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Mthethwa ha sabido aprovechar el creciente interés internacional por el arte sudafricano –sobre todo el arte negro–, así como el afán de las autoridades de la Universidad de Ciudad del Cabo por transformar una institución esencialmente blanca –Mthethwa es el único docente negro y hay pocos estudiantes negros en Bellas Artes– en un centro integrador de la mayoría negra. En 1986, expuso por primera vez en la sede de la Asociación Sudafricana de Arte, Ciudad del Cabo. Desde entonces, la lista de sus exposiciones no ha parado de crecer.
Para hacernos una idea de lo solicitadas que son las obras de este excepcional artista, cabe señalar que en 1999 y en 2000, fue incluido respectivamente en 14 y 23 exposiciones colectivas. Sin embargo, ver su éxito sólo desde este punto de vista sería infravalorar sus contribuciones como artista. Si ha tenido tanto éxito, es indudablemente porque, tanto en sus cuadros como en sus fotografías, Mthethwa ha conseguido distanciarse de los modelos dominantes de representación del “otro” débil, a través de unos retratos que dignifican a sus retratados, a pesar de la pobreza en la que viven.
PROTAGONISTAS
Los protagonistas de sus obras son los inmigrantes de las áreas rurales de Sudáfrica, que viven en la periferia de Ciudad del Cabo. Su fotografía es un intento de reflejar el entramado de historias, estilos, deseos y productos que caracterizan las vidas de la gente que vive en los márgenes de las urbes. En contraste con las imágenes en blanco y negro de los periódicos, a través de las cuales es percibida generalmente África, estas fotografías son grandes y llenas de color, ya que para Mthethwa el color restaura la dignidad de la gente. Además, el punto de vista que utiliza el fotógrafo, siempre más bajo de lo común, ayuda a acercar más a los personajes y sus vidas al espectador.
EN LAS MINAS DE ORO
La obra de Zwelethu, más cerca del posado que de la captura fortuita, otorga poder a sus retratados. Recuerda la imagen documental y el retrato artístico, prueba de que el artista aúna hábilmente lo político y lo estético. Esta serie está dedicada a los trabajadores de las minas de oro. Zwelethu ha fotografiado a los mineros en sus puestos de trabajo, rodeados de sus utensilios y maquinaria que forman su vida cotidiana y puede que también su orgullo, recordándonos la dureza de las condiciones de trabajo que tienen que sufrir los que extraen el preciado metal.
EN LA PLANTACIÓN
De la dureza de las condiciones de trabajo trata también la segunda serie, la de los trabajadores de las plantaciones de caña de azúcar. Los arados y ennegrecidos campos son testigos de la violencia ejercida a la tierra en este tipo de cultivo. La caña debe ser quemada y luego cortada con un machete, las tierras son tratadas con productos químicos muy nocivos para los trabajadores y además existe el peligro añadido de las serpientes y otros animales venenosos. El sujeto fotografiado, que ha sido interrumpido por el fotógrafo, mira fijamente al espectador. Cada trabajador adopta una actitud diferente: desde el que nos mira fijamente, casi desafiante, como guardián y dueño de ese territorio, a los que están sentados descansando.
LA ALTERNATIVA
La tercera serie es una alternativa al cliché del hombre negro víctima en Sudáfrica, compuesta para que los protagonistas muestren sus particularidades en vez de parecer abstracciones sociales, con lo que parecen menos extraños. El artista deja a los protagonistas de sus obras decidir cómo quieren ser retratados aunque no les da ningún tipo de atrezzo. Ellos eligen cómo y con qué quieren aparecer, gesto que les restaura su dignidad, a veces perdida a través o por culpa de los medios de masas. Después de enseñarnos las duras condiciones de trabajo con que se encuentran los inmigrantes de las zonas rurales cercanas a Ciudad del Cabo, con esta última serie expuesta recobramos la esperanza, puede que ficticia, de que pese a todo, están orgullosos y felices de sus vidas.
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