¿Será verdad? Fe

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JULIO-AGOSTO 2008
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RAÍCES
¿Será verdad?

Fe

Aquel año de 1917 no fue nada fácil para los tres niños de Aljustrel: Lucía, Francisco y Jacinta. Nuestra Señora se les apareció. Aquella experiencia no se explica con palabras. Ellos no lo habían buscado ni deseado. Simplemente habían sido escogidos para recibir las revelaciones del Cielo. Surgieron, entonces, muchos momentos difíciles.

 

Muchas personas iban a ver a los tres pastorcitos y les hacían preguntas. Tenían que responder cantidad de veces a las mismas cuestiones. Unas creían y otras no. La madre de Lucía era una persona sincera y muy recta. ¿Podía admitir que la hija mintiese? ¿Cómo podía haber visto a Nuestra Señora? ¡La Virgen no anda por ahí apareciéndose a las personas!

Un milagro, por favor

Y llegó el día 13 de julio. Había que ir a Cova de Iría. Lucía tenía dudas. ¡Estas visiones la habían traído tanto dolor! ¿Y si fuese un engaño? Lucía se armó de valor. “Quería pedirle que dijese quién es, que hiciese un milagro para que todos crean que Vuestra Merced se nos aparece”. Nuestra Señora respondió: ”En octubre diré quién soy y haré un milagro que todos han de ver para creer”.

Lucía pidió un milagro. Pero, ¿qué es un milagro? Es una señal de la presencia de Dios, una intervención de Dios, un acto de poder.

En el Evangelio Jesús hizo numerosos milagros. Otras veces, también vemos que Jesús dejó de hacer milagros por la falta de fe de las personas. Y hubo por lo menos una vez en la que Jesús hizo un milagro para probar que era verdad lo que Él estaba diciendo. Recuperemos, entonces, el tiempo.

Para que crean

Vamos a hacer un viaje hasta Cafarnaún. Estamos en una ciudad pescadora a orillas del mar de Galilea. Jesús estaba predicando a aquella gente. Ya había curado a algunos enfermos. Le trajeron uno más. Esta vez era un paralítico. Pero, al contrario de los otros, en vez de curarle, Jesús le dice sencillamente: ”Tus pecados están perdonados”. Muchas personas que lo oyeron comenzaron enseguida a criticarlo. “¿Cómo es que éste puede perdonar los pecados? Eso es algo que sólo Dios puede hacer. Está mintiendo. No creemos en Él”. Pero Jesús les dijo: “¿Es más fácil decir tus pecados están perdonados o decir levántate y anda?”. Y el hombre se levantó, cogió su camilla y se fue a su casa (Mat 9, 1-8).

Y hubo un milagro

El día 13 de octubre de 1917 también hubo un milagro en Cova de Iria. Era un día de lluvia torrencial. Se juntaron cerca de 70.000 personas para asistir al milagro prometido por Nuestra Señora.

Después de la aparición de la Virgen, Lucía se dirigió a la multitud y les dijo que mirasen al sol. Todos sabemos que no debemos mirar directamente al sol porque nos puede dañar los ojos. Pero allí todos pudieron mirar al sol sin ningún tipo de problemas. El sol, que parecía un disco enorme de plata, giraba sobre sí mismo como queriendo precipitarse sobre la tierra.

¡Todos estaban sobrecogidos! Profundamente conmovidas, numerosas personas rezaban a Dios y pedían perdón por sus pecados. Se habían dado cuenta de que aquello era una revelación de Dios. Trece años más tarde, el 13 de octubre de 1930, la Iglesia reconoció que este acontecimiento había sido un milagro.

Dios andaba por ahí

No es muy normal que Dios ande por ahí haciendo milagros. Los acontecimientos de Fátima son extraordinarios. Pero son frecuentes los milagros que Dios hace en nuestra vida: Una situación díficil que se desbloquea… Una persona que se nos aparece en medio del camino… Una problema que solucionamos… Una reconciliación con alguién que parecía imposible… Basta tener fe, ver más allá de lo invisible y seguir sinceramente las intuiciones del corazón.

 




Hna. Isabel Martin

 


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