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Daniel
Comboni dedicó toda su vida, de modo apasionado,
a África y a los africanos. Supo apreciar los
valores de aquellos pueblos y denunció la situación
de abandono y explotación en que vivían.
Los Misioneros Combonianos, fieles al carisma recibido,
siguen trabajando en la evangelización de África
y, a través de este museo, intentan presentar
la realidad africana con unos tesoros culturales, humanos
e históricos que forman parte del patrimonio
de la humanidad.
Muchas veces las
crónicas históricas no han hecho justicia
a África ni han tratado bien a los africanos,
por ignorancia o por conveniencia. Hoy siguen presentes
algunos tópicos y ciertas imágenes de
turismo y safari o de hambrunas y pateras. Pero África
es mucho más que eso: Un gran mosaico de etnias,
culturas y lenguas con toda la riqueza que esto lleva
consigo.
Un museo como
éste no puede recoger toda la pluralidad cultural
africana que engloba a más de dos mil pueblos
diferentes. Intenta ser una puerta abierta para acercar
algunos de los pueblos y de las culturas de África
a los visitantes.
El
recorrido por el museo se divide en siete secciones:
prehistoria, reinos e imperios, climatología,
economía, áreas culturales, lenguas y
religiones. Todo ello acompañado de mapas, transparencias
luminosas y objetos que ayudan a entender la idea que
se desarrolla. Más de cuatrocientos objetos pertenecientes
a veintisiete países y cuarenta y ocho tribus.
Entre ellos se pueden citar las colecciones de máscaras
y de instrumentos musicales o las doce pesas de cobre
para pesar oro de la tribu ashanti de Nigeria.
Quien visite el
museo no solo tendrá acceso a una realidad geográfica
e histórica si no que podrá entrar en
el mundo del quehacer cotidiano a través de la
artesanía, el trabajo o la religión.
Este rincón
de África en Barcelona puede ser de gran ayuda
para empezar a conocer la compleja realidad africana,
primer paso en el camino de la tolerancia que lleva
al respeto, a la estima y a la amistad.
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