FORMACIÓN
En la historia del movimiento LMC, la formación ha ido consolidándose como un pilar fundamental. El programa formativo pretende completar la formación humana, cristiana y misionera de sus miembros.
Se contemplan tres etapas diferentes: una etapa inicial de discernimiento. En ella se trabaja para afianzar de una forma clara la vocación misionera y comboniana como laico. Este periodo dura como mínimo un año.
La segunda etapa sería como miembro LMC existiendo una disponibilidad para ir a misión a medio plazo. Este periodo, de al menos dos años, es importante para la identificación con el Movimiento.
Por último, la tercera etapa comienza seis meses antes de marchar a misión. Es la etapa de preparación inmediata. Este periodo es un tiempo de vida comunitaria, con una preparación en misionologíay estudio de la realidad del país de misión a donde se va a marchar.
Todo este camino formativo no se realiza de una manera individual sino en grupo a través de los encuentros de zona. En estos encuentros se profundiza en tres dimensiones: madurez humana, cristiana y vocacional, adaptando cada zona su programación según su realidad.
A nivel nacional también existe una estructura formativa con tres grandes encuentros que se celebran en torno a Navidad, Pascua y Verano.. En ellos hay espacios para la formación permanente, oración, convivencia...
La formación la entendemos como algo permanente, de forma que no termina con la salida a misión, sino que continua al regreso de la misma. Así, el laico, cuando vuelve de misión se incorpora a los programas formativos de las zonas teniendo un peso importante enla vida del grupo, donde aporta su experiencia misionera.