceso de coordinación
y consultas”, en Intermón piensan que “la premura
con la que el documento ha sido elaborado y presentado impidió
una participación adecuada de otros actores implicados,
desde las universidades hasta las organizaciones sociales, pasando
por instituciones internacionales y gobiernos de los países
africanos”.
RETOS Y OPORTUNIDADES
El Plan África 2006-2008
elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación
(MAEC) fue aprobado por el Consejo de Ministros el 19 de mayo
de 2006 y presentado por la vicepresidenta del Gobierno el 25
de julio del pasado año.
El plan pretende establecer
en tres años un nuevo ámbito de relaciones con África
subsahariana que, según fuentes del Gobierno, “permita
a España estar a la altura de los importantes retos y oportunidades
que plantea el continente”. Por su parte, el MAEC indica
que esta estrategia obedece a la existencia de una “nueva
realidad africana” (donde coexisten procesos de paz, conflictos
regionales, elevados índices de pobreza y subdesarrollo,
y flujos masivos de inmigración), a la “vocación
solidaria de la sociedad española” y al “renovado
espíritu de la política exterior”.
En conformidad con el Plan Director
de la Cooperación Española 2005-2008, las líneas
de actuación del Plan África 2006-2008 buscan el
refuerzo de la presencia política e institucional en África
Occidental, el fomento de la cooperación con países
africanos en la regulación de flujos migratorios y la participación
en el afianzamiento de la democracia, la paz y la seguridad en
África. Entre los objetivos está también
la contribución a la lucha contra la pobreza y a la agenda
de desarrollo en África subsahariana, la participación
activa en la Estrategia de la Unión Europea para África,
la promoción de los intercambios comerciales y de inversión,
y el fortalecimiento de la cooperación cultural y científica.

CONTROL DE FRONTERAS
A nivel institucional, destaca
la creación de nuevas embajadas (en Malí, Sudán
y Cabo Verde, esta última creada en Praia tras ser aprobada
por el Consejo de Ministros el 22 de diciembre pasado), oficinas
técnicas de cooperación y oficinas comerciales,
así como el despliegue de visitas y contactos políticos
de alto nivel con las autoridades africanas.
Sobre inmigración, el
plan prevé reforzar las medidas de control de fronteras
y los mecanismos de obtención de información sobre
las rutas y medios utilizados por las redes de inmigración
ilegal. También se reforzarán los procedimientos
de repatriación inmediata de inmigrantes irregulares y
se impulsarán medidas para la integración de los
colectivos de inmigrantes. Asimismo, se intensificarán
los esfuerzos para completar una red de Acuerdos de Cooperación
Migratoria y Readmisión, además de involucrar a
la Unión Europea y a las organizaciones africanas en la
lucha contra la inmigración ilegal.
El plan propone igualmente intensificar
las instituciones democráticas, apoyar el respeto y la
promoción de los derechos humanos, contribuir a los mecanismos
de gestión de conflictos, impulsar la cooperación
en materia de seguridad, de lucha contra el terrorismo...
Sobre la ayuda oficial al desarrollo
(que en África subsahariana ha pasado de 122 millones de
euros en 2003 a 400 en 2006), España dará prioridad
a la cobertura de las necesidades sociales básicas, a las
políticas de salud y la lucha contra las pandemias, a la
promoción del tejido económico y empresarial, a
la protección del medio ambiente y al fomento de políticas
de género.
En este sentido, el pasado mes
de diciembre el Consejo de Ministros aprobó la creación
de una línea de financiación de asistencia técnica
para los países del África subsahariana por 4,5
millones de euros con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo. Esta
dotación se repartirá así: un millón
de euros en 2007, 1,5 millones de euros en 2008 y dos millones
de euros en 2009.
La participación financiera
de España incluye su contribución al Fondo de Naciones
Unidas para Emergencias, al Fondo Global de la Lucha contra el
Sida, la Malaria y la Tuberculosis, al fondo piloto (IFFim) destinado
a la vacunación en los países menos avanzados y
a la “Iniciativa Vía Rápida de Educación
para todos”, que tiene como objetivo escolarizar a cien
millones de niños en todo el mundo. Igualmente, el Plan
África prevé canjear deuda por desarrollo, por un
monto inicial de 200 millones de dólares, en países
con niveles de pobreza extrema y con un deficiente acceso a la
educación.
Además de aspirar a la
plena implementación de la Estrategia de la Unión
Europea para África y a una mayor implicación de
España en la misma, el plan prestará especial atención
al apoyo de la actividad pesquera y a la seguridad energética
de España, al promover la participación española
en el sector de hidrocarburos de África.
Desde el punto de vista cultural
y científico, se buscará una mayor proyección
de la lengua española y se fomentarán actividades
de cooperación cultural a través de la Casa de África,
que tendrá su sede en Las Palmas de Gran Canaria.
RESPUESTA APRESURADA
Para el Gobierno español,
el Plan África supone “una decidida contribución
española al despegue de África mediante un amplio
abanico de acciones y un importante esfuerzo político y
de cooperación”. Bernardino León, secretario
de Estado de Asuntos Exteriores, cree que este plan “sienta
las bases de una verdadera política exterior española
en África subsahariana”, sin estar “condicionado
por razones coyunturales”. Sin embargo, Intermon Oxfam,
en su informe sobre La Realidad de la Ayuda 2006-2007, indica
que “resulta difícil creer que no sea una respuesta
apresurada a la crisis creada por la llegada incesante de inmigrantes
africanos, ante la que el Gobierno necesitaba ofrecer una respuesta”.
Precisamente Rafael Lara, coordinador
general de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía
(APDHA), centra sus críticas al plan en las medidas destinadas
a reforzar el control migratorio. “Lo fundamental del plan
es el carácter represivo-disuasorio hacia la inmigración,
con campañas informativas de disuasión, cooperación
policial y judicial, y particularmente la suscripción de
acuerdos de readmisión entre países africanos y
la UE”, recuerda Lara, al considerar que esta “importante
ofensiva” del Gobierno de España está “al
servicio del interés europeo”.
Los llamados acuerdos de segunda
generación se presentan como un nuevo modelo de cooperación
y corresponsabilidad, aunque en realidad lo que buscan es ofrecer
ayuda oficial a cambio de acuerdos de repatriación y control
de fronteras. “Es inaceptable que la ayuda al desarrollo
se utilice para que los gobiernos africanos levanten barreras,
endurezcan controles o acepten la repatriación de emigrantes.
La sociedad civil lleva años luchando para que la ayuda
oficial al desarrollo no se supedite a los intereses españoles
y lo que vemos en el caso de África es que, en lugar de
disminuir, esas condiciones se multiplican”, afirma Ariane
Arpa, directora general de Intermón.
Sin ir más lejos, el Gobierno
español concedió hace poco a Senegal un crédito
por valor de 20 millones de euros. “Es un dinero maldito,
porque va a dirigentes políticos que no han reflexionado
sobre las verdaderas causas que obligan a todas esas personas
a salir de su país. Al final, para lo que sirve es para
la subcontratación de las políticas migratorias”,
señalaba en una reciente entrevista Aminata Traoré,
ex ministra de Cultura de Malí y Premio Derechos Humanos
2006. “La Unión Europea invita a los países
que padecen un éxodo masivo a cerrar las fronteras dentro
de su propio territorio. Y paga, utilizando el dinero de los contribuyentes
europeos, para sabotear la democracia en África”,
añadía.
Pero sin duda lo más sorprendente
es que un plan tan ambicioso -y, sobre todo, de tanta envergadura-
pueda no ya ponerse en marcha sino llevarse a cabo en tan poco
tiempo. “Los tres años de vigencia del plan no es
tiempo suficiente para desplegar una batería tan amplia
de políticas”, señala al respecto Intermón
en el informe citado. Al subrayar las “carencias múltiples”
del plan, esta ONG comenta que se trata de revisar el conjunto
de la política exterior hacia África, mientras denuncia
que España es el primer país exportador mundial
de munición para armas ligeras a África subsahariana.
Un triste dato que a todas luces contradice y cuestiona las buenas
intenciones del proyecto, más parecido a una guía
de acción para la política exterior (donde priman
los intereses políticos, económicos y estratégicos)
que para la cooperación al desarrollo.
TRES EJEMPLOS DE POLÍTICA
"INCOHERENTE"
En su informe sobre La Realidad de la Ayuda 2006-2007, Intermón
Oxfam denuncia que España es un ejemplo paradigmático
de “incoherencia profunda” entre los programas de
cooperación y las políticas gubernamentales en África
subsahariana. Para demostrarlo, pone tres ejemplos.
- 1. En la Conferencia Ministerial de la Organización
Mundial del Comercio (OMC), celebrada en Hong Kong en diciembre
de 2005, España se opuso a la eliminación de subsidios
a la exportación de productos agrícolas europeos
(una medida que, de haberse producido, hubiera permitido la
creación, sólo en el sector del azúcar,
de 30.000 puestos de trabajo en los países del cono sur
africano).
- En 2004, diez países de la zona (ocho de ellos altamente
endeudados, como Congo, Malaui y Camerún) devolvieron
a España más de lo que recibieron en concepto
de ayuda (en 2005, Uganda y Camerún seguían ejerciendo
de “donantes” para nuestro país).
- España es el principal exportador mundial de municiones
para armas ligeras a África subsahariana (entre los años
2002 y 2003, nuestro país exportó a Ghana 534
millones de cartuchos, una cifra similar a la de años
anteriores).
Es verdad que España no es responsable única de
la pobreza en África, ni tiene la respuesta mágica
para sacar al continente de esa situación, pero sí
puede ser parte de la solución del problema. “Para
ello no basta con la ayuda, hace falta coherencia en las políticas
comerciales, de seguridad y de desarrollo”, señala
Ariane Arpa, directora general de Intermón. Una opinión
compartida también por Aminata Traoré, ex ministra
de Cultura de Malí, cuando afirma: “No es democrático
imponer con dinero una política de inmigración que
no sea discutida en los países interesados. Nosotros, la
sociedad civil, no disponemos de veinte millones de euros para
contrarrestar estas malas políticas”.
LAS SIETE LÍNEAS DE ACCIÓN DEL PLAN ÁFRICA
2006-2008
- Aportación al afianzamiento de la democracia, el respeto
de los derechos humanos, la paz y la seguridad en África.
- Lucha contra la pobreza y contribución a la agenda
de desarrollo de África subsahariana.
- Fomento de la cooperación con países africanos
para regular adecuadamente los flujos migratorios y combatir
el tráfico ilegal de personas.
- Participación activa en el desarrollo de la Estrategia
de la Unión Europea para África.
- Promoción de los intercambios comerciales y de inversión,
con especial atención a las relaciones pesqueras y la
seguridad energética.
- Fortalecimiento de la cooperación cultural y científica,
con una mayor proyección de la lengua española
en los países africanos.
- Refuerzo de la presencia política e incremento de la
proyección institucional de España en África.
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