Es mejor dar que recibir
Coordina P. Ramón Navarro
P. I V O D O V A L E
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D e s d e T E T I C H A (E T I O P Í A)
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| MN mayo ´08, nº 530 |
En la misión de Teticha, fundada
hace una treintena de años,
empieza a verse una nueva
generación de familias cristianas.
Sin embargo, me parece que una
sombra oscurece nuestra evangelización.
Cerca de la misión ha crecido
un grupo de personas eternamente
dependientes de los misioneros, personas
a las que los familiares niegan
los gestos de solidaridad propios de
su cultura. El hecho de que en Etiopía
la Iglesia sea reconocida solamente
como una ONG acentúa aún
más la “cultura del pedir”.
La misión, para que sea auténtica,
tiene que ser evangelizadora y promotora
de acción social a favor de
los más desprotegidos. Integrar
estos dos polos sigue siendo mi reto
más grande. Para resolver el dilema
empecé a preguntar a algunos líderes
locales. Son jóvenes que se sienten
agradecidos por lo que han recibido
de la misión, que les ha ayudado
a crecer como personas, a nivel
humano y cristiano. A ellos les lancé
el desafío de: “Recibisteis gratis,
dadlo gratis” (Mt 8, 10).
Empezamos a proyectar la creación
de dos grupos: el de asistencia
a los pobres y el de trabajadores
católicos. Serían quienes se encargarían
de dar la ayuda a los necesitados
y a los estudiantes. Nuestro sueño
es que nuestras comunidades
cristianas dejen de lamentarse y
pedir y empiecen a compartir lo
poco que tienen con los que no tienen
nada.
Decidimos que el viernes, dedicado
al Corazón de Jesús, fuese el día
en que la comunidad cristiana hiciera
una colecta especial para los
pobres. Algunos trabajadores empezaron
a ofrecer parte de su salario.
Ester Dubale, agradecida por haber
encontrado trabajo como asistente
54 MUNDO NEGRO JUNIO 2008
social, entregó parte de su primer
salario. Lema Lalimo, ingeniero
agrónomo, fue elegido coordinador
del grupo y empezó su trabajo ofreciendo
su salario de un mes. Así
empezó a desencadenarse un proceso
de conversión en la comunidad.
En ésas estábamos cuando me llegó
la noticia de la muerte de mi
padre y me tuve que volver a Portugal.
Pensaba regresar a la misión en
un par de semanas pero me descubrieron
un cáncer de estómago y
mis planes cambiaron. Mientras
estaba en tratamiento médico me
llegó una carta del catequista
Samuel Fena que escribía en nombre
de la comunidad cristiana.
Decía así: “Querido Padre Ivo, la
noticia de tu enfermedad nos ha caído
como un trueno en un cielo sereno.
El viernes después de conocer la
noticia nos juntamos todos en la
Misa del Corazón de Jesús y ofrecimos
nuestras oraciones por tu curación.
Estamos seguros de que Él nos
va a oír y te va a conceder la gracia
de volver entre nosotros. Hemos
decidido hacer una colecta para
ayudarte a “sufragar” los gastos del
hospital. Hemos recogido 700 birr
(70 euros). Es una pequeña ayuda de
tus hermanos de Teticha para que
pagues los medicamentos con los
que te vas a curar”.
El gesto me emocionó. El dinero
recogido, para nosotros puede parecer
poco, pero para ellos corresponde
al salario de tres meses de trabajo.
Quiero mirar estos 70 euros
como Jesús miró las dos monedas
que la viuda depositó en el cofre del
templo y escuchar sus palabras: “En
verdad os digo, esta viuda echó más
que todos los otros; aquéllos echaron
lo que les sobraba, ella, sin
embargo, echó todo lo que tenía para
vivir” (Lc 21, 3-4).
Viendo este ejemplo empiezo a
pensar que la comunidad cristiana
de Teticha comienza a ser solidaria
y llegará el día en que también ella
se alegre más dede dar que de recibir
(Hech 20, 35).
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