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Misioneros Combonianos. Ir a página principal
   




 



Perder el nombre para sobrevivir

Coordina P. Ramón Navarro

Hno. Arístides Holgado  
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desde Maputo (Mozambique)
MN marzo  2010, nº 549




Conocí a Tunganwe Ebenga en la puerta de mi casa; venía a pedirme ayuda y me contó su situación. Había nacido en Kivu (República Democrática de Congo), a orillas del lago Tanganica, el 8 de febrero de 1980. Su padre, profesor de una escuela superior, murió cuando él tenía 6 años. Su madre, ama de casa, madre de tres hijos y ferviente católica, tuvo que encargarse de la educación de sus hijos.

Tunganwe acababa de cumplir 16 años cuando empezaron los disturbios en la zona. Los soldados de Mobutu no defendían a la gente porque no se les pagaba su salario. La gente se organizó para defenderse por su cuenta (los mai-mai). Kabila, para derrotar a Mobutu, armó a las guerrillas banyamulenge y así empezó la masacre de hutus y tutsi.

“Una noche aparecieron dos mamás tutsi con tres niños en nuestra casa –cuenta Tunganwe– pidiendo que las escondiéramos. Mi madre, como buena cristiana, aceptó. A los dos días me pidió que las acompañara a cruzar el lago Tanganica de forma que escaparan a Burundi. A mi vuelta a casa me encontré con que los mai-mai habían quemado mi casa y asesinado a mi madre y mis dos hermanos.

Marché de allí y empecé a vagabundear huyendo de los asesinos de mi familia. Logré entrar en Tanzania, estar unos meses trabajando en la carga y descarga de barcos y hasta tuve que refugiarme en una sinagoga, aparentando que era judío, para poder dormir bajo techo. Mi estancia allí me sirvió para aprender algo de inglés.

De allí me decidí a pasar a Mozambique. Pensaba acudir a un campo de refugiados pero me aconsejaron que desistiese de la idea porque había mucha corrupción. A pesar de todo y no sabiendo adonde ir me refugié en el campo de Marracuene, a 30 kilómetros de Maputo. Era el año 2001, fecha que nunca olvidaré. Como tenía el estatuto de refugiado, no podía ir a la escuela ni conseguir trabajo alguno. He ido sobreviviendo haciendo algunos trabajillos, merodeando por las calles de la ciudad, echando una mano esporádicamente a quienes me piden una ayuda puntual y comiendo lo que me dan en el campo de refugiados.

Un día de enero de 2009 pasé por la casa de los misioneros combonianos y ví el cielo abierto. Desde ese día empecé a tener esperanza y a pensar que la vida me iba a sonreír. Me han ayudado mucho, han prestado atención a mis problemas y me quieren seguir ayudando a salir de esta situación. A mi edad, 29 años recién cumplidos, debería estar casado o por lo menos buscando novia, pero las posibilidades no me lo permiten. Vivo en una habitación alquilada, con mínimas condiciones, que me ayudan a pagar los combonianos”.

Ésta es, muy resumida, la historia de Tunganwe, que en lengua bemba quiere decir “entendimiento”. Como la suya, y aún peores, hay millones por el mundo. Yo me he topado con Tunganwe y quiero ayudarle a salir de esa situación. Se nota que su madre le educó muy bien, tiene buenos sentimientos y muy buen corazón. Él mismo dice que con la vida que ha llevado, debía de ser un bandido, pero que no puede olvidar las enseñanzas cristianas que recibió de su madre. Es un joven muy inteligente, vivo, servicial, muy activo. No se queja ni exige. Es un políglota: sabe francés, inglés, portugués y suahili.

Para poder iniciar una nueva vida, está sacando clandestinamente, es decir, sobornando a algunos empleados estatales, un carné de identidad mozambiqueño, para lo cual se va a cambiar hasta el nombre, se llamará en adelante David Jorge Ebenga. Le dije que por lo menos mantuviese su apellido original. Imaginad, ¡hasta el nombre tiene que perder para poder sobrevivir!

Con vuestra ayuda voy a financiar microproyectos, pues con un empujón inicial se puede salir de la miseria. La idea consiste en vender fardos de ropa usada a los sudafricanos que pasan a comprarla aquí. He calculado que el beneficio de cada fardo puede llegar a los 80 euros, así que con un crédito inicial de 1.000 euros uno podría rehacer su futuro en unos pocos meses. ¿Me podéis ayudar? Con 10 personas a 100 euros lo vamos a conseguir.


     

C/ Arturo Soria, 101. Madrid (España) - http://www.combonianos.com