Ir donde te necesitan
Coordina P. Ramón Navarro
P. J U A N A N T O N I O F R A I L E
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D e s d e B U T E M B O (Repúbica Democrática del Congo)
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| MN julio-agosto ´09, nº 542 |
Desde marzo pasado me encuentro
trabajando en Butembo,
a unos 400 kilómetros al sureste
de Mungbere, en Kivu Norte
(RDC). Creía que iba a estar más tiempo
en Mungbere, pero en enero mi superior
provincial me pidió venir aquí
a abrir una nueva comunidad.
La verdad es que el cambio ha sido
muy grande, pues aunque estemos en
el mismo país, aquí las cosas son diferentes.
En primer lugar, el clima.
Durante el día hace calor, si no llueve,
y por las noches refresca tanto que
hay que dormir con una buena manta.
Otra cosa diferente: esto no es selva
ecuatorial, sino colinas llenas de campos
y bosques de eucaliptos.
Sin embargo, el cambio más fuerte
es el de la lengua, pues no se habla lingala,
que es la que conozco, sino el
suahili. Creía que con las que he tenido
que estudiar eran suficientes, pero
parece que el Señor quiere que me
meta con una más todavía.
La salida de Mungbere no ha sido fácil.
Los cristianos me preguntaban por
qué les dejaba ahora, pues esperaban
que me quedara con ellos al menos
siete años más. Sólo podía decirles
que si la Iglesia me pedía ir a ayudar a
Butembo no estaba bien que me negara
porque, aunque me encontrase muy
a gusto en Mungbere, aun con dolor, tenía
que ir donde me necesitaban.
Mungbere ha sido un regalo de Dios.
He encontrado mucha gente buena, y
aunque el trabajo era muchísimo (más
de 40 pueblos en medio de la selva), he
tenido muchas gratificaciones al ver cómo
Dios está bien presente en todo. Por
eso no fue fácil despedirme de ellos. De
todas formas, todos me decían que
no les olvidara en mis oraciones y
que ellos siempre me recordarían en
las suyas.
Ahora estoy con el P. Senén Gándara,
que es gallego. Vivimos en una pequeña
casita y tenemos que comenzar la
construcción de la nueva casa para la
formación de jóvenes que quieren seguir
a Jesús como misioneros combonianos.
Ésta es la nueva tarea que me han
encargado: ayudar y preparar a los
jóvenes que quieren ser misioneros.
El curso comenzará en septiembre próximo,
y la verdad es que aún está todo
por hacer; la Providencia no nos va a
faltar, sabiendo que se trata de una
obra de Dios.
Butembo tiene más de 600.000 habitantes,
aunque sin las infraestructuras
necesarias para tanta gente. No
hay corriente eléctrica, la gente se las tiene
que apañar con pequeños generadores
y con lámparas de petróleo. La
mayoría tampoco tiene agua en las
casas y los desagües no existen. Las calles
no están pavimentadas, por lo que
cuando llueve (y en estos momentos
llueve casi todos los días) son un barrizal,
y cuando no llueve todo se convierte
en polvo.
La gente que vive aquí son los wanande,
un pueblo muy trabajador y
emprendedor. El más pequeño trozo de
tierra está cultivado y hay muchísima
gente. Las familias tienen entre
seis y diez hijos, por lo que tienen que
trabajar mucho para alimentar tanta boca.
La mayoría se dedica a la agricultura
o al comercio. La verdad es que hay
mucha diferencia entre la gente de
aquí y la de la Provincia Oriental, donde
he trabajado hasta ahora.
Aquí están mucho más adelantados,
pero eso no quita que existan grandes
problemas. Llevan sufriendo la
guerra muchos años. De aquí a la ciudad
de Goma no se puede ir por el camino,
ya que los rebeldes ruandeses se
dedican a asaltar y asesinar a los que
se atreven a pasar por allí.
Luego tenemos a los mai-mai, un
grupo de rebeldes congoleños que están
locos y que creen que tienen poderes
ocultos. Se dedican a robar y asaltar todo
lo que pueden, y andan muy cerca
de aquí. Hace un par de años se atrevieron
a atacar a los soldados que estaban
acuartelados en Butembo y mataron
a muchos.
Como consecuencia de ello los soldados
se vengaron asesinando e incluso
enterrando vivos a muchos jóvenes
de la ciudad acusándoles de ser
cómplices de los rebeldes. De ahí que
tanto el Ejército como los diferentes
grupos rebeldes son vistos mal por la
gente, pues les hacen la vida imposible
y no les dejan vivir en paz.
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