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El pasado 7 de julio se celebró en Zaragoza el “EmanZipaJOC”, Encuentro Nacional de la Juventud Obrera Católica (JOC), con el lema “Derecho a techo. Vivienda digna, condiciones justas”. Participaron trescientos jóvenes “jocistas”, procedentes de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, País Vasco, Extremadura, Madrid, Asturias, Cataluña, Valencia y Aragón. También asistieron la Coordinadora de la JOC a nivel internacional y responsables de la JOC en Portugal, Francia e Italia.
En el acto oficial, celebrado en el colegio de los Salesianos, intervinieron como invitados de la Iglesia el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña; el obispo de Terrassa, Josep Ángel Saiz Meneses; el obispo de Ciudad Real y responsable del Departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal, Antonio Algora; y el arzobispo emérito de Zaragoza, Elías Yanes. Además, participaron con palabras de apoyo representantes de movimientos juveniles cristianos, del mundo obrero y del ámbito político.
El equipo de organización del encuentro dio la bienvenida a los participantes y ofreció una breve dramatización sobre la problemática de la vivienda. Después tuvimos un momento de oración, para celebrar la alegría y la esperanza. Don Elías animó a los jóvenes a acercase a Jesucristo con conocimiento de amistad, desde el más íntimo diálogo con él, para ver la realidad con su mirada y compartir el dolor ajeno como si fuese propio. En este contexto, escuchamos la experiencia de Carlos (JOC Burgos) sobre la campaña “Derecho a techo”. Su compromiso y entrega nos animaba; su contemplación de la mano de Dios en la escucha y en las diferencias nos unía.
LOS JÓVENES ESTÁN ABRIENDO LOS OJOS
Tomás Alonso Abad, Presidente Nacional de la JOC, agradeció la presencia y esfuerzos realizados en estos dos años de campaña sobre la problemática de la vivienda. Invitó a todos los participantes a seguir en la búsqueda colectiva de soluciones dignas; a mantener viva la esperanza de alcanzar condiciones más justas y a comprometerse en la lucha contra la mercantilización. Animó a estar atentos a las hipotecas, que son nuevas maneras de esclavitud. Advirtió también que los jóvenes están abriendo los ojos a estas realidades y que han perdido el miedo a moverse. En este sentido, hizo una llamada a la evangelización de los jóvenes de la clase obrera desde la fe en Jesucristo, que dio dignidad a los más desfavorecidos, haciéndolos protagonistas de la vida en la construcción de la nueva sociedad: el Reino de Dios.
De manera festiva, el grupo de Madrid nos trasmitió este mensaje: para este tipo de campañas hay que estar centrados y echarle imaginación. Tuvimos la oportunidad de valorar el trabajo realizado en el ver, juzgar, actuar. Y acto seguido, se procedió a la lectura de las conclusiones de la campaña general 2005-20007, que paso a resumir.
Los jóvenes constataron que tanto el precio de la vivienda como los alquileres siguen subiendo; que las precarias condiciones laborales retrasan y dificultan el acceso a la vivienda; que las hipotecas les obligan a aceptar cualquier tipo de trabajo; que hay insuficientes políticas públicas de vivienda, ayuda y subvenciones; que falta información de los políticos a la ciudadanía y despreocupación por los que menos oportunidades tienen: inmigrantes, personas mayores con bajas pensiones, excluidosº; que la cultura del “poseer” dificulta la búsqueda de soluciones al problema colectivo de la vivienda; que la actitud de resignación y conformismo dificultan la participación y la búsqueda de otras alternativas; que el futuro se hipoteca y la dignidad como persona es pisoteada; que al dar más importancia al dinero que a las personas, muchas de ellas se quedan fuera del acceso a la vivienda.
Ellos opinan que está en juego su libertad, por miedo a perder el empleo y no tener con qué pagar la hipoteca; que Dios está de parte de toda la gente afectada por el problema de la vivienda y que la Constitución reconoce este derecho (Art. 47); que cuanto más conscientes sean de sus vidas y de lo que ocurre en su entorno, mejor preparados estarán para transformar la realidad.
PERDER EL MIEDO
Los jóvenes lanzaron propuestas concretas con vistas a solucionar el problema de la vivienda. La manera de resolver la situación ha de ser colectiva: cooperativas de vivienda, participación e implicación en el tejido asociativo para construir barrios vivos; perder el miedo a independizarse de la familia y estar bien informados; fomentar el uso solidario de la vivienda y de los bienes; no aceptar cualquier trabajo.
Por fin, la JOC reivindica la necesaria responsabilidad de los poderes públicos para fomentar los parques públicos, las cooperativas, la vivienda en alquiler, vivienda social y vivienda protegida; informar de las ayudas a la ciudadanía y abrir el debate público sobre la ocupación de viviendas vacías; favorecer una legislación del suelo más respetuosa con el medio ambiente y rebajar el precio del suelo urbanizable.
Nuestros obispos nos animaron a seguir adelante en nuestros trabajos con confianza en Dios y en los demás, poniendo generosidad en nuestras luchas: “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mt 5, 13). Aportad a la sociedad el sabor de la hospitalidad, acogida, gozo y consistencia. Seguid adelante con vuestro inconformismo e insatisfacción. Rezad, luchad, esperad y tened buen humor. Romped las cadenas de la injusticia siguiendo a Cristo, el gran liberador de la historia. ¡Contad con vuestros obispos! De este modo, alentaba Don Josep Ángel Saiz Meneses a los jóvenes.
ALGO PUEDE CAMBIAR
Os dejo con algunos testimonios de miembros de la comisión de comunicación de EmanZipaJOC. Jóvenes que han dado todo lo mejor y que estaban muy satisfechos de su aportación como militantes de la JOC en Zaragoza y sus barrios. David Berrueco, presidente de la JOC de Zaragoza, ha vivido estos dos años de campaña con fe y esperanza. Al comienzo, los miedos estaban presentes. Después, se fue animando al ver que el tema de la emancipación y de la vivienda afectaba a los jóvenes. El 1 de mayo se convirtió en una fiesta. La confianza en otros jóvenes y en Dios fueron momentos de resurrección y de esperanza. Algo puede cambiarº y así fue. Comenzó a compartir más su casa y el coche; veía cómo sus compañeros aportaban lo que podían y sentía que Jesús tenía un mensaje para cada uno. La misión la vivía con alegría, procurando condiciones de vida digna para todos.
Estíbali, estudiante de informática, ha vivido esta campaña como “levadura en la masa”. Salir a la calle, participar en sentadas, entrar en contacto con otros jóvenes, ver que la fe y la vida van unidas, la hacían sentirse bien y animada en la lucha por la vivienda.
Ismael Purroy, mecánico, tuvo un accidente laboral en el que perdió el dedo meñique de la mano. Estimulado por sus amigos y la fe en Dios, se metió de lleno en la campaña y ofreció sus dotes de comunicador.
Anna Díaz Labrador, enfermera, vivió con alegría y optimismo su acción en el Barrio las Fuentes. Dejaba claro su deseo de seguir trabajando en esta realidad de la vivienda e inestabilidad laboral.
Por la tarde salimos a la calle. Más de dos horas duró nuestra manifestación. Desde la plaza de Aragón hasta la plaza de San Bruno, pasando por el Paseo de la Independencia, calle Alfonso y plaza del Pilar, pudimos llevar al gran público las inquietudes de millones de jóvenes sobre la vivienda y la inestabilidad laboral. Terminamos nuestro encuentro con un concierto en la plaza de San Bruno.
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