Costa de Marfil ha escrito, desde el 16 de abril, una nueva página de su historia reciente: el presidente Laurent Gbagbo y el Primer ministro Guillaume Soro, jefe de la rebelión de las Fuerzas Nuevas, dieron un nuevo paso en el camino hacia la paz. Ambos líderes asistieron, en un ambiente festivo, al desmantelamiento del puesto de control de Tiébissou (centro del país), que hasta entonces marcaba el comienzo de la llamada "zona de confianza", bajo control internacional, que separaba el norte y el sur del país desde 2002.
La desaparición de esta franja de 12.000 km2 que se extiende de este a oeste, prevista en el Acuerdo de Uagadugú (Burkina Faso), firmado el pasado 4 de marzo entre Gobierno y rebeldes, no significa la reunificación del país, que será efectiva sólo con la fusión de los dos ejércitos, el despliegue de la administración y la organización de las elecciones. Gbagbo y Soro fueron testigos de cómo las excavadoras de la misión de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI) derribaban la caseta de madera de este puesto de control, ocupado hasta entonces por los cascos azules marroquíes, y los bloques de hormigón y alambradas que lo rodeaban.
Este proceso debería durar varias semanas, según la ONUCI. Las "fuerzas imparciales", cascos azules (8.000) y los soldados franceses de la operación Licornio (3.000) que vigilan la zona serán progresivamente reemplazados por patrullas mixtas constituidas por soldados del ejército gubernamental y de la rebelión. Mientras tanto, las tropas extranjeras serán reagrupadas en 17 "puestos de observación" instalados a lo largo de la zona de confianza. Según fuentes militares, este proceso acarreará una modificación de las misiones de los cascos azules y los soldados franceses, que podría retirarse de Costa de Marfil con arreglo a la evolución de la situación.
También el 16 de abril, Gbagbo y Soro fueron a N'Gattadolikro, situado unos veinte kilómetros al norte de Tiébissou, para reunirse con las tropas costamarfileñas que reemplazarán a las fuerzas internacionales. Poco antes, ambos políticos habían inaugurado en Yamusukro el Centro de Mando Integrado (CCI, siglas en francés) encargado de unificar los ejércitos gubernamental y rebelde. Durante esta ceremonia, el jefe de Estado pronunció un discurso, cuya primera frase fue: "Hoy es un gran día para Costa de Marfil. ¡La guerra está acabada, queridos compatriotas!". Después de casi cinco años, Gbagbo fue hasta las puertas de Bouaké, el feudo de la rebelión.
Otra prueba del avance hacia una solución de la crisis costamarfileña desde el acuerdo de Uagadugú es que el presidente Gbagbo ha confirmado que "dentro de dos semanas" viajará al norte de Costa de Marfil, donde no ha pisado desde que esta parte del país cayó en manos de la rebelión. Este anuncio se produjo una semana después de que Guillaume Soro asumira el cargo de Primer ministro, otra consecuencia del acuerdo de Uagadugú.
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