Hola África - El relicario Bakota

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MAYO 2008
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MUSEO AFRICANO "MUNDO NEGRO"
El relicario Bakota


Los relicarios bakota somos esculturas en dos dimensiones, aunque existen figuras con doble rostro y revestidas de metal en ambos lados, pero por lo general, el adorno de latón o cobre está en la parte delantera. En algunos ejemplares se talla un relieve, una cara pequeña en la parte posterior. Las figuras dobles representan las fuerzas antagónicas del cosmos. Se cree que los rostros cóncavos simbolizan la masculinidad y los convexos la feminidad. Algunos modelos tienen una ranura central en relieve, que, según los bakota, constituye la puerta por la cual el espíritu del antepasado penetra en el objeto.

Las imágenes de madera están recubiertas con láminas de latón o cobre. El metal se sujeta a la madera por medio de clavos o con grandes grapas. La técnica de la fabricación del metal es estrictamente masculina y excluye todo tipo de presencia femenina.

Los elementos alrededor de la cara son elaborados peinados, mientras el motivo romboidal bajo el cuello puede ser interpretado como una forma corporal desnuda. No tenemos boca, pero sí ojos y nariz. En la cultura africana se agrandan las facciones importantes y se omiten las que no lo son. Los ojos de las imágenes vigilan, pero el guardián no necesita comer ni hablar.

Para qué sirvo

Yo vivo entre los bakota. Bajo este nombre se conocen a diversas etnias que habitan en el este de Gabón. Desde el punto de vista estético representamos una continuación de la corriente cultural venida del norte.

Los bakota elaboran figuras protectoras como yo, que se colocan sobre cestas, cortezas o fibras. Es difícil determinar su origen en el tiempo y otorgarle un nombre, pues muchas veces nos llaman mbulu-ngulu, bangala, lubulu, mientras las cestas sobre las que nos colocan también pueden adquirir algunos de los nombres anteriores u otros. Pero la tra- ducción literal de estos términos sería “recipiente relicario con figura”.

El recipiente contiene las reliquias de los antepasados más importantes de la familia o clan. La misión de los espíritus de los antepasados, cuyos huesos se guardan, es velar por el bienestar familiar, además de proteger contra la brujería y un medio de rezar al mundo espiritual. En ocasiones, las figuras somos separadas de nuestros relicarios y nos utilizan durante las iniciaciones u otros rituales. Nos frotan regularmente con arena para mantenernos limpias y brillantes, y también nos untan con diversas sustancias de carácter simbólico o mágico, para reforzar el impacto psicológico cuando somos presentadas, brillando en la penumbra durante los ritos nocturnos.

Todos los relicarios de un clan se guardan conjuntamente en un recinto de los alrededores del poblado o en las casas de los jefes de la familia. Nos colocan sobre una repisa en la penumbra, para proteger y honrar a los muertos. En estos recintos nos hacen ofrendas para proporcionar al grupo beneficios tales como fertilidad, éxito de caza, salud y prosperidad. Cada una tenemos nuestro propio nombre y reputación y es raro encontrar ejemplares iguales.

 

 

Por Montserrat García

 


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