|
Más de cuatro años después del estallido de la violencia en Darfur, en la región noroccidental de Sudán, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, el pasado 31 de julio, una Resolución que autoriza el despliegue de la UNAMID, Misión conjunta de las Naciones Unidas y de la UA (Unión Africana) en Darfur. La UNAMID estará compuesta por casi 26.0000 efectivos (19.555 militares y 6.432 policías civiles), lo que la convertirá en la misión de paz más importante del mundo.
La UNAMID tiene el mandato de proteger a los civiles y permitir las operaciones humanitarias en Darfur, la región sudanesa que sufre una guerra desde abril de 2003, que ha provocado unos 200.000 muertos y ha obligado a más de dos millones y medio de personas a huir de sus hogares. Se prevé que el cuartel general de la UNAMID esté funcionando el 31 de octubre, para que la misión pueda estar operativa a principios de 2008. Su coste alcanzará unos 2.000 millones de dólares al año.
En la UNAMID se integrarán los 7.000 soldados de la UA ya desplegados en Darfur, la denominada AMIS (Misión Africana en Sudán), que operaba desde agosto de 2004, compuesta principalmente por nigerianos y ruandeses, y cuya presencia no ha servido para detener la violencia. Poco después de aprobarse la Resolución, Nigeria aseguró que enviará un batallón adicional compuesto por unos 700 soldados. Otros países africanos que han confirmado el envío de tropas son Burkina Faso, Egipto, Etiopía, Camerún y Mauritania. Francia, Dinamarca e Indonesia se han ofrecido ya a realizar aportaciones a la UNAMID.
El Gobierno de Sudán había conseguido hasta ahora evitar el despliegue de una fuerza de paz de la ONU en Darfur, así como la aplicación de sanciones, gracias al apoyo de China, que ha usado su derecho de veto en el Consejo de Seguridad para bloquear cualquier intento de Occidente de actuar frente a la peor crisis humanitaria de nuestro tiempo. Para China estaba en juego seguir adquiriendo, como hasta ahora, los dos tercios de petróleo que produce Sudán, además de contar con un mercado fructífero para la venta de armas... Estados Unidos, apoyado por la Unión Europea, después de considerar que el Gobierno de Jartum estaba aplicando la limpieza étnica y definir lo que sucedía en Darfur como “genocidio”, amenazó con un embargo a la exportación de petróleo, por lo que China e India perderían su influencia sobre las grandes reservas petrolíferas de Sudán.
La primera semana de agosto, el enviado de la ONU para Darfur, Jan Eliasson y su homónimo en la Unión Africana, Salim Ahmed Salim, convocaron en Arusha, al norte de Tanzania, a todos los grupos rebeldes, con el fin de presentar una propuesta común. Los ocho grupos rebeldes que acudieron a la cita trataron temas en torno “al reparto de poder, reparto de riquezas, cuestiones de seguridad, acceso a la tierra y cuestiones humanitarias”, según el texto publicado tras el encuentro. Los líderes rebeldes también se comprometieron a permitir y asegurar el acceso al personal humanitario.
Aunque son pasos importantes, todavía quedan muchos escollos por salvar. De hecho, las dos figuras claves de la rebelión no estuvieron presentes en Arusha: Abdel Wahid Mohamed Nour, que vive exiliado en Francia, y que ha boicoteado la reunión, y Suleiman Jamous, coordinador humanitario del Movimiento de Liberación de Sudán (MLS), que está custodiado por la ONU en un hospital de Kordorfán.
|