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El 16 de mayo, cuatro soldados ugandeses de la Amisom murieron y otros cinco resultaron heridos en Mogadiscio por la explosión de una bomba con control remoto. Este incidente es el más grave registrado por la Amisom desde su despliegue hace tres meses. Según el portavoz del Gobierno somalí, Hussein Mohamud Mohamed, este ataque “tiene todas las marcas de la red terrorista Al-Qaida”. El ataque contra la Amisom tuvo lugar un día después de la visita a Uganda del jefe de Estado somalí, Abdallah Youssouf, durante la cual pidió con insistencia a la Unión Africana (UA) que desplegara cuanto antes todas las tropas prometidas para el regreso de la paz a Somalia.
La Amisom necesita una fuerza de 8.000 hombres para restablecer la paz en Somalia, pero hasta ahora sólo Uganda ha enviado 1.500 soldados. Otros cinco países –Nigeria, Burundi, Malaui, Sudán y Ghana– que también prometieron el envío de contingentes no han dado aún la fecha del despliegue de sus tropas. Visiblemente preocupado por este retraso, el presidente de la Comisión de la UA, Alpha Oumar Konaré, ha declarado que una retirada de las tropas etíopes podría suponer “una catástrofe” en Somalia. No obstante, admitió que de prolongarse la presencia de Etiopía, con la intención de reforzar su presencia, esto podría dificultar cualquier intento de diálogo político. “Si los ugandeses se quedan solos, Etiopía tendrá una tentación más grande de seguir en Somalia”, declaró Konaré.
Por otra parte, el coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, John Holmes, ha anunciado que las Naciones Unidas van a investigar las violaciones de los derechos humanos cometidos durante los combates de Mogadiscio en marzo y abril de este año. La propuesta fue hecha después de una visita a Mogadiscio, donde la población civil y los barrios fueron atacados durante los enfrentamientos. El Gobierno somalí niega cualquier implicación en la detención y desaparición de personas, y el presidente Abdullahi Yusuf Ahmed ha aceptado la idea de una visita del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour.
Según la organización de derechos humanos somalí, Somali Human Right Defenders Network, al menos 800 personas, esencialmente civiles, murieron durante los enfrentamientos entre los insurrectos y el ejército etíope. Holmes considera por otro lado que sólo entre el 35 y el 40 por ciento de las 400.000 personas que huyeron de Mogadiscio desde febrero han recibido una ayuda humanitaria, debido a la inseguridad y los problemas de acceso.
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