Una luna de miel diferente
Desde siempre hemos querido ir a misión, así es como entramos a formar parte de los L.M.C., y tras la boda vimos la posibilidad, gracias a una amiga de Dori, la hermana Pilar del Santo Ángel, de pasar
dos meses como voluntarios en el Proyecto Hombre Nuevos, con la intención de que fuese una vivencia que marcase nuestros caminos de futuro en la vocación misionera y cristiana que tenemos.
El Proyecto Hombre Nuevos fue fundado por el Obispo Emérito de Palencia Nicolás Castellanos
hace dieciséis años, en el Plan 3000, barrio marginal de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.
Nunca imaginamos que el Plan 3000 tuviese una extensión tan grande, y mucho menos que el
Proyecto Hombres Nuevos abarcase tantos campos, desde la educación hasta la salud, pasando por la
pastoral y la creación de lugares y actividades de ocio y deportivas.
Llegamos allí a principios de julio, y nos pusimos manos a la obra dando apoyo escolar en los
comedores de dos capillas (a niños de 5 a 15 años). Después durante agosto, tras las vacaciones de
invierno de los colegios pasamos a dar clases de ayudantía (como allí las llamaban) en uno de los 40
colegios que el Proyecto había construido en estos pocos años de vida en el barrio. Esta labor nos hizo
darnos cuenta de cómo está la educación, cómo se sienten tanto alumnos como profesores, etc.
El hecho de haber estado con los niños, nos ha acercado más a la realidad del pueblo, conociendo
a sus padres, y a la vez, las necesidades y los problemas que más les preocupaban, sobre todo la
desintegración familiar. Era raro el que en un grupo de niños no hubiese al menos uno que no tuviese a su
padre o madre en otro país trabajando y ellos mientras tanto, en casa de algún familiar, vecino, o a cargo
de uno de los hermanos que a lo mejor tenía tan sólo 12 ó 13 años.
También estuvimos dando algo de apoyo en el "Centro de Niños Desnutridos Palencia",
compartiendo nuestro tiempo con los niños tan faltos de cariño, dándoles de comer, jugando y aseándolos.
Durante todo el período intentamos participar en la mayor medida de lo posible en la pastoral del
barrio, en las catequesis de padres (tan necesaria en todos sitios, labor que estamos siguiendo en la
parroquia a la que pertenecemos en España), encuentro de jóvenes de confirmación, curso ecuménico
sobre pastoral, y talleres con Cáritas sobre Relación de Ayuda y Prevención Comunitaria.
Aunque podemos pensar que dos meses no sirven para mucho, y más en la sociedad en que
vivimos, donde todo sucede tan rápido, nos quedamos con una de las frases que han marcado nuestra
estancia por Bolivia y que la Hermana Belén nos dijo cuando llegamos allá "Lo que tú no hagas, se queda
sin hacer".
Pero bueno, todo no ha sido hacer y hacer, también hemos
tenido tiempo de ocio con los demás voluntarios bolivianos y no
bolivianos, visitando algo del Departamento de Santa Cruz, y
participando en las fiestas de las Capillas en que coincidimos.
Cuando llegas todo es nuevo, el entorno, la mentalidad de las
personas, la cultura. No podemos llegar y pretender cambiar el
mundo. Debemos aprender primero a ver con tranquilidad: como vive
la gente, que piensa, en qué circunstancias vive.
Hemos aprendido y sentido que la palabra POBREZA es
mucho más amplia de lo que uno se imagina. Es necesario sufrir la
necesidad que tiene una ciudad, un barrio, una calle, una familia, una
persona. No todo radica en la necesidad de infraestructuras, sino
también es espacios y actividades que cubran las necesidades
personales y de comunicación, llegando a ser este tipo de acciones
una prevención a la delincuencia.
Haciendo presente a San Daniel Comboni, recordamos que él marcó su vida misionera bajo el
grito "Salvar África por África", en su acción pastoral y de misión, quiso que este fuese el propio pueblo
el artífice de su salvación, mediante su implicación directa en la misión. Esta forma de obrar también la
hemos vivido dentro del Proyecto Hombre Nuevos, ya que éste implica a los propios beneficiarios en el
proyecto: aportando su trabajo (las madres en los comedores, hogar de niños), los estudiantes becados, y
los propios voluntarios bolivianos miembros del proyecto que han decidido dar al Proyecto y por lo tanto
a su pueblo, lo que habían recibido gratis.
Tras VIVIR todo lo VIVIDO, SENTIR todo lo SENTIDO, vemos que con ENTUSIASMO,
ESPERANZA, PERSEVERANCIA y CONFIANZA EN DIOS, y en el PRÓJIMO (Pueblo), se pueden
hacer grandes obras.
Dori Santos y Sergio Carmona
Chiclana de la Frontera (Cádiz)
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