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Juan Sánchez Arenas. Misionero Comboniano






EL AMOR ENCARNADO

Por Juan Sánchez Arenas



La Navidad se acerca. El cumpleaños de Jesús alegra nuestras vidas. Todo un Dios nos visita y se hace humanidad. El Príncipe de la Paz nos ilumina y abre caminos de esperanza para los excluidos. Los misioneros y misioneras confían en la ayuda divina y aman a la gente. Hay jóvenes que vuelven felices de conocer África y otros que concretan su opción en la vocación misionera.


La Navidad está cerca. Millares de luces adornan nuestro entorno. La propaganda nos invade por todos los lados. Pocos resisten a tan semejante atropello. Sin embargo, hay jóvenes que se disponen a vivir con más hondura este acontecimiento. Aprovechan el tiempo de Adviento para prepararse y vivir con intensidad la Encarnación de Dios. Con ilusión creyente esperan y apuestan por Alguien que llene de luz y de gracia sus vidas. Vigilan, oran y confían en que algo nuevo está por llegar. Recogen el aliento profético de Isaías y Juan Bautista, la alegría de la joven nazarena María y de la prima Isabel, el caminar de confianza de Zacarías y José. Y todos proclaman: ¡Ven, Señor Jesús!

Compañero de ruta.

Han pasado dos milenios y seguimos celebrando el cumpleaños de Jesús de Nazaret. Este Niño-Dios nacido en el corazón cálido de sus padres, María y José. Nadie ha podido parar este aniversario, pues la Encarnación se manifiesta como la mayor experiencia de amor de Dios para con la humanidad. Dios mismo se hizo uno de nosotros asumiendo nuestra condición humana menos en la maldad. Este regalo tan maravilloso nos sorprende, nos pone en actitud de escucha y de silencio. Jesús, compañero de ruta por la vida, se metió en lo más profundo de nuestro ser. Él sigue dándose a ti y a mí, a las personas que buscan la verdad y a toda la humanidad.

La vida misionera consiste en darse a los demás. Implica, desde el comienzo hasta el final, una encarnación permanente. Dios te va metiendo en una dimensión de amor que lleva a abrir fronteras. Vivir al lado de la gente empobrecida, comer y dormir en sus casas te permite renacer en una familia nueva. Este entrar y saber estar con las personas te eleva en dignidad y unión. Convivir con realidades diferentes te transforma y te hace sentir las propias resistencias. En medio de todo, lo que vale es el encuentro que lleva a compartir alegrías y penas. Esta irrupción de amor facilita la convivencia humana y abre caminos de esperanza para los excluidos de la Tierra.

Admiración y asombro.

Ante el misterio de la Encarnación tenemos que cultivar actitudes de admiración y asombro. Un Dios-con-nosotros, tan cercano, nos sorprende. Un Dios que es el Señor del mundo y no encuentra un sitio para nacer, nos deja con la boca abierta. Un Creador de todas las cosas que necesita la visita de los pastores y el regalo de los magos, nos desconcierta. Y que el nacimiento de Jesús esté marcado por la marginación y la pobreza, perturba nuestros sentidos. Algo hay que cambiar en nuestro modo de observar la realidad para contemplar la revelación de Dios, que es gracia y paz envuelta en pañales de amor. Pues nos ha nacido un niño, el Príncipe de la Paz, “el sol que nace de lo alto… la luz que alumbrar a las naciones” (Lc 1, 78. 2,32).

Los cien jóvenes de la expedición de “Madrid rumbo al Sur” de 2008 han vuelto felices de su viaje a Senegal y Malí. En la sede de Mundo Negro hicieron una evaluación de la experiencia y dijeron que les había permitido ver la realidad africana con ojos más abiertos. Los medios de comunicación muchas veces distorsionan la realidad. Se presenta a África muy pobre y con situaciones difíciles de resolver. Ésta es una cara de la moneda, pero en África no todo es pobreza. Ellos y ellas han visto paisajes y personas maravillosas y acogedoras, felices con pocas cosas y envueltas en una alegría admirable, con una vivencia del tiempo diferente a la nuestra, con un nuevo lenguaje en sus constantes miradas y sonrisas.

Discípulos del Encarnado.

 

La Encarnación de Dios cambia nuestro estilo de vida. Nos impulsa a dar nuestra vida hasta el fin como discípulos del Encarnado, Jesús de Nazaret. Esta experiencia de amor la vemos personificada en tantos misioneros y misioneras que en los momentos de conflictos bélicos se quedan compartiendo los sufrimientos de la gente. No se retiran, permanecen en el lugar donde están, porque aman a las personas y tienen un corazón de amor encarnado. Confían en la ayuda divina y se sienten colaboradores de Dios para transformar todo sufrimiento e injusticia. Fortalecen sus músculos con la escucha atenta de los que sufren, con la oración, la lectura bíblica y la Eucaristía. Todo esto, más la reflexión y la programación conjuntas, les lleva a dar pasos de conversión y a comprometerse en acciones transformadoras a nivel eclesial y social.

Levantar África.

Los jóvenes que visitaron Senegal y Malí tuvieron la oportunidad de ver misioneros y misioneras comprometidos en estos dos países de mayoría musulmana. Visitaron escuelas y centros de salud, casas de acogida de menores y de jóvenes, centros de salud mental y de capacitación agropecuaria. Estos gestos de esperanza dan credibilidad a estas mujeres y hombres anónimos que entregan sus vidas para el bien de los demás. En esta dirección, los jóvenes escenificaron y comunicaron lo aprendido en este viaje. Los africanos nos animaron a compartir, a ser más felices con lo que tenemos, a acoger a los demás como son, a ser compañeros de viaje, a ver la realidad con ojos diferentes y a tener más ganas de levantar África todos juntos.

Este aliento del Sur sigue enriqueciendo la vida de los jóvenes que se acercan al continente negro. África deja huellas de fraternidad y ganas de volver. El Dios encarnado vive en tierra africana y desea que muchos jóvenes compartan esta experiencia. Está en nuestras manos crear lazos de solidaridad y de encuentro. Es cuestión de priorizar la opción en nuestras vidas y encontrar cauces que nos lleven a concretarla. África nos abre su corazón y nos espera; no dejemos este sueño tan hermoso para más tarde. Sigamos el espíritu de San Daniel Comboni de “Salvar África con África” y no tardemos en enamorarnos de ella. Sumémonos a los que desean la paz duradera, a los que se empeñan para que los bienes de la Tierra sean mejor repartidos y a los que luchan para que se acaben, de una vez por todas, los escándalos financieros y las guerras.

Dar el paso.

Cristóbal Lara, a la izda, y Alex Vallejo, postulantes combonianos en Granada

El ideal misionero sigue despertando ilusiones. Compartir la vida con otras personas, pueblos y culturas es construir la paz. Llevar la Buena Noticia de Jesús a los que no la conocen es la mayor expresión de amor. En esta dirección, hay jóvenes que sienten por dentro y por fuera la necesidad de encarnar su ser misionero. Sin embargo, hay que dar el paso y ponerse en camino. En este sentido, Cristóbal Lara Fuentes y Walter Alexander Vallejo Narváez han dado este paso entrando en el Postulantado Comboniano de Granada.

Cristóbal, de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), dejando atrás su trabajo como profesor universitario, tomó la decisión de ser misionero comboniano. En estos momentos está muy contento, con mucha paz y abandonado en las manos de Dios. Percibe la importancia de la oración y cómo el amor de Cristo da sentido a su vida. La Facultad de Teología le está ofreciendo una visión más completa para vivir la fe en el seguimiento de Jesucristo. E invita a los jóvenes a pensar más en el amor de Jesús.

Walter, conocido más por Alex, es de Medellín (Colombia) y vivía en La Algaba (Sevilla). Dejó su trabajo para formar parte de la familia comboniana. Se encuentra muy ilusionado y con muchas ganas de ir adelante. Por el anuncio del Reino, desea dar todo lo mejor que hay en él. Y pide que todos los jóvenes abran su corazón al Señor al animarlos a ser testigos gozosos del nacimiento de Jesús.

Os dejo con mi saludo y este pensamiento: Desde que Dios se encarnó, tú y yo aprendimos a conectar lo humano con lo divino y a descansar en Él. Por eso, que nada ni nadie apague la zarza ardiente de la vida que brota del Niño Dios. ¡Feliz Navidad!




     

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