Hola África - Protagonista, la mujer

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MARZO 2008
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MUSEO AFRICANO "MUNDO NEGRO"
Protagonista, la mujer


El día 8 de este mes se celebra el Día Internacional de la Mujer. La mujer en África tiene un papel principal en lo que respecta a la transmisión del parentesco. Ella es la continuadora del linaje. Las niñas africanas llevan colgadas del cuello muñecas de caña o de madera que favorecen posteriormente la fecundidad con sus poderes mágicos.

Entre los akan y los ashanti, de África occidental, las muñecas de fertilidad Akua´ba estaban destinadas a las mujeres que deseaban un hijo o que ya estaban embarazadas.

Los yoruba de Nigeria llevaban a menudo muñecas gemelas, ya que los gemelos gozaban de mayor prestigio. Si uno de ellos moría, la muñeca pasaba a recibir las mismas atenciones que el niño fallecido tenía.

Entre los baulé de Costa de Marfil la esterilidad era atribuida a la cólera de un “esposo del más allá” o de un espíritu de la naturaleza. El adivino consultado recomendaba la creación de un altar doméstico sobre el que se colocaba una estatuilla tallada, y con eso la mujer volvía a ser fértil.

Muñeca de fecundidad

Muñeca de fecundidadYo vivo en Ghana. Las zonas centrales y meridionales están ocupadas por pueblos de la gran familia akan, entre los que destacan los ashanti.

Los ashanti poseen un sistema social extremadamente complejo, centrado en torno al rey divino y a la naturaleza sagrada de la reina madre. El trono se hereda de forma matrilineal.

Yo soy una muñeca femenina, estoy hecha de madera negra. Soy una figura femenina con los brazos en cruz. La cabeza, de forma oval, muestra rasgos faciales muy esquematizados con tatuajes y frente despejada. Me llamo Akua´ba en singular y en plural Akua´maa. Somos consideradas como instrumentos de fertilidad y vinculadas a las distintas facetas de la maternidad. Mi significado literal es “niña akua”. Según la leyenda, una mujer akua quedó embarazada y tuvo una bella hija tras haber llevado a su espalda una muñeca como yo.

Represento el concepto ashanti de la belleza, consistente en un rostro redondeado, frente alta y plana, boca pequeña y cuello anillado, que simboliza los pliegues producidos por la grasa subcutánea, considerados como un síntoma de buena salud. Todos estos atributos son los que la mujer desea para su futura hija. La representación exclusiva del sexo femenino en nosotras parece estar relacionada con el carácter matrilineal de la sociedad ashanti.

Las mujeres ashanti nos llevan en la espalda, tras habernos sometido a la bendición de la divinidad de la fertilidad en el transcurso de ciertos ritos dirigidos por un sacerdote tradicional. Recibimos el mismo trato que un niño vivo, no sólo como nos llevan, sino también porque somos alimentadas, somos adornadas con cuentas y pendientes y acostadas cuando llega la noche. A través de estos cuidados, la mujer pretende estimular su capacidad para concebir, asegurar un buen parto y comunicar la belleza de la talla a su futura hija. Este cuidado se mantiene hasta que nuestra dueña consigue el resultado deseado; después, es frecuente que la madre nos entregue a su hija como juguete o que nos utilice para enseñarle el cuidado de los niños.

Otra tradición sugiere que nos utilizaban para otro motivo, como es el caso de la desaparición de un niño. Cuando esto sucedía, nos colocaban en el límite del bosque, con comida y monedas de plata, para atraer al espíritu maligno responsable de semejante “fechoría”, el cual nos cambiaría por el niño.

 

 

Por Montserrat García

 


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