YO, SAULO
Por P. Daniel Cerezo
Este año vamos a vivir una noticia de contenido misionero relevante: la proclamación
del 2.000 aniversario del nacimiento de San Pablo, que el Papa inaugurará el
próximo 29 de junio. Es una buena noticia para la familia misionera que tiene en San
Pablo el ejemplo más genuino de dedicación a la causa misionera de la Iglesia. La fascinación
de San Pablo sobresale no sólo por su conversión de judío celoso a seguidor
incondicional del Maestro, sino especialmente por su creatividad, sus formas de
encarnar el Evangelio y su capacidad para establecer comunidades cristianas a lo largo
del Imperio Romano y su especial manera de relacionarse con ellas.
del Imperio Romano y su especial manera de relacionarse con ellas.
Pablo es el misionero universal que vive inmerso en las culturas hebrea, griega y
romana. El haber crecido en la diversidad hace que presente a Cristo en contextos
tan dispares como el Areópago, la Roma imperial o las grandes urbes. Su repertorio
epistolar tan variado y rico en contenidos, con tonos exhortativos, apologéticos,
pastorales o de apoyo y respaldo a las comunidades inmersas en la adversidad, muestran
a un Pablo capaz de adaptarse a las circunstancias más adversas. Pablo no repara
en costes personales, ejercita su iniciativa para comunicarse con las gentes y no
se arredrará ante los peligros físicos que acarrea su ministerio. Una buena oportunidad
para vivir nuestra fe en el contexto europeo de la diversidad.
Vemos en San Pablo a una persona apasionada por la misión, en cualquier circunstancia
y condición. Las tribulaciones de Pablo en sus viajes misioneros, las criticas
que no le faltan y su credibilidad, a veces en entredicho, ponen a prueba su fidelidad
hasta el final. Si antes de su conversión Pablo se dedica en cuerpo y alma a la Ley rabínica,
con el mismo afán y esmero después se dedica a la causa de Cristo. La misión
es el ser de su vida, reflejado en aquel dicho suyo: “Ay de mí si no evangelizare”. Vale
la pena resaltar sus expediciones misioneras, en concreto la segunda, que será el
inicio del Cristianismo en Europa. Una ojeada a su inmensa tarea misionera, su epistolario,
sus viajes misioneros y el establecimiento de tantas comunidades cristianas,
no puede por menos que remitirnos a Pablo como fuente de inspiración y modelo para
todo misionero. Un buen estímulo para no arrugarse ante los retos que la sociedad
nos presenta hoy a la hora de testimoniar nuestra fe.
Quizás menos conocida y no por eso menos importante sea su capacidad de sintonizar
con las comunidades que establece y su particular forma de relacionarse con
las mismas. Su tarea de animar y acompañar a las mismas, especialmente a las inmersas
en contextos hostiles, muestran un liderazgo carismático, insistiendo hasta la saciedad
con sus exhortaciones a mantener la unidad y construir la comunidad. Pablo no va de
francotirador por la vida, sino que valora el trabajo de equipo con sus colaboradores,
y su figura como maestro, guía y fundador de comunidades es, sin duda, fuente de
inspiración para la Iglesia hoy. Con delicadeza, respeto y sobre todo compasión, en
su relacionarse con las comunidades y afrontar los problemas, muestran un aspecto
paulino característico de su método misionero: su capacidad para animar y alentarlas,
la cercanía, el respaldo y el amor a las comunidades cristianas y colaboradores
con quienes trabaja. Una brújula para orientar las relaciones dentro de la comunidad
de los creyentes.
La tarea misionera de Pablo se centra en la proclamación de la persona de Cristo
y su mensaje. Es la tarea que proclama en las comunidades para que vivan de acuerdo
al estilo de Cristo. Tarea que Pablo lleva a cabo poniendo el amor como eje del funcionamiento
de toda comunidad y fuerza inspiradora. Sus palabras y acciones son un
espejo donde la caridad está en la base de todo, a pesar de los problemas tan complejos
que surgen en las comunidades y que resumirá en el himno a la caridad. Un nuevo año
con sabor misionero y una oportunidad para adentrarnos en el mundo del gran
evangelizador, hoy y siempre inspiración y estímulo para todo misionero.
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