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La emisora Rádio
Ecclésia tiene
su sede en el barrio luandés de São Paulo,
que quisiera ser moderno, pero que padece los síntomas
de cierta dejadez, con calles encharcadas y sucias. Las kínguilas
o cambistas populares tienen aquí uno de sus centros de
actuación.
Son jóvenes y muestran fajos de kuanzas a todos los blancos
que andan por la zona. Se supone que llevan dólares y
desean cambiar sin los enojosos trámites de los bancos.
Es una actividad legal, que facilita el trasiego de divisas.
Entramos
en el edificio que acoge la emisora, sede de la Conferencia Episcopal
de Angola y de Santo Tomé y Príncipe
(CEAST). El logo de la Rádio Ecclésia está diseñado
con trazos azules sobre fondo marrón suave. Su director
ejecutivo, Gustavo Silva, nos acoge con efusión y nos
enseña con todo detalle los departamentos de la emisora,
no muy amplia pero suficiente para cumplir con su objetivos. “Se
ha modernizado mucho –dice Gustavo– desde que comenzó a
emitir el 8 de diciembre de 1954. Las emisiones diarias empezaron
el 19 de marzo de 1955. En 1964,se emitía hasta la una
de la mañana y se convirtió en la primera radio
angolana con tantas horas de emisión”.
Pero Rádio
Ecclésia sufrió un descalabro
como consecuencia de la guerra civil. En 1975, gran parte del
equipo salió de Angola y tres años después
fue suprimida por el Estado, concretamente el 24 de enero de
1978. En marzo de 1997, volvió a estar en antena. Las
nuevas instalaciones se hicieron en el edificio de la CEAST.
Durante
estos años Rádio Ecclésia ha
sido fuente y referencia de todos los angolanos con el lema “la
radio de confianza”.
“Desde su fundación –asegura Gustavo– Rádio
Ecclésia ha querido garantizar el derecho a la información
a los angolanos, difundir los valores evangélicos cristianos, respetar
y participar en el desarrollo de la persona en las dimensiones culturales,
transcendentales y religiosas. Se pretende así crear un espíritu
de tolerancia, respeto y convivencia pacífica entre todos los angolanos”.
Gustavo
Silva trabaja como periodista desde hace 26 años.
Se inició en la radio y después de 19 años
pasó a la televisión pública, donde fue
editor jefe de los telediarios. En 2002 abandonó la televisión
y regresó a sus raíces, ya que había sido
uno de los refundadores de Rádio Ecclésia,
cuando reanudó sus emisiones. Nos confiesa que “no
fue fácil aceptar este reto, teniendo en cuenta la situación
de Angola y la particularidad de Rádio Ecclésia.
Salí de una televisión pública y pasé a
una radio privada católica, con la singularidad
de ser el primer director ejecutivo laico. Todos los directores
anteriores fueron sacerdotes”.
En el período anterior
a su cierre tenía una emisión
en onda corta que llegaba a todos los lugares del país
y también a algunos países limítrofes. Era
la radio más oída en todo el país por sus
programas, carácter, emisión, por la confianza
que depositaba en sus oyentes. “Ahora estamos trasmitiendo
en Luanda en sus alrededores. El radio de acción varía
entre 100 a 150 kilómetros. Cuando nuestros equipos funcionan
bien, pues tenemos muchas dificultades en esta materia, nos consta
que la señal de nuestra radio llega hasta Kwanza Norte,
Kwanza Sur, Benguela y Malanje”, dice Gustavo.
El gran objetivo
es extenderse a todo el país. “En
Malanje, ya tenemos los equipos instalados. En la ley anterior
no había ningún inconveniente para que Rádio
Ecclésia emitiese a todo el país; eran
los gobernantes los que ponían obstáculos más
políticos que legislativos y técnicos. Se ha aprobado
recientemente una nueva ley de prensa;pero seguimos contando
con escollos administrativos. Existe la prohibición de
transmitir en todo el país”.
Hemos visto en Malanje
la sede de Rádio Ecclésia con
todo a punto para empezar a emitir;sólo falta el permiso
del Gobierno. Es más, cuando existe algún problema
en la zona la gente va a protestar ante la sede de la emisora
y no ante Radio Angola, gubernamental, porque según ellos éstos
sólo dicen mentiras.
“Hay lugares –asegura Gustavo– que tienen los equipos a punto
desde hace cuatro años. Esperamos que cuando lleguen las próximas
elecciones estemos en pleno funcionamiento para tomar parte en el debate democrático
que las urnas van a suscitar. Aguardamos con mucho interés llegar a
todo el país. Un estudio hecho recientemente por una reputada organización
católica, el centro cultural Mosaiko, asegura que en los alrededores
de Luanda sintoniza con esta radio el 75 por ciento de la población.
Luanda tiene cinco millones de habitantes, es decir, que entre dos y tres millones
de personas escuchan Rádio Ecclé-sia.
Es una señal
positiva para nuestro trabajo”.
El gran reto de informar
La programación intenta dar
voz a los que no la tienen, como afirma el director ejecutivo: “Nuestra
línea
editorial no tiene ninguna censura. Somos nosotros mismos los
que decidimos lo que debe entrar en nuestra programación
y en los noticiarios. Hacemos programas sobre todos los temas;
los programas religiosos representan entre el 15 y el 20 por
ciento de la programación diaria. Hacemos debates políticos,
sociales, económicos, religiosos, culturales... Tenemos
noticiarios específicos, pero hablamos de todos los asuntos
de interés general. El límite nos lo ponemos nosotros
mismos”.
En Rádio Ecclésia trabajan 68 personas,
de las cuales 25 son periodistas y el resto gente de apoyo. Gustavo
dice que “hay muchos periodistas que quieren trabajar para
nosotros, pero tenemos un presupuesto al que nos tenemos que
ajustar. Estamos también en una fase de evaluación
para ver cómo entre todos podemos elevar el nivel de productividad
en la radio. Si ahorramos más, tendremos menos gastos
económicos y podemos ganar en otras variantes. He hecho
una propuesta a los profesionales para rentabilizar mejor los
recursos que tenemos.
Los ingresos de la radio proceden de la publicidad y de algunos
donantes internacionales que comparten con nosotros las dificultades
de la radio. Éstos aportan el 50 por ciento. Pero en este
momento hay un debate en el seno de la emisora de ver los modos
de autofinanciación, para aprovechar los ingresos publicitarios
de otros lugares del país. Tenemos que conseguir que la
extensión de la señal esté acompañada
de un soporte financiero. Tengo la esperanza que con la mejora
de la situación económica habrá más
inversores y el empresariado local será más agresivo
y buscará la radio para darse a conocer. Estamos también
buscando nuevas estrategias de intervenciones en el mercado. Ésta
es una de las razones por las que los obispos me invitaron a
formar parte del ejecutivo de la emisora. Tenemos que ser agresivos
en el mercado publicitario, captar recursos, invertir y obtener
los beneficios necesarios para mejorar los salarios de los trabajadores,
dotarnos de nuevas tecnologías... En definitiva,
ser más competitivos económicamente y conseguir
mayor estabilidad”.
Un futuro muy esperanzador
En Angola actualmente sólo Rádio
Ecclésia es
de inspiración cristiana. Hay otras radios privadas en
Luanda, una ligada a la emisora oficial, que está en la
fase experimental, y otra de capital privado conocida por Luanda
Antena Comercial. Las demás son todas oficiales.
Rádio Ecclésia ha apostado en su programación
por poner muchos concursos en los espacios de jóvenes, porque éstos
son los que participan. “También en los espacios de debates políticos
tenemos mucha audiencia y participación. Somos los únicos que
abrimos nuestros micrófonos para dar espacio al oyente. Tiene derecho
a opinar sin insultar ni ofender a los demás. Esto algunas veces nos
ha creado problemas con el partido en el poder, ya que piensan que lo hacemos
deliberadamente. Hasta dicen que tenemos un sindicato de oyentes críticos
al Gobierno. Por nuestra parte, no hay ninguna intención de herir a
ninguna sensibilidad. Estamos abiertos a todos”, asegura Gustavo Silva.
Y añade: “Tenemos un gran futuro. Yo dejé mi trabajo de
televisión para venir a esta radio. Sería una actitud suicida
a mi edad dejar la televisión pública. El futuro de esta radio
está ligado al futuro del país. Dentro de cuatro años,
sólo con las remesas petroleras, Angola tendrá unos ingresos
de 50.000 millones de dólares al año. Digo a los trabajadores
de la radio que un 0,001 por ciento de este ingreso debe venir aquí.
El Producto Interior Bruto de Angola ha aumentado este año el 26 por
ciento, debido fundamtalmente al petróleo, al oro y a los diamantes.
Se ha dicho con cierto fundamento que “en Angola se encuentra de todo
lo que Dios creó ”.
No ignora Gustavo que este crecimiento tan
desmesurado suele favorecer la corrupción. “Somos conscientes
de que Angola no ha escapado a la lacra de la corrupción que
padecen otros países africanos. El propio presidente de
la República ha reconocido este problema endémico,
que está instalado en todos los sectores del país.
Se habla de que se pierden mensualmente dos millones de dólares
debido a la corrupción”.
Rádio Ecclésia intenta sensibilizar
a la gente sobre este problema. “Todas las denuncias sobre este fenómeno
pasan por aquí. Estamos reorganizando los programas de la emisora para
dar más espacio a este tema: al menos una hora semanal de debate. Las
denuncias se harán sin tapujos, con nombres y apellidos. No acusamos
sin pruebas y por eso se aborda el tema con rigor. Es la única manera
de superar este problema y gestionar bien los recursos que existen en el país.
De lo contrario, Angola nunca saldrá de la pobreza”.
Para terminar,
Gustavo asegura: “Soy muy optimista. Conozco
el país. Tenemos una Iglesia pujante. Cuando los obispos
hablan, el Gobierno los escucha atentamente. La Iglesia tiene
una gran fuerza moral. Angola empieza a interesar a todo el mundo.
Esto da esperanza a este país”.
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