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SIERRA LEONA:
Relevo presidencial
 
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Ernest Bai Koroma, nuevo presidente electo de Sierra Leona

El pasado 8 de septiembre, Ernest Bai Koroma, candidato del Congreso de Todo el Pueblo (APC, siglas en inglés) fue elegido presidente de Sierra Leona con el 54,6 por ciento de los votos frente al 45,4 por ciento de Solomon Berewa, candidato del Partido Popular de Sierra Leona (SLPP, siglas en inglés) del presidente saliente Ahmad Tejan Kabbah. Esta victoria marca un doble triunfo para la oposición sierraleonesa, que consiguió la mayoría parlamentaria en las elecciones legislativas del 11 de agosto.

El triunfo del APC es sin duda una buena noticia para Sierra Leona y para toda África, y esto se debe al talante democrático del ex presidente Tejan Kabbah. Se trata de una joven democracia en un país potencialmente rico pero al que la guerra ha arruinado debido al egoísmo de su clase política.

El nuevo presidente tendrá que superar muchos retos. Si Sierra Leona ha superado su primera prueba, asegurar sola la organización y el control de las elecciones generales, todo está por hacer en este país multiétnico. De entrada, el nuevo jefe de Estado tendrá antes que garantizar la paz y la estabilidad político-institucional. Las recomendaciones sobre las causas de la guerra –la marginación de los jóvenes y las mujeres, la corrupción y la falta de acceso a la justicia­–, formuladas por la Comisión Verdad y Reconciliación, aún no se han aplicado. De ahí que muchos sierraleoneses piensen que el potencial de inestabilidad y de conflicto permanecerá mientras los problemas que ocasionaron la guerra no se solucionen.

Actualmente, Sierra Leona es un país en paz con avances progresivos. Incluso se han suprimido diferentes medidas tomadas por la ONU, como el embargo sobre la exportación de diamantes. A pesar de todo, el país permanece muy pobre. La guerra civil arruinó la economía y, aunque el conflicto está terminado, la estabilidad del país depende en gran parte de la recuperación económica. El país necesita abundantemente la ayuda exterior para su desarrollo. La guerra ahuyentó a la mayoría de los inversores extranjeros, lo que dejó la economía en un estado precario. Sierra Leona necesita inversores para ayudar a mejorar la economía y reducir la grave situación de paro y la creciente pobreza.

Pese a un crecimiento del 7 por ciento en 2006, el país tiene una tasa del 60 por ciento de paro. El año pasado, Sierra Leona ocupaba el puesto 176 sobre 177 países según el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas. La gran mayoría de sus habitantes vive sin electricidad o sin agua potable. Hoy, los sierraleoneses están sobre todo preocupados por cómo sobrevivir en un país donde el 70 por ciento de la población vive con menos de dos dólares al día. La vida cotidiana se enfrenta al reto de un país que continúa luchando para salir de su violento pasado. 

El presidente deberá también afrontar otro desafío importante, el de reintegrar eficazmente en el mercado laboral a los combatientes desarmados. La magnitud del reto se debe a que la guerra civil utilizó a numerosos niños soldados, muchos de los cuales integran las milicias, aún sin disolver, de los distintos partidos políticos. Estos niños, hoy adultos, no tienen ninguna formación, salvo para manejar un arma. De ahí su gran número entre la masa abrumadora de parados.

Aunque frágil, el país está en el buen camino para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Hoy, es algo más estable para acoger a las personas desplazadas por la guerra. Sólo queda que cada uno juegue limpiamente para permitir el arraigo de la democracia y favorecer un futuro mejor, en un país donde la población acabó perdiendo la esperanza.

 
 

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