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PROHIBIDO MENDIGAR


Por P. Daniel Cerezo


El Gobierno local de la ciudad de Dalian, en la China norteña, ha dado un bando sin paliativos: "Prohibido mendigar". Los mendigos que pululaban por la ciudad se dejaban notar. Las autoridades les acusaban de dar una imagen negativa de la ciudad, con las consiguientes repercusiones en la industria turística. Para acabar con el problema, qué mejor que un edicto al estilo imperial y borrar de un plumazo a los mendigos, al menos en la zona céntrica y turística.

De buenas a primeras, los mendigos, que pensaban que no pintaban nada ni estaban en el punto de mira de nadie, algo así como abandonados a su propio destino, han salido en primera página de los periódicos locales y por unos días han sido el centro de atención de toda la ciudad. Ellos que pensaban que nadie hablaba de ellos se han visto sorprendidos por el "interés" de todos los estamentos sociales, políticos y comerciales de la ciudad. ¡Qué desgracia! Si no se acuerdan de ti, mal; te dejan en el olvido y ni siquiera al amparo de alguna mano benévola que deposite esas monedas que le mantengan a uno en pie. Si se acuerdan de ti, todavía peor. Ahí está la ley: un bando urbano que te desahucia y te deja al amparo de nada y de nadie.

A partir de ahora, serán mendigos de segunda, deambulando por calles secundarias donde los bolsillos andan menguados y los paseantes bastante tienen con el bregar de cada día. Al menos, en su hábitat natural sobrevivían con cierta familaridad. ¿Habrán sido las quejas de los turistas, la vergüenza de las autoridades o las continuas reclamaciones de las tiendas céntricas de la ciudad, cansadas de ver la imagen sucia y repelente de tanta pobreza, que ahuyentaba a los turistas y ponía en grave peligro los negocios de los magnates y ricachones del casco céntrico de la ciudad? Todo esto sucede en la China comunista, donde en princi¬pio todo el mundo debiera ser igual y tener las mismas oportunidades.

Pues sí, uno no sabe si es mejor que se acuerden de ti o que te dejen postergado en el anonimato. Quizás sea cuestión de unos días, ya que ¿cómo van a ser los mendigos centro de atención durante mucho tiempo? Hasta que los mendigos vuelvan otra vez a la carga e intenten apropiarse del espacio que les han robado, aunque todo indica que esta vez la cosa va en serio.

"De nosotros no se acuerda nadie", es la frase acuñada, derrotista y realista, que los pobres lanzan a menudo, ¡Cuántas situaciones de las que nadie habla! Echa una ojeada a su mundo y, si no se habla de ellos, es porque no nos afecta, por la distancia o porque hay otros intereses que cogen la delantera. ¡Qué pocas son las noticias que sacan a la palestra a los "don nadie"! Sólo en caso de catástrofes, que a menudo suceden donde ellos pueden descansar sus cuerpos apaleados por la indiferencia y las injusticias, se ven a menudo en la cabecera de las noticias, aunque sea de forma esporádica. ¡Qué pocas veces las noticias hablan de ellos con dignidad, respeto y sin exageraciones!

Ya no sé si será mejor que no se acuerden de uno. Pero los más desfavorecidos necesitan personas, altavoces de los pobres o voceros de Dios, profetas actualmente en vías de extinción. Y me pregunto por qué las autoridades de Dallan no dieron antes otro bando que prohibiera y erradicara las causas denigrantes que le abocan a uno a la mendicidad. Cosa dificil, porque en la China comunista de hoy "ser rico es glorioso", según el eslogan del fallecido Deng Xiaoping. A lo mejor el bando contra los mendigos no era por afear el rostro marchito de la ciudad, ni los negocios de los ricos, sino porque, en el fondo, iba contra la política económica del Gobierno. Lo que vale para las autoridades de Dalian sirve también para otros contextos. Llegará el día en que los mendigos, imagen de los más desfavorecidos en esta plaza de turistas bien alimentados y ricos, tendrán un rostro y una voz que les dé acceso a una vida más digna y así podrán ser ignorados, signo evidente de que su vida habrá cambiado.


     

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